lunes, 28 de septiembre de 2009

¿Ser auténtico está bueno?

"Ser auténtico está bueno" (¿Ser auténtico está bueno?)

Había una vez un asesino serial. Cuando este asesino es atrapado por las autoridades, y es sometido a un interrogatorio, ocurre el siguiente diálogo:

DETECTIVE- ¿Usted es el culpable de la muerte de siete hombres, la violación y posterior muerte de diez mujeres, y la tortura y la muerte de cinco niños, no es asi?
ASESINO-Absolutamente, soy culpable de todo eso.
DETECTIVE-¿Por que mató a esa gente?
ASESINO-¿De verdad quiere saberlo?
DETECTIVE-Exacto, dígame la verdadera razón de los asesinatos. Dígame lo que pensó al matarlos.
ASESINO-Yo tenía un arma, estaba de mal humor. Ellos no tenían ningún arma, estaban totalmente expuestos. Además, estaban riendo, estaban en una fiesta, eso no me gustó, pensé ¿por que no quitarles la alegría? Es así como decidí matar a todos y cada uno.

Simple. Evaluemos ese pequeño diálogo -inventado ahora por mi- en el cuál el detective interroga a un asesino acerca de sus asesinatos. El asesino, antes de decir la verdad, repregunta, consulta al detective "¿De verdad quiere saberlo?". En ese momento, el asesino dice la verdad, despojado de ataduras, la verdad dura, cruda, en bruto. Utiliza -con una previa advertencia- una bruta forma de honestidad, una manera directa de decir lo que piensa. Resulta que no es nada agradable -supongamos que fuese real- escuchar esos motivos, no sería nada feliz escuchar que alguien nos confiesa que mató a X cantiadad de personas por un motivo tan simple como el "¿por que no?". El asesino mató a las personas porque no encontraba motivo que se lo impidiera, por el contrario, encontraba un "¿por que no?" favorecido, potenciado por las circunstancias: "Yo tenía un arma(...) Ellos no tenían ningún arma...". El motivo, el sentido, la razón, dejan de ser importantes para el caso, lo que termina importando es una simple situación puntual, una "posibilidad de hacer" -matar en este caso. En este momento, el asesino se pregunta "¿por que no matarlos?" y no encuentra ningún impedimento, todo lo contrario.

Ahora bien, ¿es esta forma de actuar racional? ¿es humana o animal?. Es irracional, es más animal que humana. Con esto no quiero decir que no sea humano el deseo de matar, sino que, al vivir en sociedad, y al usar la racionalidad en todos nuestros actos, nos detenemos, nos regulamos por la razón. Sin dudas, el asesino -en este caso- tiene algún desorden mental.

Si estamos de acuerdo en que esta forma de actuar es irracional, si coincidimos en que el asesino está "desordenado mentalmente", ¿por que no nos parece lo mismo en otros casos más comunes? Veamos un ejemplo claro:



En el video se premia a la autenticidad, "Ser auténtico está bueno". Aquí, en esta afirmación, no hay razones, no hay sentido, no hay argumentos: solo hay afirmaciones categóricas, rotundas, despóticas, animales.

¿Por que está bueno ser auténtico? Porque ser auténtico está bueno.

En esa pregunta, y su única y última respuesta, entra toda la irracionalidad de el aviso de yerba, se condensa toda la animalidad irreflexiva de la autenticidad estúpida y ciega.

Un razonamiento similar a este es el del ejemplo que inventé antes, el del asesino. El asesino razona de forma similar, de una irracionalidad del mismo tipo, parten las dos situaciones: la de la yerba y la del asesino.

¿Por que los maté con un arma? Porque tenía un arma y podía matarlos.

No hay sentido, no hay motivaciones ni finalidades, no hay objetivos ni fundamentos: solo hay una acción vacía, irracional, brutal y animal. En ambos casos se actúa de forma inferior -a continuación aclaro porque "inferior"- a la de un reptil. La vívora espera a que el ave abandone su nido en busca de alimento para reptar por el tronco hasta el nido, y finalmente, devorar los huevos del nido. ¿Por que lo hace? Porque puede y porque de debe. Pero además, lo hace porque tiene el instinto, porque debe comer los huevos del nido para sobrevivir, para mantener a las especies en equilibrio. En cambio, el asesino no mata para sobrevivir ni para alimentarse, ni si quiera mata por deporte, mata porque puede, porque no tiene impedimento (¿por que no?), porque no hay nada que le indique que no puede hacerlo, por lo tanto, como puede hacerlo; debe hacerlo. Desaparecen los motivos, por más instintivos que sean.

En el caso del aviso publicitario de la yerba, "se debe ser auténtico porque está bueno". No se podría especificar si hablamos de un imperativo categórico o hipotético. No hay obligación de "ser auténtico", nuestra razón, nuestro deber no nos obliga a ser auténticos. Pero tampoco hay mayores motivaciones, no hay incentivo alguno, no hay significado ni sentido. "Ser auténtico está bueno", "está bueno" no llega a ser un incentivo para "ser auténtico", puesto que no queda bien claro que es "está bueno". Hay que ser auténtico porque está bueno, porque si, no por mandato divino, ni siquiera por mandato divino, no por mandato racional, no porque esto me traiga beneficios, no... solo porque "está bueno". Desaparece toda racionalidad y todo instinto: no preciso ser "auténtico" para vivir.

Otro punto importante es el carácter de esa autenticidad barata, vacía, estúpida y superficial en el sentido más amplio. En todos los ejemplos de esta serie de avisos de yerba -que se pueden escuchar en radio, ver en televisión y en youtube-, se toma "lo auténtico" como una característica irracional brutal y agresiva, además de improductiva, mediante la cuál los individuos, dejando de lado su razón, parecen decir lo que sienten. Se trata de lo auténtico como algo chocante y pseudo agresivo, pero improductivo, que no aporta nada al diálogo racional, y que no tiene sentido.



En todos los casos ocurre casi lo mismo: en un caso, una compañera de trabajo llega con nuevo corte de pelo, le pregunta a la otra como le quedó. La interrogada le dice "bien". Pero en este momento interviene esa suerte de "ángel de la autenticidad" que propone el aviso de yerba, el cuál le pide que diga "algo auténtico", no importa que, importa solo que sea auténtico, porque está "bueno". Es entonces, cuando la interrogada contesta "la verdad es que te queda espantoso el corte de pelo".

¿Que es lo que lleva a decir eso? Ser auténtico. Pero ¿que es ser auténtico? Para el aviso de yerba no importa "qué es ser auténtico" importa simplemente "ser auténtico"... después se verá lo que resulta de ese frenesí de autenticidad.

En el aviso de yerba parece aparecer lo autentico como un inhibidor de las responsabilidades y la racionalidad. Parecen desaparecer los códigos preestablecidos de convivencia en sociedad, dando paso al "todo vale, solo hay que ser auténtico". El problema es que una vida social bajo esas leyes sería imposible: el imperativo de autenticidad que propone la empresa de yerba es imposible, ya que, llevado a su universalidad el mundo sería caos. Quiero decir ¿Sería posible un mundo en el que todos fuésemos "auténticos al modo yerba Sara"? Obviamente se generaría cierto desorden, causado por la irracionalidad misma de esa pseudo autenticidad.

lunes, 21 de septiembre de 2009

El Magneto de las bicicletas

El demonio o el Magneto de la bicicleta.

15:35- Salgo de mi casa para dar uno de mis habituales paseos con mis perros. Al igual que Immanuel Kant, paseo a los canes a una hora determinada, todos los días y de forma sistemática. El sol brilla, algunos se quedan bajo el sol arrisegando su salud, otros caminan, otros siguen a esa gran manada de humanos que, todos iguales, hacen exactamente las mismas cosas.

15:45-Camino por cierta calle cercana a la Facultad de Ingeniería, un muchacho de "aspecto marginal" (es la única forma de explicarlo) se acerca en bicicleta. Segundos después, cuando se sigue acercando, su bicicleta cae y él cae con ella.

15:57- Camino por una calle con muchas palmeras, el golf está lleno de gente estúpida y desagradable que se cree digna por jugar a un deporte que les brinda cierto nivel. Éstos tienen guantes blancos (como Mickey) y juegan al golf de mala manera, pero creen lo contrario. Me río de ellos, con cierto resentimiento de fondo. Una mujer pasa en bicicleta, segundos después, su bicicleta cae y ella cae. Un móvil policial para, rápidamente, para ofrecer su ayuda.

16:07-En este momento, camino por un conocido Bulevar que tiene un cantero en el medio, y tiene el nombre de un viejo -al que querían trasladar dentro de un jarrón, borracho, jugador, explotador de negros, traficante, traicionado, muerto en Paraguay, escupido por su "patria"- que aparece en las monedas. Mientras camino por esa calle, me asombro por esa coincidencia; en pocos minutos, y en un paseo habitual, dos individuos cayeron de sus respectivas bicicletas justo cuando se cruzaban conmigo.

16:14- Comienzo a sentirme como Erick Lenhser (Magneto), siento que puedo derribar a la gente que va en bicicleta por la calle con mi vista. Empiezo a pensar en subir esa experiencia al blog, pero me falta algo más interesante para esa historia.

16:20-El hecho definitivo: camino por la gran avenida del "general", y una niña se atraviesa en la vereda con su bicicleta color rosa, la niña cae junto con su bicicleta, al igual que los anteriores ejemplos. Ya son tres personas que se caen de su bicicleta al cruzarse con mi persona, en el transcurso de pocos minutos, y justo al cruzarse conmigo en la calle. Me sigo sintiendo el Magneto uruguayo.

16:23-Tomo la decisión de subir mi experiencia paranormal al blog. Entre tanto pseudo análisis sobre la campaña electoral, un post distinto.


Bueno, esto fue lo que me pasó hoy a la tarde mientras caminaba por las calles (por las veredas, no por las calles). ¿Es una coincidencia del destino? ¿Es otro mensaje estúpido e improductivo de Dios? ¿Es la necesidad de escribir algo en el blog?

Seguro que hay mucho para hablar de la campaña electoral, pero no podía analizar nada; porque no hay nada para analizar, no podía burlarme de nada; porque ya se burlaron entre los candidatos mismos, no podía decir bestialidades; porque ya las dijeron ellos.

sábado, 12 de septiembre de 2009

El tesoro de la campaña

¿Realmente los indecisos dejarán de ser indecisos después de octubre? ¿O solo se van a decidir, acentuando su indecisión? ¿Abandonarán su calidad de indecisos, o solo cumplirán con la obligación?

El celebrado hecho en si de meter un sobre y votar, ese simple hecho que para muchos es el símbolo máximo de la democracia, termina por ser, en muchos casos, una obligación. El voto es obligatorio, pero cuando una persona está decidida eso no importa, pues, votará igualmente. Ahora bien, ¿que ocurre cuando la persona entra en la categoría de "indeciso"?

Primero que nada; los indecisos son el motivo mismo de la campaña electoral; son el objeto, la mercancía más preciada de la campaña. En ellos -dicen los números- recae la responsabilidad de decidir:

"el %7 de indecisos van a decidir"

Esa frase, que aparece en un diario nacional, parte, evidentemente, de un precepto equivoco; es el indeciso el encargado de decidir, es el muerto el encargado de vivir; el malo encargado de hacer el bien -o viceversa. La responsabilidad recae sobre un individuo públicamente etiquetado de "incapaz" para esa responsabilidad; se encarga algo a alguien, y al mismo tiempo se dice que ese "alguien" no puede cumplir el encargo.

El indeciso, en tanto sujeto preciado de la campaña, es dotado de una responsabilidad decisiva, y por tanto, la campaña se dedica a convencerlo. En este respecto; ¿La campaña quiere volver al indeciso un adepto, en un decididamente blanco, colorado, frenteamplista, etc.? ¿Quiere salvar la situación, rescatar al sujeto indeciso para provecho propio en esta situación particular?.

Lo que tenderíamos a pensar se divide básicamente en dos cosas: primera; se quiere aprovechar la situación de indecisión para ganar votos, o se quiere convertir al individuo indeciso en un convencido de su voto. La cosa es que sea cual sea la intención, lo último que importa, y está claro (y se entiende) es el individuo, lo que importa es salvar la situación, sin importar el después.

El problema es que, terminamos siempre en lo mismo, la campaña no parece dedicarse muy dignamente a convencer al indeciso. El indeciso, que deberá decidirse a la fuerza, seguirá siendo lo mismo: un indeciso. Un simple voto no significa una decisión, significa un problema menos en muchos casos. Resulta difícil entender como con esta campaña se puede convencer a alguien de votar a algún candidato. Es raro como intentan convencer a ese "%7 que va a decidir".

Unos lo intentan decidir por la negativa; por el clásico descarte. Entre Lacalle y Mujica se dedican a captar al indeciso por medio de la descalificación de las otras opciones, es decir; intentando que el indeciso no se decida, sino que pierda todas las otras opciones. Que vote lo menos peor. Ya hablamos de esto en el post anterior. Por otro lado, Bordaberry intentó decidir al indeciso por medio del fútbol. Pero Bordaberry no se enteró que el fútbol en este país está a punto de desaparecer. Bordaberry buscó en Hugo De León una figura que "reuniera al partido". Mientras que Huguito dice en cada discurso "vamos a reunir a la familia colorada; a los colorados que prestaron su voto", da muestras de la misma indecisión; quieren traer a los colorados indecisos, pero ellos son la muestra de la más degradante y desastrosa indecisión; primero el peluca Valdéz y ahora De León son la muestra clara de la desesperación del P. Colorado.

Otras opciones para el indeciso son: el P. Independiente, que sin hacer gala de su nombre (lo demostró en el debate de cuarta del montecarlo la semana pasada) es lo mismo que los demás, pero lo peor es que no lo aceptan. Asamblea Popular es la radicalización misma, el discurso radical y anti-imperialista, que nos hace dudar de como van a lograr sus promesas una vez en el gobierno.

La mejor forma del indeciso para decidir termina siendo un simple juego de azar del tipo "piedra, papel o tijera", terminan siendo el tesoro de una ruleta rusa que, desesperada y desenfrenada, intenta jugar contra el reloj y captarlos por los pelos. La democracia, expresada bajo el acto mismo de votar, termina siendo una simple elección de mercado, una elección entre dos productos, entre dos caras (o caretas), entre dos tipos de marcas sobre un mismo objeto; ¿blogspot o wordpress? ¿Coca-cola o Pepsi? ¿Estúpido o pedante? ¿cara conocida o desconocida?

Todo este post debería estar entre signos de interrogación, puesto que no soy analista político, y escribo esto para cumplir con los cuatro posts del mes. Si alguien quiere agregar algo... "estamos abiertos al diálogo".

domingo, 6 de septiembre de 2009

La ... ¿campaña? electoral

Es la vacuidad misma de la (casi)campaña (des)electoral, la que genera un ir y venir de comentarios realmente estúpidos, propios de la falta, no de programas y propuestas, sino de ideas y formas de expresar esos programas con claridad y algo de dignidad... sin perder tiempo en moto-sierras, perritos falderos y tipos sin apellido.

Los gastos para campaña de elecciones internas fueron los siguientes: Frente Amplio; 300.000 Dólares, P.Nacional; 750.000 dólares (extraoficiales) y P.Colorado; 423.000 dólares. Ante semejantes cifras ¿se reflejaron los gastos en la propuesta al ciudadano? Creo que no, por lo siguiente.

Creo que no hace falta decir (y queda fuera de discusión) que se escribe "campaña electoral" y no campaña electoral. Esto lo digo por varias razones, pero principalmente, porque creo (sin saber mucho... sin saber nada de campañas) que "esto" que estamos padeciendo, no son precisamente campañas electorales, son "campañas electorales". Quiero decir, sería muy triste aceptar, sin más, que una campaña electoral es precisamente el engendro desagradable y despojado de dignidad que resultó ser el producto actual de las elecciones de 2009.

Así las cosas, supongamos entonces que este monstruo enfermo devenido en "campaña electoral" que estamos presenciando en este años, es precisamente una campaña electoral digna; ¿no es bastante nimio y corto el alcance que puede llegar a tener a la hora de captar votos? Tendríamos que contestar que si, o de lo contrario, estaríamos dudando de la inteligencia de la gente. Pero, como yo dudo de la inteligencia de mucha gente, tengo que decir que cada país tiene la campaña electoral que se merece, y la que tenemos nosotros, esa suerte de campaña electoral envejecida, en ruinas, degradada, pedante, decadente, lastimosa, infructuosa, inefectiva y desagradablemente baja, es entonces, la campaña electoral que nos merecemos. Tampoco es tan grave, es solo eso, pero yo tengo que escribir algo en el blog.

Partimos entonces, de un precepto básico: la campaña electoral tiene que atraer a nuevos votantes y retener a los actuales. Bien, lo que nosotros estamos viendo como campaña electoral no lo demuestra, es más, parecería ser un suicidio controlado y racionalizado de cada uno de los candidatos, sin excepción.

Esta auto-agresión que se producen los candidatos es total, evidente y, lo que es peor y la convierte justamente en suicidio es que la hacen pública. Parecería que alcanzamos el último nivel, el más bajo y desesperante, que hace actuar a los implicados bajo una especie de histeria obsesivo/compulsiva, que se centra, únicamente y frontalmente, en el desastre del otro, en el error del enemigo, en el rastreo e identificación de las decadencias del opositor para sacarlas a luz.

Supongo que la campaña electoral debería servir para mostrar las propuestas de cada candidato, los ofrecimientos que cada candidato tiene para hacer, y en segundo lugar el enfrentamiento. Ofrecer una propuesta y oponerla a los demás en segundo lugar. Ahora bien, en el caso de la obra uruguaya "campaña electoral", los implicados, en lugar de ofrecer y mostrar sus propuestas invierten el orden, colocando en primer lugar de importancia el ataque frontal al "enemigo", el enfrentamiento constante con el opositor, la puesta en escena de los problemas internos del otro. En esta carrera por mostrar lo que el otro hace mal, cada candidato se olvida el motivo de la campaña electoral; ofrecer y hacer públicas las propuestas y mostrar las virtudes propias.

Así pues, no me queda otra cosa para concluir que los candidatos, al no encontrar la forma de como hacer llegar sus propuestas, o mejor dicho; al no tener realmente propuestas decentes, dignas y que merezcan la pena; se dedican a aplastar al gusano que tienen a su lado (que es igual que ellos), en un constante ataque sin escudo, ciego y sordo, además de estúpido. Esto evidencia, claramente, la falta total de ideas, y la falta total de persuasión por parte de cada candidato, que, sintiendo que se cae, quiere llevarse a otro con él.

No hay que ser idiota y pretender cosas que sabemos que no vamos a conseguir, de hecho, todos los candidatos son animales de la misma especie; son distintas razas del mismo animal... cada uno con sus modales pero todos tras lo mismo. Por lo tanto, no podemos pretender ideas claras y que sean creíbles, todos sabemos que lo que importa es llegar primero; a base de ilusiones y más promesas... después no todo se cumple, pero en eso, supongo, se basa la campaña. Ahora bien, los políticos, que demuestran un desgaste bastante grande en el caso de Lacalle y Mujica, y una ausencia de masa cerebral en Bordaberry, además de una existencia muy débil de Mieres (casi fantasmal al igual que el de Asamblea Popular), ya no son capaces de hacer lo que todo político sabe (o debe saber) hacer; prometer cosas que nos se sabe si van a ser cumplidas. En eso se basa la estrategia, hay que aceptarlo. No es nada malo, es normal prometer políticamente algo para alcanzar el poder sabiendo que no va a poder se exactamente así... el Play Station III termina siendo un Family Game y todos nos quejamos, escribimos en los blogs, y todo sigue. Pero el problema más grande, es que estos políticos no logran ni siquiera jugar con la ilusión, con esto no digo que no tengan planes de gobierno, ya que eso sería mentir, sino que no juegan, no explotan debidamente los temas políticos de interés inmediato. De esta forma, no hay ni siquiera promesas vacías... no hay nada solo palabras de boliche y expresiones graciosas que pasan y viajan en el tiempo y el espacio.

Esta ausencia, o esta ineptitud para aprovechar los temas de interés y ponerlos en cartel, hace que se apele al pasado de Mujica, que se diga que lo único que sabe hacer es "violar la constitución"; que se realice una investigación por parte de un sector del MPP para saber más sobre el repertorio delictivo de Lacalle, que se hable de Juan María Bordaberry para pegarle a Pedro, cuando todos sabemos que Pedro, por ser tan burro se pega a si mismo . Así pasamos, escuchando a Bordaberry y sus expresiones metafóricas, sus alegorías complejas del tipo: "hay que tender puentes y no levantar muros" o "abrir la mano y no cerrar el puño". Esos intercambios, que poco tienen de político, son lo que llenan la campaña política. Es por eso que un blog como este termina hablando de la campaña electoral: por la falta de contenido expuesto, y la graciosa y calamitosa exposición de lo lamentable de los demás, que demuestra lo lamentable de cada uno.


Por eso la "moto-sierra" y el "perrito faldero" pasan a tomar el lugar que dejaron huérfano las propuestas y la coherencia.