lunes, 22 de marzo de 2010
La guerra es...?
Recapitulemos, pero antes: no voy a analizar la película ni voy demasiado al respecto; porque no soy el indicado, y porque a nadie le importa. Como tampoco vi la película, me voy a valer de un fragmento, muy breve, de critica que encontré por ahí y que no voy a linkear.
""Vivir al límite" se centra en un grupo de soldados estadounidenses que arriesgan su vida desarmando explosivos en Irak, tarea que los mantiene enajenados, como si el peligro terminara siendo una adicción. Una frase del periodista Chris Hedges, en una leyenda inicial, lo explicita: “La guerra es una droga”.
Hay momentos de mucho suspenso que exponen, en cierta manera, el clima de alarma permanente en las calles de Irak, con la cámara en movimiento transmitiendo inestabilidad y una luz espesa expresando incomodidad y calor."
Simple; tenemos una película que intenta trasladarnos a la escena, introducirnos en el ámbito donde las explosiones son habituales, donde algo puede estallar en cualquier instante, donde el peligro es latente. Una fórmula, de más está decirlo, hecha para captar la atención del espectador. Supongo también que el filme busca introducirnos, o al menos ponernos al tanto de lo que sucede en la mente de estos soldados, de estos héroes/adictos/mártires/suicidas. Porque a la vez, todos esos adjetivos parecen ser justos.
¿De qué hablamos?
Los soldados ¿son héroes? ¿adictos? Son soldados, parte de un engranaje y un negocio que es la guerra. Pero bien, recordemos una vez más lo que nos dice la película en su inicio:"La guerra es una droga". Entonces, esos soldados estadounidenses que "arriesgan su vida desarmando explosivos" no son héroes, sino adictos, enfermos que participan de esa "droga" que es la guerra (recordemos que el calificativo de "droga" no es mío, sino de los creadores de la película). Pero tengo ciertas dudas a la hora de afirmar que el peligro sea "una adicción", creo entender que los soldados que desactivan bombas en Irak lo hacen porque cobran una buena plata por hacerlo, no por honor. El militar, el soldado ya no es el caballero: el caballero es (era) una figura que lucha, si se quiere, por honor, el soldado, en cambio, mata por dinero e intereses que ni siquiera son suyos. Entonces ¿la guerra es una droga o un "negocio" que busca el beneficio propio? ¿los soldados son adictos o herramientas de esa máquina del sinsentido? Me inclino más por afirmar lo segundo en ambas interrogantes: los soldados, que la película intenta postular como mártires honorables, como héroes desactivadores de bombas en la máxima tensión, se parecen más a los engranajes de un reloj que a los dependientes de una droga.
Pero he aquí la cuestión: los creadores de la cinta parecen tener un cierto fin; mostrar el estado alterado de quienes tienen que ocupar la posición de soldado en Irak... ah, dato no menor, soldado norteamericano en Irak, menudo detalle. La guerra es, para ellos, una droga, y las "víctimas" presas de esa adicción son los soldados, condenados a una vida gris y al límite. Acá está lo extraño: supongo, aunque creo estar seguro, que la guerra es algo despreciable, o al menos es algo a lo que no se desea llegar(¿?). Entiendo que la guerra es una conflicto, un enfrentamiento violento que genera destrucción y drama(¿?). Ellos, Bigelow y compañía, la plantean como una droga; y tal vez, en cierto punto, pueden llegar a tener razón, ese ya no es nuestro asunto. Pero resulta que la película en si, que aparentemente intenta mostrar la parte mas cruda del escándalo bélico, termina sirviéndose de ese drama, de esa droga. Para Bigelow "la guerra es una droga", pero una droga que sirve para ganar un Oscar, una droga que sirve para hacer una película, una droga con la que se puede jugar, y se juega. Porque la película nos muestra el lado duro de la guerra, como toda película bélica, pero, y esto es lo terrible, no deja de ser una película: busca atraer al espectador, busca engancharlo, atraparlo con sus imágenes impactantes, con "la cámara en movimiento transmitiendo inestabilidad y una luz espesa expresando incomodidad y calor", y no vamos a crucificarla por eso, porque eso es su fin. El filme condena la guerra, dice que es una droga, pero a la vez utiliza esa droga; aprovecha esa droga para captar la atención de espectador, usa esa misma condena para su beneficio, y esto no está mal, porque el cine es, antes que una clase sobre ideología y justicia, un entretenimiento.
La paradoja: película-discurso
Sin embargo, ciegos o hipócritas(¿?), los realizadores de esta película no ven esto, creen estar haciendo una dura critica a la guerra como instrumento opresor, como droga, cuando usan estas mismas cualidades para atraer los ojos del espectador.
El siguiente video muestra la segunda vez que Kathryn Bigelow sube a recibir un Oscar en la noche. Atención con el minuto 3:00 en adelante.
Si no quedó claro se puede volver a ver en este otro video (buscar el de Mejor Dirección). Lo que Bigelow hace en dos ocasiones, al recibir el Oscar, es agradecer. Pero además de los agradecimientos de protocolo, dedica la película ("The Hurt Locker") a los "uniformados".
"...Quisiera dedicarle esto a los hombres y a las mujeres del servicio militar, que arriesgan sus vidas diariamente en Irak y Afganistán..."
La película busca ser una critica hacia la guerra y sus derivados, califica a la guerra de droga, pero su directora, al recibir el premio, dedica la película a los soldados, a los uniformados, a los "adictos", a quienes forman parte de esa "droga". No solo esto, sino que agrega que "pueden regresara casa cuando quieran", que "están ahí para apoyarnos a nosotros y nosotros apoyarlos a ellos". Entiendo lo siguiente; para Bigelow "la guerra es una droga", y por lo tanto la película es clara e insensata apología. La película versa sobre la droga y está dedicada a los adictos. Si bien intenta o cree ser una crítica a la guerra en tanto droga, termina siendo, a raíz de las palabras de su directora, apología de la droga; "la guerra es una droga" ¿dice que sea mala o buena? No, dice que es una droga, y la película está dedicada a los artífices de la droga.
Esto es lo que pasa cuando se confunde el límite entre justicia social, reclamos, crítica, con el entretenimiento. Si voy al cine, voy a disfrutar y a entretenerme, en algunos casos a pensar y a reflexionar, pero no a intentar recibir cierto discurso pro humanista o lo que sea. Algo así dijo Spielberg al respecto, "no voy (al cine) a recibir un rollo ideológico".
domingo, 14 de marzo de 2010
¿Por qué Lex?
Los verdaderos motivos... ¿y cuál es el problema?
Así pues, algunos, porque todos podemos decir cualquier cosa en cualquier momento, dirán que yo apoyo a Lex porque me regaló un "carguito de confianza", porque algún negocio tengo, porque hay intereses de por medio, y la verdad es que no están muy equivocados. Hay que decir las cosas de frente; esto es un intercambio, una entrada a Montevideo Comics 2010 a cambio de mi apoyo a su candidatura... ¿y cuál es el problema? Ah! Ahora todos se erizan, todos señalan, pero en realidad todos saben bien que esto es lo más común. ¿Que sería de ese juego llamado política, que sería de esos animales llamados políticos, si no fuese por el intercambio y el beneficio de mutuo acuerdo? Seamos literales y lícitos, seamos Lex Luthor.
Las claves de la campaña
Pero si de campañas electorales sabemos algo, es que nuestra lucha, nuestra carrera, se apoyará en dos pilares fundamentales: 1) en la destrucción y descalificación sistemática del oponente, hasta su eventual fracaso, y en segundo lugar, 2) en la captación y caza furtiva de ese producto preciado, eso que para Gollum es su tesoro y que para nosotros son los indecisos. Nuestra máxima es la siguiente: no hay mejor candidato, sino candidato más resistente. En esto no buscamos ni al mejor ni al menos peor, buscamos al sujeto que pueda conservar nuestro preciado grado de libertad, resistiendo de la mejor manera los golpes de su oponente. Y eso es Luthor. ¿Alguien cree, realmente, que un hombre puede cambiar las cosas? Definitivamente no, pero si puede incendiarlas y alterarlas, ordenarlas hacia un nuevo desorden.
La interna

Empecemos por casa. Luego de una interna, que como bien dice en su artículo Ron Troupe, fue más pareja de lo que muchos esperábamos, después de que (como es mi caso), nuestro principal candidato, hablo de Oswald Cobblepot, quedase a mitad de camino, muchos pueden haber caido en la gris confusión, en la sucia bolsa de los indecisos. Pero seamos claros; "El Pinguino", como lo conoce la población de a pie, siempre fue un luchador, nunca consiguió ninguna empresita heredada. Lejos de eso, la raíz de todos sus "pequeños trastornos de conducta" fue su horrible niñez; entre burlas y risas de sus congéneres ante su ridículo aspecto. Pero Oswald demostró que su intelecto supera en calidad al de la mayoría: cuenta con un gran dominio sobre las aves, puede transformar un paraguas en lo que sea y además de todo, por sobre todas las cosas, es un artista de los "negocios" (algunos lo llaman crimen organizado, pero ese es otro tema). Solo hace falta mirar al 2004 y recordar "Mientras vuela el cuervo"; su dominio sobre los demás y su habilidad para la negociación.
Teniendo esto en cuenta, sin Cobblepot en la pelea, debemos remitirnos a otro punto importante a este respecto: la reunión entre Oswald Cobblepot y Lex Luthor después de conocidos lo resultados de la interna. Aquello fue una muestra de unidad partidaria, de solidez; de intereses mas allá del partido, de interés nacional y ciudadano. Recordemos las palabras de Oswald al salir de la reunión: "La libertad no consiste en hacer lo que uno quiere, sino en hacer lo que uno debe. Lo bueno y lo mejor están por venir, solamente si Lex Luthor toma el mando". ¿Hace falta decir algo más?
De esta forma, aquellos que tras la "derrota" de Cobblepot en las internas tenían dudas, desde acá los llamamos a la unidad, a votar a otro mago de las negociaciones como lo es Lex, a un tipo que no soporta que otros tomen el poder por donde no se lo toma, que no soporta que ningún extraño se crea el héroe de la ciudad bajando desde el cielo. La tranquilidad, el orden, la negociación y, por sobre todo, la garantía de un manejo limpio y con responsabilidad, son los atributos que un votante encontrará en Lex Luthor.
Los otros
¿Qué tenemos del otro lado? División, intereses cruzados, ambiguos e individualismos. Entre Osborn y el doctor Doom no existe semejanza ni acuerdo alguno. Ambos son hombres cuya principal característica es la inestabilidad, la falta de coherencia para dirigir grandes proyectos. Era claro que en las internas, entre un "dudoso empresario" y un tipo que vive en un castillo alejado del mundo, la cosa estaba difícil. Por suerte la gente que tuvo la desgracia de votarlos no eligió a un candidato que vive con una máscara de metal. ¿Qué podemos esperar de un hombre que no se anima a mostrar su cara? No tengo, lo digo con dolor, otra alternativa que pensar en cosas horribles. Una cosa es pintarse la cara, pero ¿por qué esconder las cicatrices que el tiempo dejó? El pingüino sufrió por su aspecto; pero nunca se avergonzó de él, ni se escondió tras su ropa. Pero parece que para Doom no fue así. Repito que lo que a uno no lo mata lo hace diferente, y ese es el sentido de seguir vivo.
Realmente, con respecto al fraudulento pseudo-acuerdo partidario entre Osborn y Doom no tengo mucho más para agregar: la evidencia lo dice todo, la falta de ideas, el ida y vuelta improvisado y ese falso acuerdo ente ambos lo dice todo. Al respecto de Norman Osborn tampoco hay que agregar demasiado: es un tipo que no tiene escrúpulos a la hora de conseguir lo que quiere, un tipo peligroso hasta con un vaso de agua en la mano. Osborn; un personaje que ante las adversidades de la vida, a diferencia de Oswald o Luthor (luchadores natos), prefirió, siempre, la mentira y la traición: se unió a un grupo clandestino de industrialistas que creaban super villanos para que ocuparan la atención del número creciente de héroes disfrazados y los distrajeran de las transacciones ilícitas del grupo, tuvo un hijo, Harry, al cuál llegó a detestar, y tuvo dos descendientes más: Gabe y a Sarah, a quienes hacía creer que Peter Parker era su padre y asesino de Gwen (la madre de ellos). En resumidas cuentas: un peligro, pero un peligro, señores, que no vale la pena correr, porque no está a la altura. Siempre decimos; si esta ciudad necesita algo es clase; criminal-politica, y eso es precisamente lo que Luthor puede dar.
Por eso, antes que nada, entrá y votá por el proyecto L.L

Yo, Joker 23.
PD: Por el respeto que se merece la muy buena calidad de los dibujos de Calero, me privé de dibujarle una sonrisa roja al afiche de Norman Osborn. Lo salvó el dibujo.
PD2: Esto también parece ser una lucha DC vs Marvel.
jueves, 11 de marzo de 2010
Números y drogas
Pero ese argumento es inconsistente por donde se lo mire, equivoco, mentiroso y manipulador. La pasta base es solo otro escalón más debajo de otras drogas, es otro subsuelo al que se ha llegado. Pero la pasta base no es una causa, sino una consecuencia. Se acusa a un desperdicio y conglomerado de sustancias (la pasta base) de ser la causa mayor del aumento de la violencia y el crimen, y se olvida que desde hace muchisimos años, la delincuencia y sus derivados son causas en si mismas, que a su vez son generadas por otros problemas sociales, si así se quiere. Por lo tanto, equivocamos el análisis: existe un quiebre social natural: elite social/excluidos. Tenemos así el binomio que sigue a la sociedad desde sus inicios: hay un centro letrado, instruido, una elite social opuesta a ese otro periférico, excluido e ignorante que tiene acceso restringido. Pero la actual cultura PSEUDO INTEGRADORA, busca derribar esas barreras históricas de la exclusión a fuerza del martillazo de la tecnología: COMPUTADORAS PARA TODOS, COMUNICACION PARA TODOS, TODOS ESTAMOS COMUNICADOS, NADIE ESTÁ POR FUERA, TODOS SOMOS IGUALES, NO HAY DIFERENCIA ALGUNA, TODOS PODEMOS, TODOS DEBEMOS. Para la sociedad devorarodra de la individualidad, TODOS los individuos deben ser UN SOLO INDIVIDUO, se pierde la alteridad, se elimina al otro, se acaba con el sujeto como unidad. Pero esta inclusión hipócrita genera una reacción: por un lado se derriban los muros que separan, pero el fantasma de esos muros sigue ahí, delimitando igualmente lo que debe ser delimitado. En la actualidad, el hipócrita promedio de turno se enorgullece en romper las barreras (todos tenemos computadoras, todos nos comunicamos), pero se olvida que esas barreras fueron creadas por un sistema social que tiene un núcleo de exclusión.
De esta forma, el deber ser, el motivo último de la existencia de muchos individuos está en tener la mayor cantidad de bienes, en poseer lo mismo que los otros tienen. El sistema se encarga de decirlo: "todos somos iguales, todos podemos tener las mismas cosas", así, el individuo que no tiene "las mismas cosas" que los demás, el que no tiene un par de zapatos, un celular o no puede comer una hamburguesa, no es "igual", no se siente igual a todos, y va a hacer cualquier cosa por convertirse en un "igual". Es el aparato social el que miente, el que intenta unificar a todos, y esto es lo que desencadena la frustración y la violencia.
Entonces la pasta base no es lo que causa la frustración de no poder tener lo que "hay que tener para ser feliz", la pasta base es la consecuencia de no tener. No porque haya que tener, sino porque alguien dice que todos debemos tener lo mismo. Alguien no sale a matar solamente porque consumió una dosis de algo.
Pero mientras todas las miradas se dirigen hacia la droga de moda, la pasta base, nos olvidamos que existen otras cosas:
"El alcohol es la droga de mayor consumo en todos los países. Casi siete de cada diez estudiantes ha consumido alguna vez en la vida y Uruguay tiene el mayor promedio, llegando al 80%.
Con respecto al tabaco, uno de cada cinco estudiantes lo ha consumido en el último mes. En Uruguay, un 47,9% asegura haber fumado al menos una vez".
"Uruguay es el país donde hay un mayor consumo de cocaína, alcanzando el 3,5% en el último año, cuando la media de los países estudiados se ubica en 2,2%. Bolivia, Ecuador y Perú son los que tienen los índices más bajos." (180.com)
¿Son los marginales solamente los que consumen alcohol? Salgan a la calle un viernes por la noche, y se encontraran cientos de ejemplares desagradables de estudiantes adinerados de Pocitos con sus botellas de cerveza en la mano y con sus cigarros (y sus cabezas llenas de relleno para almohadón).
Surge un dato que sorprende: "Uruguay es el país donde hay un mayor consumo de cocaína, alcanzando el 3,5%" . ¿Pero cómo? ¿no era que la pasta base....? No. El problema es que existen drogas para la elite y drogas para los marginales... así todos pueden tener su dosis. El narcomercado se adapta camaleónicamente a la situación social: al aumento de la pobreza sigue el implemento de una droga a la cuál puedan acceder las clases excluidas. Por su parte, la cocaína, pertenece a las clases acomodada y media. Pero claro, como no hay robos, ni delincuencia... como "no pasa nada", entonces no importa, pista libre para la cocaína. Es exactamente lo que se hizo todo el verano desde los medios de comunicación: APLAUDIR a los jóvenes vacíos que viajan hasta La Pedrera o La Paloma para emborracharse y quedarse tirados en el pasto. ¿Alguien se espantó por eso? Nadie, porque "están divirtiéndose, están jugando, son jóvenes". Que triste, pero esos jóvenes ya pueden meter un sobre y elegir presidente o intendente. Es verdaderamente lamentable el doble discurso, pero es real. Desde Subrayado, Telemundo y Telenoche se mostraron, junto con las imágenes del carnaval de Río y las murgas, en tono de juego, a los imbéciles que gastaron un pasaje hasta Rocha para tomar cerveza. ¿Cuál es la diferencia entre eso y la pasta base? No encuentro diferencia, no miro las consecuencias, miro el hecho en si que es, igualmente, lamentable... con el agregado de que en uno de los casos, se aplaude a ese montón de estúpidos. El verano que viene, por favor, que ocurra un terremoto en Rocha.
Mientras se siga luchando contra la delincuencia empezando por las consecuencias, la cosa va a seguir peor. No se trata de una sustancia o diez sustancias, se trata del dispositivo que hace a la proliferación de esa sustancia en las capas sociales. Ya no se trata de la cocaína o la pasta base, se trata de entender (yo no estoy para eso) por qué y cómo se llega a este estado de las cosas. Para acabar con el árbol hay que cortarle las raíces, no las ramas.
Seguro que quedó todo claro.... no pienso escribirlo otra vez, porque no se bien que es lo que quería decir. Algo hay que hacer.
miércoles, 17 de febrero de 2010
La imagen como herramienta única
No refiriéndonos al primero de los puntos -la prohibición pública-, que es otro tema, vamos a centrarnos, un poco, en la segunda vía de acción: las imágenes.
Sabido es que desde la aprobación de la ley anti-tabaco, se pasó de una baja en el consumo del 0.7% -en seis años- a una reducción de entre 4 y 5% en dos años. No podemos discutir la eficacia (o no) del método, porque en primer lugar hay gente dedicada a eso, y en segundo lugar poco importan los resultados acá.
La cultura de la imagen
Pero algo es importante: ¿por donde corre el tema del cigarro? Podemos extenderlo al tema de la droga toda: ¿qué tipo de discusión y/o resolución del tema buscamos? Si entendemos el tema de la droga en la sociedad como algo que afecta a gran parte de la misma, como un tema político-tabacalero (no es una pedantería barata el término, porque es mas difícil tocar a un tabacalero que bajar la luna), entonces, lo que nosotros pretendemos es una discusión, y una posterior resolución política, racional, estratégica y eficaz del problema. A este respecto, entiéndase que algunos puntos se cubren: la resolución es política, es estratégica y, según se vea, eficaz. Pero aquí encuentro el problema: eficaz... ¿desde donde? Más aún, ¿es una resolución racional? Lo dudo.
"Impacto visual y económico
Las advertencias que se ponen en cajillas de cigarrillos y demás publicidades también fueron estudiadas. En el momento de la investigación (2007), en opinión de Bianco, “las advertencias que se evaluaron fueron las más flojas, por decirlo así”. Uno de los estudios es comparativo con otros 15 y 17 países: Uruguay se ubica en el nivel más bajo, entre el puesto 16 y 17 con respecto al impacto.
“Algunas de las advertencias mostraban dinamita, como una bomba, no tenían evidencia científica. Deberían incluir imágenes humanas, en lo posible, que tienen que ser fuertes y duras”, manifestó el médico. “No fueron efectivas al punto que se cambiaron por otras que tienen imágenes más fuertes, pero que aún no hemos evaluado. Lo que se determinó a nivel internacional es que cuanto más grande y más fuerte es la imagen que está en la cajilla, mayor es el impacto sobre el fumador: más las notan, tienden a rechazarlas, les promueve disminuir el consumo y pensar en el abandono”. En ese sentido, el estudio también revela que dos tercios de los fumadores tiene pensado dejar el hábito en el futuro." (180. com.uy)
Esto es terrible. Amenazante hipertrófia del objeto, de lo aberrante, lo surrealista o grotesco. El párrafo de Mr. Bianco es una sopa condensada de todo eso que puebla y degrada nuestro ambiente: la imagen monstruosa y bestial que anula toda reflexión ulterior.
Creo, a título personal, que, si entendemos este tema como un tema social-político-secular, se debería tomar como tal, y por lo tanto, intentar cubrir los requerimientos mínimos de una sociedad racional. Decía que la eficacia del sistema de Vazquez es irrefutable; los números lo demuestran. Ni por asomo tengo intención de atacar eso. Pero; ¿eficacia a qué costo? Es más; ¿racionalidad o brutalidad?
Vivimos en la cultura de la imagen acelerada: el informativo es entretenido porque contiene todo aquello que nos gusta (al igual que la hamburguesa): rapidez, fluidez, panorámica, múltiples puntos de vista, cero compromiso, nada que pensar, todo procesado, todo producido, teatralizado, maquillado no para parecer otra cosa, sino para parecer perfectamente real, más real que lo real. Para dejar una huella en la mente homérica (por H. Simpson, no por el épico) del espectador. El informativo, como cara visible y perfecta de lo actual, está creado más allá del bien y del mal, obturando toda posibilidad de juicio; nada está bien o mal, solo, meramente, de forma empecinada: está. Las cosas pasan, son, están, no deben ser, ni podrían ser, solo se dice que están. De esta forma, logramos un lacerante privilegio de la imagen por sobre el juicio.
Con la imagen que todo lo domina, la reflexión, la capacidad de procesar lo que se recibe, desaparece. Ya no somos esa unidad capaz de una captación activa de percepciones, ni una captación pasiva de impresiones, ahora, solamente, somos una cámara documental capaz de recibir los datos previamente masticados y listos para ver y oír. No nos vemos obligados al mínimos esfuerzo del símbolo; no tenemos que interpretar ni descomponer lo que nuestros ojos ven, solamente debemos actuar. Así lo hacen los animales: reciben estímulos del exterior y actúan en respuesta a dicho estímulo. El depredador observa a la gacela herida y corre para atraparla, no sabe por qué lo hace. Nosotros vamos en el mismo camino: nos muestran algo y nosotros actuamos en consecuencia.
Un paréntesis obligado
Algo así, ese asqueroso efecto dominó de retrasados es lo que ocurrió con EL tema de Haití. Todos, o muchos, estábamos enterados, con mínimo esfuerzo, de que Haití existía y que es muy pobre. Pero a ninguno le importaba (me incluyo) qué pasaba en Haití, hasta que, mágicamente, un terremoto nos abrió los ojos e hizo florecer nuestra amabilidad y caridad. Ahora, hipócritas del demonio, podemos decir, mientras escribimos por un blog, que uno de cada cien uruguayos colaboró con Haití... eso, eso es la muestra de nuestro lamentable estado... o el estado de algunos, porque a mi me importó poco Haití, y me sigue importando un rábano (que se entienda esto último). A nadie se le ocurrió asistir a ese país antes, cuando todos sabemos que desde hace años están en decadencia. Pocos medios hablaron del tema. El único que se interesó fue el francés de "El mundo desde arriba" (HBO), quién, meses atrás de la catástrofe, trató el tema.
Retomando
Hasta que no se nos pega el poster en el cuarto no nos enteramos de nada. Hace falta una imagen, una imagen grotesca, brutal, un drama, para que nuestra dormida atención se despierte y se entere de que tales cosas existen.
Lo mismo ocurre con el cigarro, no hay reflexión, la gente -para nuestra esfera social desintegrada y atroz- debe darse cuenta del daño ocasionado no por medios racionales, no por información digna, no por conciencia del mal que la droga ocasiona, sino por medio de estúpidas e infantiles imágenes de sangre, bebes fumando, enfermos, muerte, etc... Desde el día en que tomamos conciencia del demonio por medio de imágenes demoníacas, la racionalidad comenzó su caída. Todo funciona por esa mecánica alarmante del teatro y la hiperealización.
Lo brutal y animal
“Algunas de las advertencias mostraban dinamita, como una bomba, no tenían evidencia científica. Deberían incluir imágenes humanas, en lo posible, que tienen que ser fuertes y duras”
Entonces, para que la gente tome conciencia, en lugar de tomar medidas serias y humanas, nos comportamos como animales, nos bestializamos, apelamos a lo brutal, a lo bizarro y asqueroso para llamar la atención. Ese testimonio, que reclama mayor obscenidad, no es el testimonio de un mercenario ni de un asesino, son las palabras del Presidente del Centro de Investigación para la Epidemia de Tabaquismo (CIET).
Se parte de la siguiente premisa: imágenes duras = reacción. Es triste que las personas se movilicen por la alarma y no por la conciencia. Antes que salir todos corriendo, espantados, por las horribles imágenes de las cajas de cigarrillos, podríamos pensar algo más digno, o podrían pensarlo los "creativos" a los que se les ocurrió esto. Porque, mientras tanto, es más que acertado lo que se hizo: se utilizó la herramienta capaz de movilizar las mentes de hoy: la imagen grotesca y obscena. Pero no es muy saludable seguir mucho tiempo así.
La frase que indica el fin para nuestra civilización: "una imagen vale más que mil palabras".
viernes, 4 de diciembre de 2009
Teletón: caridad "light"
Realmente, creo estar convencido de que, lejos de solidaridad, o caridad, lo que se registra es -como con la mayoría de las cosas- un vaciamiento del concepto en si. Desaparece el verdadero sentido de la "solidaridad", desaparece el respaldo racional que hacía posible tal acción. Hoy ya no se es solidario por utopía, no se es solidario por decisión ni por "problematización". Se es solidario por impulsos, por individualismo, hedonismo tardío y autosatisfacción. No hay un acto solidario por universalidad ni por deber moral, hay un acto solidario que sirve para liberar la carga pesada de la "culpa". Lobotomia o descarga, la solidaridad de la Teletón y sus similares no es un acto racionalizado, individualizado ni mucho menos pensado, es un acto que se produce por impulso, no por deber; por placer... "Yo levanto el telefono, digito, colaboro con dinero, cuelgo el teléfono, prendo la tele y me olvido del asunto". Ahí terminó todo.
Mientras la Teletón y toda manifestación similar mantenga su carácter de circo, carnaval o fiesta popular pseudocapitalista light, el ciclo nunca va a cerrarse; manifestaciones como la Teletón, lejos de buscar acciones y resultados desde un punto serio, político, humanista o responsable, se encargan de desproblematizar el asunto, de banalizarlo y minimizarlo; de convertirlo en una fiesta popular. El problema del discapacitado -y de muchos otros- deja de ser un asunto de seriedad, de compromiso secular o de políticas sociales, para convertirse -gracias al triste manejo del medio- en un asunto de fascinación, de morbosidad, de apelación a lo más bajo y trivial. No llega ni siquiera a emocionar, pues se queda en la exteriorización agresiva de imagenes, música, risa y llanto condensados. No apelan a la conciencia ni a la racionalidad, ni al deber, sino que recurren a instintos animales.
Lo más gracioso de todo es que mientras el carácter de estas manifestaciones se
mantenga en clima de carnaval -como hasta ahora- todo estará bien: todos podemos ser solidarios, todos somos colaboradores, todos podemos ser útiles, todos mejoramos vidas. Todo con un simple teléfono. Nada de sacrificio ni drama ¿quiere ayudar? Pase por aquí, ya no tiene que hacer fila. El solidario de nuestro tiempo es un solidario fácil, liviano; no se le exige demasiado, con poco alcanza ¡Y que poco, y que bajo!
No se trata de ayudar al otro, lamentablemente, y me da asco, vergüenza y risa decirlo; se trata de cada uno. Acá nadie piensa en nadie, todos pensamos en nosotros mismos. Nadie va a ayudar a la Teletón para que los discapacitados puedan acceder a una mejor calidad de vida, en el fondo, todo se trata de un "lavado de manos" generalizado, todos queremos, lamentablemente, poder dormir tranquilos con el deber cumplido. "Yo colaboré, soy solidario", esa es la mentalidad; Yo soy solidario, yo colaboré, yo estoy tranquilo, yo soy bueno. Se trata de que todos quedemos con nuestras conciencias tranquilas, no por haber cumplido ningún deber, sino por habernos sacado las ganas, por estar satisfechos, por la satisfacción individualista de la solidaridad sin drama del teléfono.
Mientras la moral no exija más sacrificios, mientras la solidaridad no exija más que levantar el teléfono... Todos somos solidarios.
Es realmente monstruoso que para suscitar la colaboración ciudadana se tengan que
montar espectáculos y teletones. Es bastante raro -que cada uno piense- que la moral y los deberes sean dirigidos por los medios de comunicación, de forma puntual, cada tanto.
Con esto no ataco a el fin, para nada, ataco los medios. No creo que haya desaparecido el deseo y la preocupación, lo que desapareció es lo que soportaba esos conceptos.
viernes, 20 de noviembre de 2009
Guy de Maupassant

Suicidas
Guy de Maupassant
No pasa un día sin que aparezca en los periódicos la relación de algún suceso como éste:
"Anoche, los vecinos de la casa número tal de la calle tal oyeron dos o tres detonaciones y, saliendo a la escalera para saber lo que ocurría, entre todos pudieron comprobar que se habían producido en el cuarto del señor X. Al abrir la puerta de dicho cuarto --después de llamar inútilmente-- vieron al inquilino tendido en el suelo, sobre un charco de sangre y empuñando aún el revólver con el cual se había ocasionado la muerte.
"Se ignora la causa de tan funesta determinación, porque el señor X. vivía en posición desahogada y, teniendo ya cincuenta y siete años, disfrutaba de bastante salud."
¿Qué angustiosos tormentos, qué ocultas desdichas, qué horribles desencantos convierten a esas personas, al parecer felices, en suicidas?
Indagamos, presumimos al punto, dramas pasionales, misterios de amor, desastres de intereses, y como no se descubre jamás una causa precisa, cubrimos con una palabra esas muertes inexplicables: "Misterio, misterio".
Una carta escrita poco antes de morir, por uno de los muchos que "se suicidan sin motivo", cayó en mi poder. La juzgo interesante. No descubre ningún derrumbamiento, ninguna miseria espantosa, nada de lo extraordinario que se busca siempre para justificar una catástrofe; pero pone de relieve la sucesión de pequeños desencantos que desorganizan fatalmente la existencia solitaria de un hombre que ha perdido todas las ilusiones y acaso explique --a los nerviosos y a los sensitivos, al menos-- la tragedia inexplicable de "suicidios inmotivados".
Leámosla:
"Son ya las doce de la noche. Cuando haya escrito esta carta, voy a matarme. ¿Por qué? Trato de razonar mi determinación, para darme cuenta yo mismo de que se impone fatalmente, de que no debo aplazarla.
"Mis padres eran gentes muy sencillas y crédulas. Yo creí en todo, como ellos.
"Mi engaño duró mucho. Hace poco, se desgarraron para mí los últimos jirones que me velaban la verdad; pero hace ya bastantes años que todos los acontecimientos de mi existencia palidecen. La significación de lo más brillante y atractivo se me presenta en su torpe realidad; la verdadera causa del amor llegó incluso a sustraerme de las poéticas ternuras.
"Nos engañan estúpidas y agradables ilusiones que se renuevan sin cesar.
"Envejeciendo, me había resignado a la horrible miseria de las cosas, a lo vano de todo esfuerzo, a lo inútil que resulta siempre la esperanza: cuando una luz nueva inundó el vacío de mi vida esta noche, después de comer.
"¡Antes yo era feliz! Todo me alegraba: las mujeres al pasar, las calles, mi vivienda, y aun la hechura de mis ropas constituía para mí una preocupación agradable. Pero las mismas ideas, los mismos actos repetidos, monótonos, acabaron por sumergir mi alma en una laxitud espantosa.
"Todos los días, a la misma hora, durante treinta años, me levanté de la cama; y todos los días, en el mismo restaurante, durante treinta años, a las mismas horas, me servían los mismos platos mozos diferentes.
"Me propuse viajar. El aislamiento que sentimos en ciudades nuevas, en residencias desconocidas, me asustó. Sentíame tan abandonado sobre la tierra, tan insignificante, que volví a tomar el camino de mi casa.
"Y, entonces, la inmutable fisonomía de los muebles, fijos en el mismo lugar durante treinta años, las rozaduras de mis sillones, que yo conocí nuevos, el olor de mi casa --cada casa que habitamos, con el tiempo adquiere un olor especial-- acabaron produciéndome náuseas y la negra melancolía de vivir mecánicamente.
"Todo se repite sin cesar y de un modo lamentable. Hasta la manera de introducir --al volver cada noche-- la llave en la cerradura; el sitio donde siempre dejo las cerillas; la mirada que al entrar esparzo en torno de mi habitación, mientras el fósforo se inflama. Y todo me provoca --para verme libre de una existencia tan ruin-- a tirarme por el balcón.
"Mientras me afeito, cada mañana me seduce la idea de degollarme, y mi rostro, el mismo siempre, que se refleja en el espejo con las mejillas cubiertas de jabón, muchas veces me hizo llorar de tristeza.
"Ni siquiera me complace tropezar con personas a las cuales veía con gusto hace tiempo; las conozco tanto que adivino lo que me dirán y lo que les diré; a fuerza de razonar con las mismas, descubrimos la ilación de sus ideas. Cada cerebro es como un circo donde un pobre caballo da vueltas. Por mucho que nos empeñemos en buscar otros caminos, por muchas cabriolas que hagamos, la pista no varía de forma ni ofrece lances imprevistos ni abre puertas ignoradas. Hay que dar vueltas y más vueltas, pasando siempre por las mismas reflexiones, por los mismos chistes, por las mismas costumbres, por las mismas creencias, por los mismos desencantos.
"Al retirarme hoy a mi casa, una insistente niebla invadía el bulevar, oscureciendo los faroles de gas, que parecían candilejas. Pesaba el ambiente húmedo sobre mis hombros como una carga. Seguramente hago una digestión difícil.
"Y una buena digestión lo es todo en la vida. Ofrece inspiraciones al artista, deseos a los jóvenes enamorados, luminosas ideas a los pensadores, alegría de vivir a todo el mundo, y permite comer con abundancia --lo cual es también una dicha. Un estómago enfermo conduce al escepticismo, a la incredulidad, engendra sueños terribles y ansias de muerte. Lo he notado con frecuencia. Es posible que no me matara esta noche, haciendo una buena digestión.
"Después de haberme acomodado en el sillón donde me siento hace treinta años todos los días, miré alrededor, creyéndome víctima de un desaliento espantoso.
"¿De qué medio valerme para escapar a mi razón macilenta, más horrible aún que la desordenada locura? Cualquier empleo, cualquier trabajo me parece más odioso que la acción en que vivo. Quise poner en orden mis papeles.
"Hacía tiempo que deseaba registrar los cajones de mi escritorio, porque durante los treinta últimos años había metido allí, al azar, las cartas y las cuentas. Aquel desorden llegó a preocuparme algunas veces; pero me sobrecoge una fatiga tal en cuanto me propongo un trabajo metódico y ordenado, que nunca me atreví a empezar.
"Esta noche me senté junto a mi escritorio y abrí, resuelto a preservar algunos papeles y romper la mayor parte.
"Quedeme de pronto pensativo ante aquel hacinamiento de hojas amarillentas; luego cogí una.
"¡Oh! Si aprecian en algo su vida, no toquen jamás las cartas viejas que guardan los cajones de su escritorio. Y si no pueden resistir la tentación de abrirlos, cojan a granel, con los ojos cerrados, los paquetes de cartas para tirarlos al fuego; no lean ni una sola frase, porque sólo ver la escritura olvidada y de pronto reconocida, los lanza en un océano de recuerdos; quemen esos papeles que matan; cuando estén hechos pavesas, pisotéenlos para convertirlos en impalpables cenizas... Y si no lo hacen así, los anonadarán como acaban de anonadarme y destruirme.
"¡Ah! Las primeras cartas no me han interesado; eran de fechas recientes y de personas que viven y a las que veo, sin gusto, con alguna frecuencia. Pero, de pronto, la vista de un sobre me ha estremecido. Al reconocer los rasgos de la escritura se han cubierto mis ojos de lágrimas. Era la letra de mi mejor amigo, del compañero de mi juventud, del confidente de mis esperanzas. Y se me apareció tan claramente, con su bondadosa sonrisa, tendiéndome las manos, que sentí un escalofrío penetrante; hasta mis huesos vibraron. Sí, sí; los muertos vuelven. ¡Lo he visto! Nuestra memoria es un mundo más acabado aún que el universo; ¡puede hacer vivir hasta lo que no existe!
"Con la mano temblorosa y los ojos turbios, recorrí toda su carta, y en mi pobre corazón angustiado he sentido un desgarramiento espantoso. Mis lamentaciones eran tan lastimosas, como si me hubiesen magullado las carnes.
"Así he ido remontándome a través de mi vida, como remontamos un río, luchando contra la corriente. Aparecieron personas olvidadas, cuyos nombres no puedo recordar; pero su rostro sí lo recuerdo. En las cartas de mi madre resucitan criados antiguos, el aspecto de nuestra casa y mil detalles nimios que una inteligencia infantil recoge.
"Sí; he visto de pronto los vestidos que usó mi madre en distintas épocas y, según la moda y según el tocado, mostraba una fisonomía diferente. Sobre todo me obsesionaba con un traje de seda rameado, y recuerdo que un día, llevando aquel traje, me amonestó dulcemente: 'Roberto, hijo mío, si no procuras erguirte un poco, serás jorobado toda tu vida'.
"Luego, al abrir otro cajón, aparecieron las prendas marchitas de mis amores: un zapatito de baile, un pañuelo desgarrado, una liga de seda, trencitas de pelo, flores... Y las novelas de mi vida sentimental me sumergieron más en la triste melancolía de lo que no vuelve. ¡Ah! ¡Las frentes juveniles orladas con rubios cabellos, las manos acariciadoras, los ojos insinuantes, la sonrisa que promete un beso, el beso que asegura un paraíso!... Y ¡el primer beso!... Aquel beso delicioso, interminable, que ofusca la mirada, que abate la imaginación, que nos posee y nos glorifica, ofreciéndonos a la vez un goce ideal y la promesa de otros goces deseados.
"Cogiendo con ambas manos aquellas prendas tristes de lejanas ternuras, las cubrí de caricias furiosas y en mi corazón desolado por los recuerdos sentía resonar cada hora de abandono, sufriendo un suplicio más cruel que las monstruosas leyendas infernales. ¡Ah! ¿Por qué las abandoné o por qué me abandonaron?
"Quedaba por ver una carta fechada hacía medio siglo. Me la dictó el maestro de escritura: 'Mamita de mi alma: hoy cumplo siete años. A esa edad ya se discurre; ya sé lo que te debo. Te juro emplear bien la vida que me has dado.
'Tu hijo que te adora, Roberto'.
"Me había remontado hasta el origen. El recuerdo era desconsolador. ¿Y el porvenir? Quise profundizar en lo que me faltaba de vida, y se me apareció la vejez espantosa y solitaria, con su cortejo de achaques y dolencias... ¡Todo acabado para mí! ¡Nadie junto a mí!
"El revólver está sobre la mesa... Es tentador..."
¡No lean nunca las cartas de otros tiempos! ¡No recuerden viejas memorias!... Así es como se matan muchos hombres en cuya plácida existencia no hallamos el verdadero motivo de su fatal resolución.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
Dr. Manhattan: la verdad de Los Andes
A continuación, luego de intervenir en archivos desclasificados, les voy a ofrecer un video que revela la verdad sobre lo sucedido en Los Andes.
Para el que no prestó atención, en el minuto 1:27, el Dr. Manhattan dice lo siguiente:
"Very well, a plane carrying an uruguayan rugby team will crash in Los Andes precisely in 4 minutes and 37 seconds..."
("Muy bien, un avion en el que viaja un equipo de rugby uruguayo se estrallara en Los Andes en precisamente 4 minutos y 37 segundos...")
Entonces, tendríamos que interpretar que "Nando" Parrado y toda su banda están mintiendo, esconden información, y tiene que salir Dr. Manhattan a decir la verdad. Lamentable pero cierto. Ahora van a tener que donar toda la plata que hicieron con las conferencias y los programas de tv hablando sobre la tragedia, a merenderos y aldeas infantiles. La verdad salió a la luz.
El fragmento que pudieron apreciar en el video, corresponde al motion-comic que acompaña la trama del juego "Watchmen: The end is Nigh", situado en un tiempo hipotético, posterior al narrado en los 12 números de la novela Watchmen.
