
domingo, 31 de julio de 2011
jueves, 17 de marzo de 2011
117 con banda sonora
Al subir y pagar un boleto que no condice con el servicio prestado a un guarda que observa aterrado y malherido cómo minuto a minuto, día a día, sus facultades laborales se ven amenazadas por un inexorable avance tecnológico y su puesto laboral corre el inminente peligro de quedar en manos de una máquina que hace el trabajo por sí sola, dejándolo en ridículo y con la mera función de ayudar, cada tanto, al transeúnte que no sabe colocar bien la tarjeta para el boleto, en ese entorno habitual, escuché una guitarra tocada con el esmero de alguien que se cree muy bueno en lo que hace, una voz que cantaba y algunas palmas que golpeaban más por falso respeto que por sentimiento real.

Detrás mío, como siempre a esa hora -a cualquier hora en esa zona y en esa línea de ómnibus-, un lote de estudiantes de ingeniería haciendo lo único que hacen en la calle cuando los veo (lo digo sin ánimo de ofender a nadie, pero es algo que me asombra): hablar de cosas relacionadas a las clases en la facultad. Nada en contra de los estudiantes de ingeniería; se que muchos están del otro lado leyendo esto... después de haber leído manuales de ingeniería, claro.
Llegando a otra concurrida parada, donde otro racimo de estudiantes, esta vez pertenecientes a otra facultad, la de economía si no me equivoco, subió al ómnibus, puse atención por primera vez en el sujeto de la guitarra. Fue la primera vez que le puse atención porque fue la única vez que dejó de cantar y tocar. En ese lapso entre tema y tema, y mientras más y más estudiantes de ingeniería hablaban de ingeniería y estudiantes de economía subían vestidos de traje y dos planchas detrás mío agudizaban su debate sobre marcas de gorras y colores fluorescentes a la vez que se reían como idiotas de un tipo que trabaja en un ómnibus para ganarse la vida que ellos perdieron hace tiempo o nunca tuvieron, el artista callejero dijo algunas cosas. A saber:
"... No se olviden que nosotros los artistas callejeros tocamos para todos (...) para los que tienen mucha y poca plata; para los contadores y los kioskeros..."
Hasta ahí iba bien, a fin de cuentas, eso es cierto. Pero he aquí el lamentable remate de su parlamento:
"...Hacemos eso, no como otros que tocan sólo para algunos pocos (...) En el [Teatro] Solís para algunos afortunados, cobrando 200 pesos la entrada."
De este comentario saqué dos conclusiones rápidas: 1) que se trata del lamento de un sufrido músico frustrado y 2) que sintetiza a la perfección cierto imaginario estúpido que puja por una especie de democratización de la cultura.
En rigor, el comentario es justo con la realidad: pero el emisor y las puntualizaciones -Teatro Solís, 200 pesos la entrada- dejan en evidencia un agudo resentimiento disfrazado con las zaparrastrosas vestimentas de la falsa humildad y el populismo malnacido. ¿Quién le dijo a este heraldo negro y gratuito de la defensa del arte que es obligación suya tocar a voluntad en un ómnibus? Nadie, lo hace porque evidentemente NO puede hacerlo de otra forma, y cree que por tocar con una guitarra desafinada en un ómnibus que hace ruido con público que ni lo mira y todavía lo critica desde un blog escondido en el anonimato, es más digno o popular o democrático que aquel que toca con instrumentos de calidad en una sala acustizada con público que pagó 200 pesos para verlo.
Este tipo de sujetos son los que AMATEURIZAN todo producto creativo o intelectual en los países tercermundistas. Son amateurs, sueñan con ser profesionales y por eso defenestran al músico que cobra por SU trabajo.
¿Si no es el músico el que cobra 200 pesos para tocar en el Solís, quién lo hace? ¿El artista, que saca un disco y es practicamente violado intelectual y económicamente por un sello discográfico que se lleva el 90% de las ganancias -en el mejor de los casos-, ahora es culpable por llevar la música a un nivel profesional y cobrar por su trabajo?
Este músico callejero es el elemento que se deshonra a sí mismo y a sus colegas cuando le quita valor a su propio trabajo diciendo que no merece ser tomado en serio y que cobrar por él es mentirle a la gente. Con ese criterio todos los oficios y profesiones tendrían que ofrecerse a voluntad por doquier. Y yo no he visto, hasta ahora, a ningún médico subir a un 117 y decir: "voy a pasar a controlarles el ritmo cardíaco y la presión a los pasajeros, el servicio es a voluntad". No, no lo vi. Qué hijos de puta los médicos, entonces, que cobran por su trabajo y atienden por 200 pesos en consultorios pulcros con guantes blancos. Ya que estamos.
viernes, 26 de noviembre de 2010
Pasados de verde
En el spot el verde aparece en todas sus formas: en las letras, en las cifras de préstamo, en las prendas y todas la indumentaria de los actores… hasta se pinta la cámara y se le da un baldazo de pintura verde al televidente. Pasate al verde. ¿Qué es el verde? ¿Qué implica pasarse al verde? ¿Por qué? Todo eso no existe.
Rápidamente vemos otra cosa: entre tanta verdosidad, aparecen niños, niñas, gordos de doscientos kilos, jóvenes, adultos, viejos. Todos bajo el encanto del verde; todos, en cierta forma, bajo los efectos del verde. Todos bailan, se ríen, hacen idioteces, cantan… Todo por gracia divina de haberse pasado al verde.
Y luego de indagar brevemente en esto la respuesta es simple: ¿cuál es el imperativo social actual? ¿Qué es lo más valioso que podemos tener hoy? Juventud. Cremas, cosméticos, líneas de expresión, antiarrugas, tengo cuarenta pero no los aparento, no te arrugues, cuidate del sol pero bronceate, qué pelazo!, conservá tu figura, cuidá tu silueta, mantenete en forma, sacate años con la crema X. Esas son las expresiones que pueblan la publicidad hoy en día: el proceso natural de envejecimiento, el proceso natural que siguen todos los organismos de la tierra resulta peligroso, hoy parece necesario pervertir las reglas naturales en pos del congelamiento. El hombre actual es alérgico al paso del tiempo. No hay peor mal que la vejez. Viejos son los trapos; esa frase intenta servir de consuelo a una masa humana condenada al deterioro, al envejecimiento inminente que espera a su víctima.
La vejez ya no parece un bien, un proceso natural esperable y que sirve para acumular experiencia ni sabiduría: hoy es el terror que acecha a las personas, más terror que la muerte misma es ser un viejo. En el mundo en el que constantemente se amenaza con el no hay mañana, el fin del mundo, el día en que la tierra se detiene o el 2012, lo que queda es vivir aquí y ahora. Aprovechemos el momento, pues no sabemos que depara el futuro, si es que lo hay. Por eso no pensemos en el futuro, olvidémoslo: maquillémoslo, retrasémoslo… Postergación continua y estéril por evitar un mal que es inevitable. Eso parece.
En este marco, la publicidad de FUCAC no parece más que un producto típico de nuestro tiempo. Un esperanzador y patético sketch. Pasarse al verde significa olvidar las preocupaciones que antes aquejaban al hombre común (mi futuro, el ahorro, el trabajo, la dignidad). La cultura y el valor del ahorro, tiempo atrás considerado algo honorable y obligatorio, hoy ha desaparecido: ¿para qué ahorrar si nos vamos a morir? La aparición y proliferación de empresas de crédito marca el fin de la cultura del ahorro y la racionalización de los gastos.
El spot muestra a todos bajo el dulce y alegre reino del verde, del presente y el crédito: un toque de verde y las preocupaciones se van, un toque de verde y los viejos bailan, sonríen, disfrutan de la vida. Y esto no es menor: no es casual que los viejos (la gente de la tercera edad) sean protagonistas estelares de los avisos de FUCAC y el verde: el verde es el color de lo que todavía no está maduro, de lo que aún es fértil, lo que está creciendo, lo joven, lo que fluye. Eso, que es todo lo contrario a la vejez, con la magia de FUCAC convierte a los viejos en viejos verdes; es decir, viejos jóvenes que olvidan el paso del tiempo y las arrugas y bailan y ríen y piden préstamos y no se preocupan por nada.
viernes, 5 de noviembre de 2010
Cartas de un viejo jubilado: primera entrega
Parecerá estúpido, y lo es, pero con estas pequeñeces se demuestran grandes cosas. He concluido, luego de un perspicaz y agudo proceso de observación, que cada uno de estos caballeros mongoloides, además de una falta total de vergüenza, dignidad y buen gusto, padecen un evidente delirio de grandeza, derivado en parte de su gris presente y su estereotipada existencia: plagada de lugares comunes, café rancio, corbatas apretadas, lapiceras en el bolsillo de la camisa, hijos feos de seis u ocho años que padecen una marcada hiperactividad y desapego por el aprendizaje de buenas costumbres, y un largo etc... El infractor más destacado, en concreto, es un sujeto apático (de barba de varios días), que va a su trabajo en su piojosa camioneta llena de pegotines en el vidrio trasero lo cuál, seguramente, causará un fatal accidente que incluirá horribles consecuencias, que vuelve a la noche cargado de tristeza, que cada mañana va en chancletas (desligado totalmente de de la realidad, pues si hace frío o calor las usa) a la panadería. Entonces parece que todos nosotros somos culpables de que el señor sea un desgraciado degenerado falto de geometría, traído de un lejano sitio o planeta donde los autos ocupan las veredas y las personas las calles, donde las personas se sientan en el piso y los objetos en las sillas; un lugar inverso. Todos los días, aquel indigno ser humano que no tenga el buen gusto ni la bendición de tener auto y que sea lo suficientemente burro como para no saber levitar, debe pasar por la vereda y; o bien mancharse la ropa contra el óxido del guarda barros de su asquerosa camioneta, o bien bajar a la calle corriendo el evidente riesgo de que un auto lo pase por encima.
Habrá que ver cómo se soluciona este tema; sepa usted, muy señor mío, que la multa correspondiente al mal social, al crimen que usted está perpetrando y perpetuando, es de $1855 (cuatro UR) según indica la norma técnica correspondiente, al día 30.08.2010. Pero ya que lo menciono, he dado, creo, con la raíz misma del problema: apelo al mismo Estado, a la misma ley que algunos miembros del Ejecutivo utilizan para limpiarse el trasero. Está lleno de gente como este hombre, y nada pasa. Así que al diablo con la ley, porque si esperamos por eso, para casos como este, vamos a esperar hasta el fin de los tiempos.
He decidido, y lo vengo manejando desde hace largo tiempo, que lo mejor para todos será colocar una suerte de pincho cuidadosamente pensado para que usted, al salir de su casa una mañana, vea truncas sus espectativas y pinchada una de sus ruedas.
Me veo en el deber de declarar, también, que es un mal familiar, pues durante el verano tuve la posibilidad de ver al hijo de este sujeto, de este vecino irrespetuoso con la dignidad y la cordialidad, utilizando una manguera para mojar la vereda. Si; el niño rollizo e imbécil mojaba, tarde de por medio y debido al ocio y a que su padre no se dignaba a jugar pelota con él, la calle con la manguera por el arte de molestar. Gastaba la preciosa agua. Espero que cuando las fuerzas de todas las potencias mundiales nos perviertan y opriman para sacarnos el agua (¿hace cuanto que vienenen jodiendo con eso de que van a venir a sacarnos el agua?), este niño se haga cargo de su mal. Este pequeño ya tiene conciencia de si, supongo, así que cuando nos vengan a sacar el agua espero tenga la decencia de enfrentar al enemigo y no se quite la vida.
Respetuosamente,
El señor del caos
sábado, 23 de octubre de 2010
Un episodio olvidable
Eso fue lo que pasó: gritos eufóricos en el Shopping para acercarse a Ricardo Fort. Y dije que es algo raro, pero en realidad es todo lo contrario: no es raro que pase esto cuando la gente ve a un sujeto como Fort. ¿Cómo no enloquecerse cuando algo como esto se acerca, pisa el mismo piso que yo? Es horroroso, pero es así. Me guste o no. En cuestión de segundos el local de Palacio de la Música quedó vacío (tanto que me hubiese dado el tiempo para arrancar la cobertura de plástico de seguridad y robarme muchos cd’s, lo pensé ¿y?). Que pase algo así es espantoso. Pero es real.
Calamaro nombra a Beto Satragni en el festivalucho de Pilsen y se escucha un silencio que da vergüenza; luego algunos indignos atrevidos sueltan un aplauso apagado; el típico aplauso de alguien que aplaude porque sabe que hay que rendir honor a alguien pero no sabe por qué ni de quién se trata. La verdad es que hay gente que apesta, que da asco, está lleno de ellos, pasan cerca de uno continuamente. Un músico argentino nombra a un uruguayo como Satragni, un tipo que fundó el beat, el candombe-funk de nuestro país, que lo llevó a Argentina, que formó a Calamaro, que compuso junto a Spinetta en Jade, junto a Charly, que fue taloneado por Sui Generies, que tocó con Miguel Abuelo, Greco, Moro, Moris, Lebón… y la gente “rockera” (dan asco los imbéciles que se autodenominan así en este país) escucha el nombre de Satragni y no tiene idea de quién es, aplauden porque se sienten en la necesidad de hacerlo. De esos indignos, a lo sumo el menos indigno habrá buscado en Wikipedia “Beto Satragni”.
¿Qué tiene que ver? No se, pero lo raro (todo lo contrario ahora: lo común, tristemente) es que la gente se rasga las vestiduras por acercarse a Ricardo Fort (ni siquiera alguien con cara normal) y no saben quién es (quien fue) Satragni. No digo que sea obligación saberlo, para nada. Pero va contra el neo-chovinismo que ha surgido acá, valorar más la mierda argentina que el oro argentino y el diamante uruguayo.
Está claro por qué pasa esto: porque Fort es un formador de opinión, o al menos es un sujeto público, comunicativo exponente de los mass media. Eso lo convierte, hoy, en un referente a nivel social. Y este no es el discurso de cierto sector intelectual (antes teníamos a Mirtha Legrand, ahora a Fort), no es un problema de falta de refinamiento o buen gusto, es un problema peor: es la construcción automática y estúpida de referentes y líderes que, en rigor, no hacen nada. ¿Qué es Ricardo Fort? Y digo este nombre por decir uno. ¿Qué hace él? ¿Qué lo define? ¿En qué se destaca? Existe, y no soy el primero en decirlo, una necesidad padre/hijo entre el espectador o cuerpo social y aquel referente que sale en Tv. Hoy el Estado precisa de los medios de comunicación, pues ahí está la más rápida y simple forma de expandir el poder, tanto que sujetos sin cerebro (y lo digo literalmente; sostengo que Ricardo Fort tiene tomates podridos en la cabeza), decía: tanto que sujetos sin cerebro ni capacidad alguna, puedan alcanzar la escala de idolo y modelo del pueblo. Y que alguien venga a decirme que nadie ve a Tinelli, que nadie quiere a Ricardo Fort ni a Tinelli, porque alguien lo ve. Yo no, claro, pero alguien lo ve y ese alguien, lamentablemente, comparte el mismo aire conmigo. Espero tenga respeto y contenga la respiración.
Que poco coherente que quedó esto. ¿Y?
26/10
Agrego que mi desalineado y caotico post no es una declaración en contra de la avanzada de la "basura" argentina en Uruguay. No es una de esas habituales y estúpidas quejas, cada vez más frecuentes, sobre los medios argentinos inmiscuidos en los medios nacionales. La proclama popular, repito; muy en boga ultimamente, padece de dos problemas. El primero es evidente y creo que no es necesario especificarlo mucho: si la "basura" argentina, la que el lector quiera seleccionar como ejemplo será válida, si ese producto malnacido se ha instalado en nuestros medios, no es sino porque hay una gran cantidad de gente que los consume. Uno pregunta entre diez personas ¿quién ve a Tinelli? y resulta que son dos o tres los que lo ven, algo extraño, porque si eso fuese cierto, no se mantendría en el horario central del principal canal abierto del Uruguay.
Un segundo punto es que la queja del argentinismo decadente (es decir; lo argentino en su peór faceta) en nuestro país, además de culpa o responsabilidad nuestra, es un reclamo absurdo: Uruguay existe por y para Argentina (y Brasil), no soy el primero ni el último en decirlo. Este país no sería tal si no fuese por intereses de dos países en serio que nos rodean. Entonces, que el hijo se queje de tener los mismos gestos y facciones que el padre, es algo absurdo. Además de el sentido de inferioridad uruguayo frente a todo lo argentino, existe una queja constante sobre el producto barato de la vecina orilla instalado en nuestro país. EL DÍA QUE EN NUESTRO BENDITO PAÍS SE ELABOREN PRODUCTOS TELEVISIVOS CON DIGNIDAD, no habrá que quejarse de la importación barata. ¿Por qué son los argentinos los dueños de la Tv uruguaya? Porque, tengo que creer, el producto nacional es peor aún (Pizza Carballo, Bendita Tv, Telemental, la ficción espantosa de Esmoris y el imbécil de Coco Etchague, etc...).
Mi post no se trata de todo esto (ahora, por decantación, si), sino más precisamente de una simple y ocasional comparación entre dos hechos que sentí conectarse (lo de Satragni y lo de Fort). Me importa un rábano si con esto "le doy de comer a Fort y a todos esos". Eso es cierto, pero a mi no me importa matar a nadie de hambre, eso se lo dejo a los que lo saben hacer.
Hoy es casi imposible no ser funcional a sistemas como estos, es muy dificil no ser fagocitado por los medios y jugar su partido. Eso es cierto, pero es otro tema.
jueves, 1 de abril de 2010
Cotugno y el "Tu quoque"
Son las 3:15 am, Mr. Blanco y Mr. Negro, después de una jornada de trabajo, están bebiendo la décima botella seguida de Johnny Walker. Apenas pueden mantener sus ojos abiertos, están derretidos sobre sus sillas, no piensan dejar de beber.
-¿No te parece que te estas pasando un poco? -pregunta Mr. Negro a Blanco.
-¿A qué te referís exactamente? -interroga algo enojado Mr. Blanco.
-Tanto alcohol en la sangre te va a matar en poco tiempo -repone el otro.
-¿Y quién sos vos para hablar de excesos con el alcohol? ¿eh? Son más de las tres de la madrugada y no dejaste el vaso quieto -concluye finalmente Blanco.
El argumento ad hominem
Este fragmento (sabran disculparme), tiene la forma de una falacia "ad hominem" del tipo "tu quoque". En la falacia "ad hominem", el sujeto A realiza una afirmación sobre el sujeto B. El sujeto B, en lugar de refutar la afirmación de A con argumentos lógicos, busca descalificar al sujeto A.
Está claro; el "acusado" no se defiende de la afirmación sino del sujeto; no argumenta lógica y coherentemente, sino que ataca al rival. No va a buscar la pelota sino el rival (futbolísticamente hablando).
"Cotugno indicó que “si es horrible que un sacerdote abuse de niños, no es menos horrible que un papá abuse de su hijo” (180.com.uy)
¿Quién adivinó por donde viene la cosa? Excelente: este fragmento es un perfecto ejemplo de falacia "ad hominem". Tenemos básicamente, en el limitado esquema mental de Cotugno, dos bandos: los sacerdotes enfrentados al resto de los hombres. Lógicamente, Cotugno pertenece al primer equipo (sacerdotes), y es interrogado por los periodistas, pertenecientes al segundo equipo (resto de los hombres). Al ser interrogado sobre los sucesivos y degradantes casos (conocidos públicamente) de pedofilia, de sacerdotes sobre niños alrededor del mundo, Cotugno responde con una falacia, último refugio para basuras sin argumentos como él y toda la iglesia.
Palabras sin letras ni razon de ser
¿Qué puede justificar Cotugno al respecto? Desde su posición de sacerdote, Cotugno no puede justificar ningún caso de pedofilia eclesiástica. Cotugno lo sabe; sabe que no puede argumentar coherentemente a favor de los sacerdotes, sabe que no existe justificación alguna, pero, aún así, se niega a reconocer el problema. Siendo imposible negar la realidad sobre los casos de pedofilia en sacerdotes, Cotugno tiene dos posibilidades: o reconoce públicamente el grave problema, o bien toma el indecente camino de la incoherencia falaz. Cotugno se decide por el segundo: desde el momento en que sabe que le es imposible hacer lo que la iglesia siempre hizo, mentir y negar la realidad, se ve obligado a reconocer la realidad; que los casos de pedofilia en sacerdotes son cada vez más frecuentes, que existen casos que salen a la luz pero que existen (y existieron) muchos otros que no salieron ni saldrán nunca a la superficie. Reconociendo esta realidad, Cotugno también estaría reconociendo un problema que le toca muy de cerca, un problema de colegas, por así decirlo. Pero si algo tenía de dignidad este sujeto lo ha perdido. Lejos de reconocer públicamente el terrible asunto, la horrible realidad, lejos de decir: "esto es un grave problema que no es para nada nuevo, que es delicado y que deberíamos pensar solucionar", este tipo se despacha con un conjunto incoherente de palabras. Como no puede justificar la pedofilia, como le es imposible defender lo indefendible con argumentos, apela al "tu quoque" ("tu también"). Ese "no es menos horrible que un papá abuse de su hijo" de Cotugno elimina todo razonamiento lógico, y pasamos al mundo del sinsentido, de "el huevo o la gallina", de razonamientos circulares que lo único que enfatizan es la falta de argumentos y palabras.
Me da vergüenza y asco que se le sigan ofreciendo micrófonos a "personas" como esta para que hablen. Me asombra lo difícil que es para importantes sectores de la iglesia dejar la Edad Media.
"Yo escribo en un blog que nadie lee, pero hay otros blogs que tampoco lee nadie". (Yo, Joker)
jueves, 11 de marzo de 2010
Números y drogas
Pero ese argumento es inconsistente por donde se lo mire, equivoco, mentiroso y manipulador. La pasta base es solo otro escalón más debajo de otras drogas, es otro subsuelo al que se ha llegado. Pero la pasta base no es una causa, sino una consecuencia. Se acusa a un desperdicio y conglomerado de sustancias (la pasta base) de ser la causa mayor del aumento de la violencia y el crimen, y se olvida que desde hace muchisimos años, la delincuencia y sus derivados son causas en si mismas, que a su vez son generadas por otros problemas sociales, si así se quiere. Por lo tanto, equivocamos el análisis: existe un quiebre social natural: elite social/excluidos. Tenemos así el binomio que sigue a la sociedad desde sus inicios: hay un centro letrado, instruido, una elite social opuesta a ese otro periférico, excluido e ignorante que tiene acceso restringido. Pero la actual cultura PSEUDO INTEGRADORA, busca derribar esas barreras históricas de la exclusión a fuerza del martillazo de la tecnología: COMPUTADORAS PARA TODOS, COMUNICACION PARA TODOS, TODOS ESTAMOS COMUNICADOS, NADIE ESTÁ POR FUERA, TODOS SOMOS IGUALES, NO HAY DIFERENCIA ALGUNA, TODOS PODEMOS, TODOS DEBEMOS. Para la sociedad devorarodra de la individualidad, TODOS los individuos deben ser UN SOLO INDIVIDUO, se pierde la alteridad, se elimina al otro, se acaba con el sujeto como unidad. Pero esta inclusión hipócrita genera una reacción: por un lado se derriban los muros que separan, pero el fantasma de esos muros sigue ahí, delimitando igualmente lo que debe ser delimitado. En la actualidad, el hipócrita promedio de turno se enorgullece en romper las barreras (todos tenemos computadoras, todos nos comunicamos), pero se olvida que esas barreras fueron creadas por un sistema social que tiene un núcleo de exclusión.
De esta forma, el deber ser, el motivo último de la existencia de muchos individuos está en tener la mayor cantidad de bienes, en poseer lo mismo que los otros tienen. El sistema se encarga de decirlo: "todos somos iguales, todos podemos tener las mismas cosas", así, el individuo que no tiene "las mismas cosas" que los demás, el que no tiene un par de zapatos, un celular o no puede comer una hamburguesa, no es "igual", no se siente igual a todos, y va a hacer cualquier cosa por convertirse en un "igual". Es el aparato social el que miente, el que intenta unificar a todos, y esto es lo que desencadena la frustración y la violencia.
Entonces la pasta base no es lo que causa la frustración de no poder tener lo que "hay que tener para ser feliz", la pasta base es la consecuencia de no tener. No porque haya que tener, sino porque alguien dice que todos debemos tener lo mismo. Alguien no sale a matar solamente porque consumió una dosis de algo.
Pero mientras todas las miradas se dirigen hacia la droga de moda, la pasta base, nos olvidamos que existen otras cosas:
"El alcohol es la droga de mayor consumo en todos los países. Casi siete de cada diez estudiantes ha consumido alguna vez en la vida y Uruguay tiene el mayor promedio, llegando al 80%.
Con respecto al tabaco, uno de cada cinco estudiantes lo ha consumido en el último mes. En Uruguay, un 47,9% asegura haber fumado al menos una vez".
"Uruguay es el país donde hay un mayor consumo de cocaína, alcanzando el 3,5% en el último año, cuando la media de los países estudiados se ubica en 2,2%. Bolivia, Ecuador y Perú son los que tienen los índices más bajos." (180.com)
¿Son los marginales solamente los que consumen alcohol? Salgan a la calle un viernes por la noche, y se encontraran cientos de ejemplares desagradables de estudiantes adinerados de Pocitos con sus botellas de cerveza en la mano y con sus cigarros (y sus cabezas llenas de relleno para almohadón).
Surge un dato que sorprende: "Uruguay es el país donde hay un mayor consumo de cocaína, alcanzando el 3,5%" . ¿Pero cómo? ¿no era que la pasta base....? No. El problema es que existen drogas para la elite y drogas para los marginales... así todos pueden tener su dosis. El narcomercado se adapta camaleónicamente a la situación social: al aumento de la pobreza sigue el implemento de una droga a la cuál puedan acceder las clases excluidas. Por su parte, la cocaína, pertenece a las clases acomodada y media. Pero claro, como no hay robos, ni delincuencia... como "no pasa nada", entonces no importa, pista libre para la cocaína. Es exactamente lo que se hizo todo el verano desde los medios de comunicación: APLAUDIR a los jóvenes vacíos que viajan hasta La Pedrera o La Paloma para emborracharse y quedarse tirados en el pasto. ¿Alguien se espantó por eso? Nadie, porque "están divirtiéndose, están jugando, son jóvenes". Que triste, pero esos jóvenes ya pueden meter un sobre y elegir presidente o intendente. Es verdaderamente lamentable el doble discurso, pero es real. Desde Subrayado, Telemundo y Telenoche se mostraron, junto con las imágenes del carnaval de Río y las murgas, en tono de juego, a los imbéciles que gastaron un pasaje hasta Rocha para tomar cerveza. ¿Cuál es la diferencia entre eso y la pasta base? No encuentro diferencia, no miro las consecuencias, miro el hecho en si que es, igualmente, lamentable... con el agregado de que en uno de los casos, se aplaude a ese montón de estúpidos. El verano que viene, por favor, que ocurra un terremoto en Rocha.
Mientras se siga luchando contra la delincuencia empezando por las consecuencias, la cosa va a seguir peor. No se trata de una sustancia o diez sustancias, se trata del dispositivo que hace a la proliferación de esa sustancia en las capas sociales. Ya no se trata de la cocaína o la pasta base, se trata de entender (yo no estoy para eso) por qué y cómo se llega a este estado de las cosas. Para acabar con el árbol hay que cortarle las raíces, no las ramas.
Seguro que quedó todo claro.... no pienso escribirlo otra vez, porque no se bien que es lo que quería decir. Algo hay que hacer.
miércoles, 12 de agosto de 2009
Hombre y Lobo
Acompaña al hombre desde los comienzos de la historia en Europa, América y Asia. Seguramente nunca esperó que esta especie tan resentida -hablo del hombre- lo traicionara como lo hizo tiempo después, y no hablo de domesticación, sino de destrucción.En la historia
El lobo llamó, llama y llamará la atención del humano en cualquier situación; ya que asociamos al lobo en literatura, música, leyendas, etc... Un conjunto de creaciones y tradiciones formadas alrededor de este animal.
Culturas ancestrales, como los indígenas de Norteamérica, ligan al lobo con brujas, curanderos, chamanes y héroes, es decir; desde lo más oscuro (brujería) hasta lo más iluminado del hombre (héroes). En Europa también se relaciona al lobo con la naturaleza; con seres de la noche como brujas, demonios, hechiceros y vampiros. Estos (estas figuras del círculo humano) representan claramente la relación amor/odio o admiración/rechazo (todo binomio de opuestos) generada por el lobo en relación con el hombre, relación esta que, en muchos casos, puede componerse de ambos ingredientes: es necesario ese mal, es necesaria la materialidad misma del lobo en tanto mito y realidad; en tanto maldad y maravilla.
Siguiendo en Europa, encontramos al lobo en toda su extención, siendo el máximo participe de la fundación de una de las ciudades más impresionantes de la historia (es mi parecer), hablo de Roma.
Según la tradición romana, Rómulo y Remo fueron los hermanos encargados de fundar Roma, siendo el primero el encargado final de esto. Esta leyenda sitúa a Luperca como la loba que encontró a los hermanos en el río Tíber, luego de haber sido lanzados al agua por su madre (adentro de una cesta) por el peligro de Amulio, el rey que no deseaba que existiesen herederos. Esa es otra historia.
En la literatura
Además de la cultura de diferentes sitios del globo, el lobo aparece en la literatura, es más; es una parte de gran implicancia en la novela gótica y, en menor medida, de los cuentos de terror que la sustituyeron más adelante. Podemos decir (es discutible) que la imagen del clásico hombre lobo es un principio de doppelganger; un hombre atormentado por su doble que deviene en lobo (lado malvado).
Además de la influencia del lobo (hombre) en la novela gótica, el lobo aparece en antiguos relatos infantiles, fábulas y novelas: no hace falta poner ejemplos para que a alguien se le pase por la cabeza al menos un ejemplo.

Seguramente, esta importancia del lobo en la cultura humana es el resultado de las supersticiones ocurridas en los albores de la humanidad, en los comienzos de la relación misma: hombre/lobo; lo que hoy es hombre/perro.
Si bien el lobo comenzó a acercarse a los poblados y entornos humanos en busca de comida, ofreciendo a cambio una protección fiera y leal, posteriormente se convertiría en el principio básico de supersticiones; en un brutal augurio de fatalidad y bestialidad de la noche. El aullido de un lobo en los poblados antiguos era el terror más ciego de "lo real"; era imposible saber que quería decir ese aullido melancólico, era difícil ver el animal que lo emitía y, en todo caso, era mejor no verlo.
La relación: evolución en el tiempo
Creo que esto es clave, es la base de todo lo ocurrido.
El lobo se acerca al hombre y comienza una relación que continúa hasta hoy; comida a cambio de protección en un principio, y hoy, siglos después, el lobo; convertido en perro, es el animal más cercano al hombre. Sin embargo, el hombre, como dije en el párrafo anterior, sintió al lobo como un amo y diablo de la noche (los dos extremos en constante relacion) , como un aviso o un padecimiento de terror, de un horror indeterminado e invisible pero opresivo. Es esto lo que -a mi parecer-, es ese terror provocado por el lobo, lo que hace necesaria en el hombre una forma de fuga de esa opresión, hace necesaria la forma de canalizar esas sensaciones. De esta forma el lobo participa del folclore, del arte y de muchas acciones humanas. El lobo, como componente maligno y misterioso pero a la vez fascinante, se convierte en un componente clásico de la predecible literatura gótica del S XVIII. El terror en la literatura acompañó siempre los terrores en la vida cotidiana de los hombres; es así como la literatura gótica apelaba a crear una tempestad constante, una opresión, una atmósfera gris, con la invocación de simples ruidos ciegos, de golpes y castillos que canalizaban las opresiones internas de los escritores, de las personas.
Pero como todo animal, el hombre necesitaba más formas de canalizar su miedo. Por un lado el lobo sirvió a la literatura gótica, infantil y, posteriormente a las fábulas. Paralelamente a esta forma positiva, se estaba generando el miedo, el terror bajo otras formas, la forma del ataque frontal al miedo, el ataque a la especie. De esta forma, el hombre siempre reaccionó ante sus miedos: escondiéndose, encerrándose y, más adelante; encerrando y eliminando al miedo mismo, con más agresividad y más miedo, con más animalidad que el animal mismo, con mas irracionalidad que la misma irracionalidad inmaterial generada por sus miedos. Es el hombre, dentro de su complicado cerebro, el cuál genera todo y termina todo.
Es necesario decir que "termina" porque el hombre comenzó a temer al lobo, y comenzó a verlo como una especie amenazante, una especie peligrosa. Lo que primero se manifestó en literatura (Pastor mentiroso) posteriormente se materializó en triste realidad (peligro de extinción).
El hombre ve en el lobo, desde hace mucho tiempo hasta ahora, un rival que pone en peligro su producción, sus ovejas.
El hombre, la especie más desagradablemente destructiva (no siempre) acusa a uno de los más implacables depredadores, que mantienen el orden biológico de la naturaleza, de ser invasivo y peligroso, por esto, el hombre se empeña en perseguir y matar al lobo en la actualidad.
Esta realidad lamentable presenta la clásica equivocación del hombre: el hombre es una especie "destructiva", por su parte, el lobo es una especie "depredadora". Hay una gran diferencia entre depredar para sobrevivir, y destruir para no dejar vivir.
En algunos países que deberían sentir realmente vergüenza de Ser, como es el caso de Mexico, el lobo se ha extinguido a causa de la sangrienta persecución, la campaña anti-lobo creada desde las autoridades en contra de este animal a causa de su "ataque" a la ganadería. Argumento más estúpido que este es difícil de encontrar, sobretodo si entendemos que es el hombre el primero que invade el territorio de otros animales y los elimina o, en el mejor de los casos los condena a sus reglas. Es el hombre -que quede claro- el que invadió siempre a todas las especies y eso pasó con el lobo a lo largo del mundo.
El lobo, en esta relación a lo largo de la historia con el hombre, no solo acompañó a este antaño, no solo ayudó silenciosamente al hombre en su literatura, no solo le generó miedo, sino que hoy en día, y desde hace mucho tiempo, es el primer mamífero (luego del hombre) de mayor extinción geográfica de su especie, es decir, el lobo se extiende (luego del hombre) por más cantidad de lugares diversos alrededor del mundo que cualquier otro animal: bosques, montañas, tundras, taigas y praderas, son los principales lugares que habita el lobo. Hoy en día está más que reducido el territorio de los lobos a causa de... el hombre. 
jueves, 21 de mayo de 2009
El verdadero Wolverine

jueves, 11 de diciembre de 2008
Perros; justicieros y envidiosos
sábado, 8 de noviembre de 2008
Perro de Bush igual que su dueño
El perro de Bush, Barney, confirmó el jueves que los perros se parecen a sus dueños. Para los que todavía tenían dudas de que los perros no solo obedecen a su amo, sino que se le parecen, el perro de Bush les confirmó que, al igual que su querido amo, el también puede ser muy dañino y destructor.Hipopótamo enano
El pequeño, pesó cuatro kilos, y se suma a los 3.000 ejemplares de hipopótamos enanos del mundo.
Fue nombrado "Monifa" que significa en nigeriano "Soy afortunado".
Se puede ver al hipopótamo enano:
Hipopotamo enano en Sidney
