miércoles, 17 de febrero de 2010
La imagen como herramienta única
No refiriéndonos al primero de los puntos -la prohibición pública-, que es otro tema, vamos a centrarnos, un poco, en la segunda vía de acción: las imágenes.
Sabido es que desde la aprobación de la ley anti-tabaco, se pasó de una baja en el consumo del 0.7% -en seis años- a una reducción de entre 4 y 5% en dos años. No podemos discutir la eficacia (o no) del método, porque en primer lugar hay gente dedicada a eso, y en segundo lugar poco importan los resultados acá.
La cultura de la imagen
Pero algo es importante: ¿por donde corre el tema del cigarro? Podemos extenderlo al tema de la droga toda: ¿qué tipo de discusión y/o resolución del tema buscamos? Si entendemos el tema de la droga en la sociedad como algo que afecta a gran parte de la misma, como un tema político-tabacalero (no es una pedantería barata el término, porque es mas difícil tocar a un tabacalero que bajar la luna), entonces, lo que nosotros pretendemos es una discusión, y una posterior resolución política, racional, estratégica y eficaz del problema. A este respecto, entiéndase que algunos puntos se cubren: la resolución es política, es estratégica y, según se vea, eficaz. Pero aquí encuentro el problema: eficaz... ¿desde donde? Más aún, ¿es una resolución racional? Lo dudo.
"Impacto visual y económico
Las advertencias que se ponen en cajillas de cigarrillos y demás publicidades también fueron estudiadas. En el momento de la investigación (2007), en opinión de Bianco, “las advertencias que se evaluaron fueron las más flojas, por decirlo así”. Uno de los estudios es comparativo con otros 15 y 17 países: Uruguay se ubica en el nivel más bajo, entre el puesto 16 y 17 con respecto al impacto.
“Algunas de las advertencias mostraban dinamita, como una bomba, no tenían evidencia científica. Deberían incluir imágenes humanas, en lo posible, que tienen que ser fuertes y duras”, manifestó el médico. “No fueron efectivas al punto que se cambiaron por otras que tienen imágenes más fuertes, pero que aún no hemos evaluado. Lo que se determinó a nivel internacional es que cuanto más grande y más fuerte es la imagen que está en la cajilla, mayor es el impacto sobre el fumador: más las notan, tienden a rechazarlas, les promueve disminuir el consumo y pensar en el abandono”. En ese sentido, el estudio también revela que dos tercios de los fumadores tiene pensado dejar el hábito en el futuro." (180. com.uy)
Esto es terrible. Amenazante hipertrófia del objeto, de lo aberrante, lo surrealista o grotesco. El párrafo de Mr. Bianco es una sopa condensada de todo eso que puebla y degrada nuestro ambiente: la imagen monstruosa y bestial que anula toda reflexión ulterior.
Creo, a título personal, que, si entendemos este tema como un tema social-político-secular, se debería tomar como tal, y por lo tanto, intentar cubrir los requerimientos mínimos de una sociedad racional. Decía que la eficacia del sistema de Vazquez es irrefutable; los números lo demuestran. Ni por asomo tengo intención de atacar eso. Pero; ¿eficacia a qué costo? Es más; ¿racionalidad o brutalidad?
Vivimos en la cultura de la imagen acelerada: el informativo es entretenido porque contiene todo aquello que nos gusta (al igual que la hamburguesa): rapidez, fluidez, panorámica, múltiples puntos de vista, cero compromiso, nada que pensar, todo procesado, todo producido, teatralizado, maquillado no para parecer otra cosa, sino para parecer perfectamente real, más real que lo real. Para dejar una huella en la mente homérica (por H. Simpson, no por el épico) del espectador. El informativo, como cara visible y perfecta de lo actual, está creado más allá del bien y del mal, obturando toda posibilidad de juicio; nada está bien o mal, solo, meramente, de forma empecinada: está. Las cosas pasan, son, están, no deben ser, ni podrían ser, solo se dice que están. De esta forma, logramos un lacerante privilegio de la imagen por sobre el juicio.
Con la imagen que todo lo domina, la reflexión, la capacidad de procesar lo que se recibe, desaparece. Ya no somos esa unidad capaz de una captación activa de percepciones, ni una captación pasiva de impresiones, ahora, solamente, somos una cámara documental capaz de recibir los datos previamente masticados y listos para ver y oír. No nos vemos obligados al mínimos esfuerzo del símbolo; no tenemos que interpretar ni descomponer lo que nuestros ojos ven, solamente debemos actuar. Así lo hacen los animales: reciben estímulos del exterior y actúan en respuesta a dicho estímulo. El depredador observa a la gacela herida y corre para atraparla, no sabe por qué lo hace. Nosotros vamos en el mismo camino: nos muestran algo y nosotros actuamos en consecuencia.
Un paréntesis obligado
Algo así, ese asqueroso efecto dominó de retrasados es lo que ocurrió con EL tema de Haití. Todos, o muchos, estábamos enterados, con mínimo esfuerzo, de que Haití existía y que es muy pobre. Pero a ninguno le importaba (me incluyo) qué pasaba en Haití, hasta que, mágicamente, un terremoto nos abrió los ojos e hizo florecer nuestra amabilidad y caridad. Ahora, hipócritas del demonio, podemos decir, mientras escribimos por un blog, que uno de cada cien uruguayos colaboró con Haití... eso, eso es la muestra de nuestro lamentable estado... o el estado de algunos, porque a mi me importó poco Haití, y me sigue importando un rábano (que se entienda esto último). A nadie se le ocurrió asistir a ese país antes, cuando todos sabemos que desde hace años están en decadencia. Pocos medios hablaron del tema. El único que se interesó fue el francés de "El mundo desde arriba" (HBO), quién, meses atrás de la catástrofe, trató el tema.
Retomando
Hasta que no se nos pega el poster en el cuarto no nos enteramos de nada. Hace falta una imagen, una imagen grotesca, brutal, un drama, para que nuestra dormida atención se despierte y se entere de que tales cosas existen.
Lo mismo ocurre con el cigarro, no hay reflexión, la gente -para nuestra esfera social desintegrada y atroz- debe darse cuenta del daño ocasionado no por medios racionales, no por información digna, no por conciencia del mal que la droga ocasiona, sino por medio de estúpidas e infantiles imágenes de sangre, bebes fumando, enfermos, muerte, etc... Desde el día en que tomamos conciencia del demonio por medio de imágenes demoníacas, la racionalidad comenzó su caída. Todo funciona por esa mecánica alarmante del teatro y la hiperealización.
Lo brutal y animal
“Algunas de las advertencias mostraban dinamita, como una bomba, no tenían evidencia científica. Deberían incluir imágenes humanas, en lo posible, que tienen que ser fuertes y duras”
Entonces, para que la gente tome conciencia, en lugar de tomar medidas serias y humanas, nos comportamos como animales, nos bestializamos, apelamos a lo brutal, a lo bizarro y asqueroso para llamar la atención. Ese testimonio, que reclama mayor obscenidad, no es el testimonio de un mercenario ni de un asesino, son las palabras del Presidente del Centro de Investigación para la Epidemia de Tabaquismo (CIET).
Se parte de la siguiente premisa: imágenes duras = reacción. Es triste que las personas se movilicen por la alarma y no por la conciencia. Antes que salir todos corriendo, espantados, por las horribles imágenes de las cajas de cigarrillos, podríamos pensar algo más digno, o podrían pensarlo los "creativos" a los que se les ocurrió esto. Porque, mientras tanto, es más que acertado lo que se hizo: se utilizó la herramienta capaz de movilizar las mentes de hoy: la imagen grotesca y obscena. Pero no es muy saludable seguir mucho tiempo así.
La frase que indica el fin para nuestra civilización: "una imagen vale más que mil palabras".
viernes, 4 de diciembre de 2009
Teletón: caridad "light"
Realmente, creo estar convencido de que, lejos de solidaridad, o caridad, lo que se registra es -como con la mayoría de las cosas- un vaciamiento del concepto en si. Desaparece el verdadero sentido de la "solidaridad", desaparece el respaldo racional que hacía posible tal acción. Hoy ya no se es solidario por utopía, no se es solidario por decisión ni por "problematización". Se es solidario por impulsos, por individualismo, hedonismo tardío y autosatisfacción. No hay un acto solidario por universalidad ni por deber moral, hay un acto solidario que sirve para liberar la carga pesada de la "culpa". Lobotomia o descarga, la solidaridad de la Teletón y sus similares no es un acto racionalizado, individualizado ni mucho menos pensado, es un acto que se produce por impulso, no por deber; por placer... "Yo levanto el telefono, digito, colaboro con dinero, cuelgo el teléfono, prendo la tele y me olvido del asunto". Ahí terminó todo.
Mientras la Teletón y toda manifestación similar mantenga su carácter de circo, carnaval o fiesta popular pseudocapitalista light, el ciclo nunca va a cerrarse; manifestaciones como la Teletón, lejos de buscar acciones y resultados desde un punto serio, político, humanista o responsable, se encargan de desproblematizar el asunto, de banalizarlo y minimizarlo; de convertirlo en una fiesta popular. El problema del discapacitado -y de muchos otros- deja de ser un asunto de seriedad, de compromiso secular o de políticas sociales, para convertirse -gracias al triste manejo del medio- en un asunto de fascinación, de morbosidad, de apelación a lo más bajo y trivial. No llega ni siquiera a emocionar, pues se queda en la exteriorización agresiva de imagenes, música, risa y llanto condensados. No apelan a la conciencia ni a la racionalidad, ni al deber, sino que recurren a instintos animales.
Lo más gracioso de todo es que mientras el carácter de estas manifestaciones se
mantenga en clima de carnaval -como hasta ahora- todo estará bien: todos podemos ser solidarios, todos somos colaboradores, todos podemos ser útiles, todos mejoramos vidas. Todo con un simple teléfono. Nada de sacrificio ni drama ¿quiere ayudar? Pase por aquí, ya no tiene que hacer fila. El solidario de nuestro tiempo es un solidario fácil, liviano; no se le exige demasiado, con poco alcanza ¡Y que poco, y que bajo!
No se trata de ayudar al otro, lamentablemente, y me da asco, vergüenza y risa decirlo; se trata de cada uno. Acá nadie piensa en nadie, todos pensamos en nosotros mismos. Nadie va a ayudar a la Teletón para que los discapacitados puedan acceder a una mejor calidad de vida, en el fondo, todo se trata de un "lavado de manos" generalizado, todos queremos, lamentablemente, poder dormir tranquilos con el deber cumplido. "Yo colaboré, soy solidario", esa es la mentalidad; Yo soy solidario, yo colaboré, yo estoy tranquilo, yo soy bueno. Se trata de que todos quedemos con nuestras conciencias tranquilas, no por haber cumplido ningún deber, sino por habernos sacado las ganas, por estar satisfechos, por la satisfacción individualista de la solidaridad sin drama del teléfono.
Mientras la moral no exija más sacrificios, mientras la solidaridad no exija más que levantar el teléfono... Todos somos solidarios.
Es realmente monstruoso que para suscitar la colaboración ciudadana se tengan que
montar espectáculos y teletones. Es bastante raro -que cada uno piense- que la moral y los deberes sean dirigidos por los medios de comunicación, de forma puntual, cada tanto.
Con esto no ataco a el fin, para nada, ataco los medios. No creo que haya desaparecido el deseo y la preocupación, lo que desapareció es lo que soportaba esos conceptos.
viernes, 20 de noviembre de 2009
Guy de Maupassant

Suicidas
Guy de Maupassant
No pasa un día sin que aparezca en los periódicos la relación de algún suceso como éste:
"Anoche, los vecinos de la casa número tal de la calle tal oyeron dos o tres detonaciones y, saliendo a la escalera para saber lo que ocurría, entre todos pudieron comprobar que se habían producido en el cuarto del señor X. Al abrir la puerta de dicho cuarto --después de llamar inútilmente-- vieron al inquilino tendido en el suelo, sobre un charco de sangre y empuñando aún el revólver con el cual se había ocasionado la muerte.
"Se ignora la causa de tan funesta determinación, porque el señor X. vivía en posición desahogada y, teniendo ya cincuenta y siete años, disfrutaba de bastante salud."
¿Qué angustiosos tormentos, qué ocultas desdichas, qué horribles desencantos convierten a esas personas, al parecer felices, en suicidas?
Indagamos, presumimos al punto, dramas pasionales, misterios de amor, desastres de intereses, y como no se descubre jamás una causa precisa, cubrimos con una palabra esas muertes inexplicables: "Misterio, misterio".
Una carta escrita poco antes de morir, por uno de los muchos que "se suicidan sin motivo", cayó en mi poder. La juzgo interesante. No descubre ningún derrumbamiento, ninguna miseria espantosa, nada de lo extraordinario que se busca siempre para justificar una catástrofe; pero pone de relieve la sucesión de pequeños desencantos que desorganizan fatalmente la existencia solitaria de un hombre que ha perdido todas las ilusiones y acaso explique --a los nerviosos y a los sensitivos, al menos-- la tragedia inexplicable de "suicidios inmotivados".
Leámosla:
"Son ya las doce de la noche. Cuando haya escrito esta carta, voy a matarme. ¿Por qué? Trato de razonar mi determinación, para darme cuenta yo mismo de que se impone fatalmente, de que no debo aplazarla.
"Mis padres eran gentes muy sencillas y crédulas. Yo creí en todo, como ellos.
"Mi engaño duró mucho. Hace poco, se desgarraron para mí los últimos jirones que me velaban la verdad; pero hace ya bastantes años que todos los acontecimientos de mi existencia palidecen. La significación de lo más brillante y atractivo se me presenta en su torpe realidad; la verdadera causa del amor llegó incluso a sustraerme de las poéticas ternuras.
"Nos engañan estúpidas y agradables ilusiones que se renuevan sin cesar.
"Envejeciendo, me había resignado a la horrible miseria de las cosas, a lo vano de todo esfuerzo, a lo inútil que resulta siempre la esperanza: cuando una luz nueva inundó el vacío de mi vida esta noche, después de comer.
"¡Antes yo era feliz! Todo me alegraba: las mujeres al pasar, las calles, mi vivienda, y aun la hechura de mis ropas constituía para mí una preocupación agradable. Pero las mismas ideas, los mismos actos repetidos, monótonos, acabaron por sumergir mi alma en una laxitud espantosa.
"Todos los días, a la misma hora, durante treinta años, me levanté de la cama; y todos los días, en el mismo restaurante, durante treinta años, a las mismas horas, me servían los mismos platos mozos diferentes.
"Me propuse viajar. El aislamiento que sentimos en ciudades nuevas, en residencias desconocidas, me asustó. Sentíame tan abandonado sobre la tierra, tan insignificante, que volví a tomar el camino de mi casa.
"Y, entonces, la inmutable fisonomía de los muebles, fijos en el mismo lugar durante treinta años, las rozaduras de mis sillones, que yo conocí nuevos, el olor de mi casa --cada casa que habitamos, con el tiempo adquiere un olor especial-- acabaron produciéndome náuseas y la negra melancolía de vivir mecánicamente.
"Todo se repite sin cesar y de un modo lamentable. Hasta la manera de introducir --al volver cada noche-- la llave en la cerradura; el sitio donde siempre dejo las cerillas; la mirada que al entrar esparzo en torno de mi habitación, mientras el fósforo se inflama. Y todo me provoca --para verme libre de una existencia tan ruin-- a tirarme por el balcón.
"Mientras me afeito, cada mañana me seduce la idea de degollarme, y mi rostro, el mismo siempre, que se refleja en el espejo con las mejillas cubiertas de jabón, muchas veces me hizo llorar de tristeza.
"Ni siquiera me complace tropezar con personas a las cuales veía con gusto hace tiempo; las conozco tanto que adivino lo que me dirán y lo que les diré; a fuerza de razonar con las mismas, descubrimos la ilación de sus ideas. Cada cerebro es como un circo donde un pobre caballo da vueltas. Por mucho que nos empeñemos en buscar otros caminos, por muchas cabriolas que hagamos, la pista no varía de forma ni ofrece lances imprevistos ni abre puertas ignoradas. Hay que dar vueltas y más vueltas, pasando siempre por las mismas reflexiones, por los mismos chistes, por las mismas costumbres, por las mismas creencias, por los mismos desencantos.
"Al retirarme hoy a mi casa, una insistente niebla invadía el bulevar, oscureciendo los faroles de gas, que parecían candilejas. Pesaba el ambiente húmedo sobre mis hombros como una carga. Seguramente hago una digestión difícil.
"Y una buena digestión lo es todo en la vida. Ofrece inspiraciones al artista, deseos a los jóvenes enamorados, luminosas ideas a los pensadores, alegría de vivir a todo el mundo, y permite comer con abundancia --lo cual es también una dicha. Un estómago enfermo conduce al escepticismo, a la incredulidad, engendra sueños terribles y ansias de muerte. Lo he notado con frecuencia. Es posible que no me matara esta noche, haciendo una buena digestión.
"Después de haberme acomodado en el sillón donde me siento hace treinta años todos los días, miré alrededor, creyéndome víctima de un desaliento espantoso.
"¿De qué medio valerme para escapar a mi razón macilenta, más horrible aún que la desordenada locura? Cualquier empleo, cualquier trabajo me parece más odioso que la acción en que vivo. Quise poner en orden mis papeles.
"Hacía tiempo que deseaba registrar los cajones de mi escritorio, porque durante los treinta últimos años había metido allí, al azar, las cartas y las cuentas. Aquel desorden llegó a preocuparme algunas veces; pero me sobrecoge una fatiga tal en cuanto me propongo un trabajo metódico y ordenado, que nunca me atreví a empezar.
"Esta noche me senté junto a mi escritorio y abrí, resuelto a preservar algunos papeles y romper la mayor parte.
"Quedeme de pronto pensativo ante aquel hacinamiento de hojas amarillentas; luego cogí una.
"¡Oh! Si aprecian en algo su vida, no toquen jamás las cartas viejas que guardan los cajones de su escritorio. Y si no pueden resistir la tentación de abrirlos, cojan a granel, con los ojos cerrados, los paquetes de cartas para tirarlos al fuego; no lean ni una sola frase, porque sólo ver la escritura olvidada y de pronto reconocida, los lanza en un océano de recuerdos; quemen esos papeles que matan; cuando estén hechos pavesas, pisotéenlos para convertirlos en impalpables cenizas... Y si no lo hacen así, los anonadarán como acaban de anonadarme y destruirme.
"¡Ah! Las primeras cartas no me han interesado; eran de fechas recientes y de personas que viven y a las que veo, sin gusto, con alguna frecuencia. Pero, de pronto, la vista de un sobre me ha estremecido. Al reconocer los rasgos de la escritura se han cubierto mis ojos de lágrimas. Era la letra de mi mejor amigo, del compañero de mi juventud, del confidente de mis esperanzas. Y se me apareció tan claramente, con su bondadosa sonrisa, tendiéndome las manos, que sentí un escalofrío penetrante; hasta mis huesos vibraron. Sí, sí; los muertos vuelven. ¡Lo he visto! Nuestra memoria es un mundo más acabado aún que el universo; ¡puede hacer vivir hasta lo que no existe!
"Con la mano temblorosa y los ojos turbios, recorrí toda su carta, y en mi pobre corazón angustiado he sentido un desgarramiento espantoso. Mis lamentaciones eran tan lastimosas, como si me hubiesen magullado las carnes.
"Así he ido remontándome a través de mi vida, como remontamos un río, luchando contra la corriente. Aparecieron personas olvidadas, cuyos nombres no puedo recordar; pero su rostro sí lo recuerdo. En las cartas de mi madre resucitan criados antiguos, el aspecto de nuestra casa y mil detalles nimios que una inteligencia infantil recoge.
"Sí; he visto de pronto los vestidos que usó mi madre en distintas épocas y, según la moda y según el tocado, mostraba una fisonomía diferente. Sobre todo me obsesionaba con un traje de seda rameado, y recuerdo que un día, llevando aquel traje, me amonestó dulcemente: 'Roberto, hijo mío, si no procuras erguirte un poco, serás jorobado toda tu vida'.
"Luego, al abrir otro cajón, aparecieron las prendas marchitas de mis amores: un zapatito de baile, un pañuelo desgarrado, una liga de seda, trencitas de pelo, flores... Y las novelas de mi vida sentimental me sumergieron más en la triste melancolía de lo que no vuelve. ¡Ah! ¡Las frentes juveniles orladas con rubios cabellos, las manos acariciadoras, los ojos insinuantes, la sonrisa que promete un beso, el beso que asegura un paraíso!... Y ¡el primer beso!... Aquel beso delicioso, interminable, que ofusca la mirada, que abate la imaginación, que nos posee y nos glorifica, ofreciéndonos a la vez un goce ideal y la promesa de otros goces deseados.
"Cogiendo con ambas manos aquellas prendas tristes de lejanas ternuras, las cubrí de caricias furiosas y en mi corazón desolado por los recuerdos sentía resonar cada hora de abandono, sufriendo un suplicio más cruel que las monstruosas leyendas infernales. ¡Ah! ¿Por qué las abandoné o por qué me abandonaron?
"Quedaba por ver una carta fechada hacía medio siglo. Me la dictó el maestro de escritura: 'Mamita de mi alma: hoy cumplo siete años. A esa edad ya se discurre; ya sé lo que te debo. Te juro emplear bien la vida que me has dado.
'Tu hijo que te adora, Roberto'.
"Me había remontado hasta el origen. El recuerdo era desconsolador. ¿Y el porvenir? Quise profundizar en lo que me faltaba de vida, y se me apareció la vejez espantosa y solitaria, con su cortejo de achaques y dolencias... ¡Todo acabado para mí! ¡Nadie junto a mí!
"El revólver está sobre la mesa... Es tentador..."
¡No lean nunca las cartas de otros tiempos! ¡No recuerden viejas memorias!... Así es como se matan muchos hombres en cuya plácida existencia no hallamos el verdadero motivo de su fatal resolución.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
Dr. Manhattan: la verdad de Los Andes
A continuación, luego de intervenir en archivos desclasificados, les voy a ofrecer un video que revela la verdad sobre lo sucedido en Los Andes.
Para el que no prestó atención, en el minuto 1:27, el Dr. Manhattan dice lo siguiente:
"Very well, a plane carrying an uruguayan rugby team will crash in Los Andes precisely in 4 minutes and 37 seconds..."
("Muy bien, un avion en el que viaja un equipo de rugby uruguayo se estrallara en Los Andes en precisamente 4 minutos y 37 segundos...")
Entonces, tendríamos que interpretar que "Nando" Parrado y toda su banda están mintiendo, esconden información, y tiene que salir Dr. Manhattan a decir la verdad. Lamentable pero cierto. Ahora van a tener que donar toda la plata que hicieron con las conferencias y los programas de tv hablando sobre la tragedia, a merenderos y aldeas infantiles. La verdad salió a la luz.
El fragmento que pudieron apreciar en el video, corresponde al motion-comic que acompaña la trama del juego "Watchmen: The end is Nigh", situado en un tiempo hipotético, posterior al narrado en los 12 números de la novela Watchmen.
lunes, 9 de noviembre de 2009
Problemas y soluciones.
No hubo festejo porque cuando me disponía a escribir se me ocurrió pasar por algunos blogs amigos, a los efectos de averiguar por que nadie pasaba a visitarme. Lo que pasó fue que me enteré de que los blogrolls me daban por muerto, técnicamente, este blog había dejado de actualizarse para Blogger.En esas tres semanas todo el equipo del País del Ricardito trabajó para solucionar los problemas técnicos, pero era evidente que los problemas no eran nuestros. Es así como el responsable del blog se dirigió al foro oficial de Blogger, en el cuál uno puede realizar sus consultas y recibir las recomendaciones de los "Empleados de Google".
Lo lamentable -porque siempre hay que tener algo lamentable para quejarse y escribir posts de pseudodenuncia- es que en dicho foro lo más raro, lo más extraño, lo increíble, es ver a un "Empleado de Google" respondiendo preguntas. Quiero decir; cuando uno se registra le dicen que los "Empleados de Google" van a responder nuestras preguntas, etc... pero resulta que cuando nos fijamos, no son los "empleados" los que habitualmente responden, sino que son simples "lectores" del foro. Así es casi lo mismo recurrir al foro de Blogger que al foro Yahoo! (ese en el que hay preguntas de todo tipo y respuestas terriblemente estúpidas).
Los "lectores" registrados del foro de Blogger se dividen en niveles:
-Nivel 1: son lectores nuevos, inexpertos, peones que recién se registran.
-Nivel 2: son lectores más antiguos, con cierto número de respuestas y experiencia. Estos son los que habitualmente responden nuestras preguntas. Por lo tanto inferimos: nuestras preguntas son respondidas por tipos que saben lo mismo que nosotros, y que lo hacen por simple altruismo.
-Colaborador principal: son lectores más antiguos. No son, de ninguna manera, empleados de Google, sino que son lectores que dedican parte de su vida a resolver problemas de otros bloggers, sin cobrar un peso. Gente sola y aburrida.
-Empleado de Google: estos son los más extraños, son los verdaderos "empleados", gente a la que una empresa -Google- les paga para resolver problemas de blogs.
La verdad es que recorrí muchas consultas y preguntas de los foros de Blogger, y una sola vez tuve la suerte de encontrarme con un "Empleado de Google". Fue un momento fugaz e increíble. El "empleado" se llamaba Gerard, y además de soberbio y asquerosamente español, era realmente inoperante e inútil. Esta es su foto:
Alguien debería encargarse de enseñarle a estos sátrapas que trabajan en oficinas con piscinas, con jugo de frutas, con sillas de playa, con palmeras y sol, que tienen que cumplir -no un horario, porque trabajan a la hora que quieren- sino un deber; solucionar los simples y estúpidos problemas de su servicio. Para los que no saben las condiciones de trabajo en Google, acá van unas imágenes.
El resultado es que Gerard, Empleado de Google, solo apareció, en toda mi recorrida -que fue larga- una sola vez en la web, y sus intervenciones eran del tipo: "escríbeme detalladamente tu error", "no logro comprender el problema", "debería estar solucionado", "dime si se ha solucionado", "¿ahora se ha solucionado?", "continúa en contacto, lo solucionaremos", "habladme de a uno, pues no os comprendo", "ya debería estar funcionando bien". Peor aún. Cuando las consultas de gente con problemas de blogroll aumentaba, Gerard intervenía cada vez menos, hasta que, en cierto momento, el Sr. desapareció del foro y no contestó más. Algo hay que reconocerle, y es que fue, hasta donde pude ver, el único "Empleado de Google" que apareció en el foro.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Educación y espectaculo
"Nicholas Negroponte, el fundador de One laptop per child, destacó en Los Ángeles que todos los niños uruguayos ya tienen su computadora XO."
"Comentó que si un extranjero llega a Uruguay a pasar sus vacaciones podrá ver "que todos los niños que caminan por la calle llevan su laptop"."
"Todos pueden conectarse..." ¿Que garantiza la conexión, sino un tráfico de información? ¿Realmente es preferible que un niño sepa usar una computadora, en detrimento del razonamiento? ¿Son posibles las dos cosas?
"Todos pueden conectarse (...) sobre todo si son pobres y están aislados" El sinsentido de esta frase no tiene fin. Es inconcebible como una persona aplaude que "todos están conectados", cuando al mismo tiempo -y él lo acepta- "son pobres y aislados". Todos están conectados, los pobres, los ricos, la clase media... ya no hay diferencias, mejor dicho; no importan las diferencias, no se respetan.
¿Realmente vale la pena decir en una conferencia "todos los niños que caminan por la calle llevan su laptop"? No voy a comentar más al respecto de las frases.
Plan Ceibal y Razonamiento.
El Plan Ceibal, producto "tipo" de la hipertrófia actual, que no busca individuos que empleen la lógica o la razon. No importa ya, que los individuos a educar empleen el cerebro en descifrar símbolos, metáforas, o simples letras. No hace falta emplear la mente para leer, procesar, interiorizar ni razonar símbolo o mensaje alguno, ¿por que esto?, simple: porque una computadora lo hace por ellos.
Es preciso remarcar que en el mecanismo clásico de la lectura, el placer, la satisfacción y el punto final, el gusto, no radican en los significantes -las letras- sino que radican en el significado -metáfora, sentido, fondo, intención del texto-. Lo importante y gratificante de la lectura no es la mera satisfacción en lo explícito, sino en lo que eso significa o quiere decir. Nada complicado, algo simple pero básico. La importancia no radica en las letras, sino en lo que se quiere comunicar por medio de las letras.
Los alumnos no deberán recurrir -con el sistema actual- al mecanismo -simple pero imprescindible- llamado lectura, por el cuál deberían procesar los datos y reconvertirlos en sentido. Ahora la computadora procesa los datos, mastica las letras y escupe palabras, sonidos, dibujos, colores, fluidez. La máquina se encarga de procesar signos que alguna vez hubieran sido procesados por el hombre. De esta forma, con todo su arsenal espectacular y simple, con su cinemática, los alumnos terminan siendo un simple médium; solo son una cámara que recibe datos procesados por una computadora.
En la Tv y la política.
Todo esto no es patrimonio del Plan Ceibal, ni es "culpa" de nadie. Nadie puede afirmar que el Plan tenga fines como los que realmente puede llegar a tener. Lo cierto es que este fenómeno -la cinemática fluida y atractiva de las computadoras XO- se ve también en muchas otras manifestaciones. Los informativos son solo un ejemplo que conjuga toda esa teatralización represiva del juicio y el razonamiento: se ofrece un producto procesado, con la mayor cantidad de perspectivas posibles, con la mayor cantidad de elementos secundarios (música, imagenes repulsivas y morbosas, testimonios desgarradores). Ya no es necesario esforzarse por emitir juicio alguno, pues todos los juicios están exhibidos en el informe, a los efectos de facilitarnos la tarea. Ya no es necesario emocionarse, pues todas las emociones están exhibidas, brutalmente, en el informe. Ya no es necesario procesar ni evaluar lo que se ve, pues no hace falta evaluar nada, porque no hay nada detrás del llanto, nada detrás de la sangre, nada detrás del disparo... es solo eso: el hecho del disparo, el hecho de la sangre. La imagen.
Fast food Ceibal
Pero eso se explica por el nuevo sentido "fast food" de valores como la libertad, la moral, el derecho y la felicidad. No esperamos ni pretendemos ser felices bajo formas antiguas de Eudeumonía ni deber ser. Ahora, en la era del teatro total, somos felices -en lo que Lipovetski llamaría "Felicidad Light"- con una simple y contundente dosis de satisfacción, de placer instantáneo; de morfina o Coca-cola. Una explosión sin pasado ni futuro; eso es la felicidad actual. Un instante nada más. Fascinación por la igualdad, por ejemplo.
No hace falta esfuerzo alguno para conseguir las cosas -no hablo de la palabra "sacrificio", solo esfuerzo-, no es necesario ejercicio alguno, ya que todo deseo es satisfecho al instante, con la "fast food" de felicidad necesaria. ¿Que quiere? ¿Plan Ceibal? ¿Hamburguesa rápida? ¿Coca-cola o Pepsi? ¿Jugo de frutilla o naranja?
Todos contentos por el igualitario y altruista Plan Ceibal, todos fascinados y encantados por el derrumbe de las diferencias no por medio de subjetivación y comprensión del excluido, sino por el accionar tecnológico y visual.
¿Socialización o apariencia?
No es una sociedad que incluya y socialice a fuerza del martillazo tecnológico, no es una sociedad que incluya y socialice por medio de mensajes de texto, internet, blogs y trafico comunicacional: es una sociedad que encierra, incluye en una suerte de avalancha altruista e igualitaria, perversa mutación de la igualdad social. Nada de comprensión, nada de civilización hacia el otro, ni un poco de educación, asimilación y posterior inclusión progresiva del excluido, no, solo una especie de regalo mágico que intenta borrar las verdaderas barreras sociales. La XO no va a juntar a la baja y excluida capa social con la elite, no va a formar individuos mejores ni va a borrar las diferencias: va a decir que borra las diferencias, va a crear la ilusión de derribar los muros; pero solo genera más muros. Es cierto que en la actualidad se borraron las fronteras: Europa unificada, culturas diversas bajo el mismo cielo, estratos sociales tras la misma causa, diferentes partidos apoyando lo mismo, niños pobres y ricos con la misma computadora. Pero de ese desmoronamiento de las fronteras -bajo nombre de inclusión e igualdad- se levantan más muros: se derribaron las fronteras y ahora todo es una gran frontera hipócrita y perversamente invisible. La frontera no está, ahora son muchas fronteras.
Para terminar es preciso que diga, para algún desprevenido, que el Plan Ceibal es solo una excusa para hablar de esto... nada en contra del plan, solo lo que dije. Seguro que no todo es oscuro tras el Plan Ceibal, pero acá solo quería tocar el tema desde un ángulo de los mil posibles, a partir de las declaraciones del creador.
PD:
"El científico aseguró que "esto es algo que se repite en todos nuestros proyectos y siempre se escucha, no puedes llevar un laptop a la jungla... pero realmente ahora eso se puede"."
Esta frase muestra la mentalidad de muchos como nosotros, que en lugar de pensar para que, piensan ¿por que no?. ¿Por que no llevar laptops a la jungla? ¿Por que no invadir Irak? ¿Por que no?
Yo preguntaría a Mr. Negroponte ¿Para que llevar una laptop a una jungla? ¿Que es lo impresionante de eso? Lamentable incendio de la alteridad.
lunes, 2 de noviembre de 2009
Problemas técnicos
El servicio brindado por la plataforma Blogger tiene errores, por lo cuál procedí a borrar la entrada a los efectos de repararlo.
Estamos trabajando para solucionarlo.
Desde ya, muchas gracias.
pd: Si los problemas continuan, nos vemos en Wordpress.
