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lunes, 26 de marzo de 2012

Adiós Tabucchi

Ayer murió Antonio Tabucchi, a los 68 años, tal vez el mejor escritor italiano de estos tiempos y autor de obras tan diferentes como atrapantes, críticas y divertidas.

"Vivo en mi lengua, en mi idioma. Como escritor, no vivo ni en París ni en Lisboa ni en Roma. Vivo en el italiano"

Recuerdo cómo di con él por primera vez. Estaba en la librería Diómedes, en la sección usados, con saldo a favor de unos doscientos pesos (había llevado algunos libros por los que me dieron un vale para comprar usados). Aquel día fue particularmente bueno en este sentido: me llevé uno de Paul Auster usado, uno hecho pelota con cuentos de Melville y Hawthorne y por ahí encontré un librito verde de la editorial Anagrama que me llamó la atención (como suele pasar con los colores estridentes de la colección Compactos de Anagrama). Estaba sobre una pila de otros libros usados: Nocturno hindú era el título. Era de pocas páginas y de Anagrama; en el peor de los casos era corto y tenía poder de reventa. Justamente por eso fue el primero que empecé a leer aquel día, y lo terminé en un rato. Incluso releí su final un par de veces más. Nocturno hindú me abrió las puertas del mundo Tabucchi, que, reconozco, nunca me volvió a sorprender tanto como con aquella novela corta. Leí La cabeza perdida de Damasceno Monteiro -en su fase más bien periodística y policial negra-, el celebrado Requiem y un curioso experimento también policial llamado La línea del horizonte. Y todavía me queda, por suerte, mucho de Tabucchi para descubrir.

viernes, 27 de enero de 2012

Rápido. Rápido y lentamente

"Conocemos el sonido de la palmada de dos manos, pero ¿cuál es el sonido de la palmada de una sola mano?" -Koan Zen.

Y también eso de a dónde irán a parar los patos del lago del Central Park cuando el agua se congela. Y eso de que "podés vivir una vida entera sin librarte jamás del olor a carne quemada" de quien entró a Dachau.

Ahora la parte en la que esto cambia, la parte sórdida o emotiva del relato como diría él. Hoy se cumplen dos años de la muerte, a los 91 años, de J.D. Salinger.

Dos años, aunque mucho antes ya había dejado este mundo. O nos había dejado en este mundo.

O peor: Nos había expulsado de su paraíso.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Entre cine y novela

Por estos días, aunque desde hace meses -y de forma aleatoria-, TV Ciudad viene emitiendo sus programas sobre el Festival Ñ 2010. Si, pasaron meses desde el Festival Ñ en Montevideo, y estos programas no son nuevos, pero por alguna razón los están emitiendo con asiduidad últimamente. Cada programa se estructura en tres entrevistas realizadas durante el festival: una por Gonzalo Sobral a un escritor (obviamente extranjero, español, debido al festival), otra por Gabriel Peveroni, también a otro escritor o realizador, y una última con las preguntas ya editadas.

Esta prestigiosa casa recomienda estos programas, tanto para quienes hayan asistido al evento, como para quienes no. (Es una forma delicada que tienen los restaurantes con modales para decir que todo lo demás está en podrido o en vías de)

En uno de esos programas (que no se cuantos son, yo vi dos), Sobral entrevista a Vicente Molina Foix (1946, España), escritor, traductor -especialmente de la obra de Shakespeare-, que ha incursionado también en el cine primero como guionista y luego como director. En esta entrevista breve pero realmente interesante, Foix habla no solo de su tarea como traductor, de cómo es editar por Anagrama y de la génesis de la novela, sino que también habla de la relación entre literatura y cine, entre la novela y la película.

Personalmente creo que juntar en la misma conversación al cine y a la literatura precisa de mucho cuidado: hablamos de dos soportes diferentes, con otros códigos, formas y lenguajes. Hay que tener cuidado porque este tema se presta a la muy común y deleznable frase "la película me gustó, pero prefiero el libro", o "leí la novela, la película debe ser una mierda", o también "la película corta partes de la novela, es una porquería". Es como decir: el jugo de naranja es mejor que el licuado de pera y bananas. ¿?. Todos esos juicios parten de un error básico. El cine usa un lenguaje audiovisual basado en cortes de edición, movimientos de cámara, iluminación, todo un arsenal que buscará representar algo para la vista y los oídos de un espectador. Además, la atención del público promedio no puede estar más de cuatro horas frente a una cinta, supongo, por más atractiva que esta sea. La novela, en tanto, es solo letras, párrafos, el lector tiene que armar todo lo demás, sin importar si el autor es muy descriptivo o no. Hay, de plano, una relación dialéctica con el público (lector, espectador) diferente.

No hay mejor o peor. Es evidente -y necesario- que una novela de mil páginas llevada al cine sea reformulada y transformada en guión para durar dos horas; por eso hablamos de adaptación, supongo, y de guión. Si no sería como escanear la novela y poner un par de tipos a representar los diálogos, un par de árboles detrás y todo listo. Pero para algunos adaptación de una novela al cine parece que implica copiar y recrear cada una de las jodidas líneas, de las siete mil ochocientas líneas que tiene esa novela, y a la vez lograr una película de hora y media. Es curioso que exista gente que piense eso, muy curioso.

Es un tema demasiado largo. Ni Molina Foix ni Sobral dijeron ninguna idiotez de estas, claro está, pero se dio por un instante el tema de cómo es adaptar una novela al cine. Y es una pregunta justa para un entrevistado justo, que puede hablar con propiedad de ese proceso. Acertadamente Foix dice "llevar una novela al cine siempre es traicionar". Es muy claro: lo que en la novela es un espacio vacío que se llena con subjetividad del lector, en la película es representado por el director. Un ejemplo de esto -en nuestro país-, es citado en otro de estos programas, en la entrevista callejera que Peveroni le hace a Álvaro Brechner, director de Mal día para pescar, la mejor película (¿la única?) de género de los últimos tiempos en Uruguay. Peveroni le pregunta a Brechner "¿no te dio miedo meterte con Santamaría?". Creo que se le escapó a Peveroni, no soy quien para juzgarlo (lo juzgo, sí, por Tobogán Blanco, una muy linda novela suya), pero creo que es una pregunta innecesaria y muy Uruguaya. Adaptar un cuento de Onetti (Jacob y el Otro) desde una posición no-onettiana (confesada en esta entrevista por el mismo Brechner) es, a mi modo de ver, una oportunidad genial y así quedó demostrado, con una película (adaptación) espléndida en un medio cinematográfico -el uruguayo-, sobrecargado de ritmo europeo e historias mínimas (no es un ataque contra la evidente y marcada influencia estilística de Control Zeta sobre el cine nacional, al contrario, es una apuesta a hacer también otro tipo de cine que no sea siempre Stoll-Rebella). Pero para muchos -creo que Peveroni no piensa esto aunque tal vez me equivoque- no se trata de hacer una arriesgada película sobre un cuento genial, es "meterse con Santamaría, con Onetti".

Después sí, como se habla (sin especificar) en la entrevista de Sobral y Foix, hay veces en las que sale mejor parada la novela -juzgada como literatura- frente al filme, o en caso contrario; la película -juzgada bajo canones del cine- en oposición al libro. No mejor una que otra, sino mejor en relación a su formato mismo. Para explicarlo mejor: un ejemplo célebre es El Padrino, de Mario Puzo. No se trata de altísima literatura, si de una novela respetable. El-Padrino-Película goza, en el mundo del cine, de un elevadísimo prestigio como realización e historia de gángsters. El-Padrino-Novela, en cambio, no genera semejante respeto en el mundo literario.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Guy de Maupassant

La foto pertenece al Castillo Miromesnil , supuesto lugar de nacimiento de Guy de Maupassant. Digo "supuesto" porque hay cierta controversia acerca del lugar exacto en el que, en 1850, naciera este escritor francés.


Suicidas
Guy de Maupassant

No pasa un día sin que aparezca en los periódicos la relación de algún suceso como éste:

"Anoche, los vecinos de la casa número tal de la calle tal oyeron dos o tres detonaciones y, saliendo a la escalera para saber lo que ocurría, entre todos pudieron comprobar que se habían producido en el cuarto del señor X. Al abrir la puerta de dicho cuarto --después de llamar inútilmente-- vieron al inquilino tendido en el suelo, sobre un charco de sangre y empuñando aún el revólver con el cual se había ocasionado la muerte.

"Se ignora la causa de tan funesta determinación, porque el señor X. vivía en posición desahogada y, teniendo ya cincuenta y siete años, disfrutaba de bastante salud."

¿Qué angustiosos tormentos, qué ocultas desdichas, qué horribles desencantos convierten a esas personas, al parecer felices, en suicidas?

Indagamos, presumimos al punto, dramas pasionales, misterios de amor, desastres de intereses, y como no se descubre jamás una causa precisa, cubrimos con una palabra esas muertes inexplicables: "Misterio, misterio".

Una carta escrita poco antes de morir, por uno de los muchos que "se suicidan sin motivo", cayó en mi poder. La juzgo interesante. No descubre ningún derrumbamiento, ninguna miseria espantosa, nada de lo extraordinario que se busca siempre para justificar una catástrofe; pero pone de relieve la sucesión de pequeños desencantos que desorganizan fatalmente la existencia solitaria de un hombre que ha perdido todas las ilusiones y acaso explique --a los nerviosos y a los sensitivos, al menos-- la tragedia inexplicable de "suicidios inmotivados".

Leámosla:

"Son ya las doce de la noche. Cuando haya escrito esta carta, voy a matarme. ¿Por qué? Trato de razonar mi determinación, para darme cuenta yo mismo de que se impone fatalmente, de que no debo aplazarla.

"Mis padres eran gentes muy sencillas y crédulas. Yo creí en todo, como ellos.

"Mi engaño duró mucho. Hace poco, se desgarraron para mí los últimos jirones que me velaban la verdad; pero hace ya bastantes años que todos los acontecimientos de mi existencia palidecen. La significación de lo más brillante y atractivo se me presenta en su torpe realidad; la verdadera causa del amor llegó incluso a sustraerme de las poéticas ternuras.

"Nos engañan estúpidas y agradables ilusiones que se renuevan sin cesar.

"Envejeciendo, me había resignado a la horrible miseria de las cosas, a lo vano de todo esfuerzo, a lo inútil que resulta siempre la esperanza: cuando una luz nueva inundó el vacío de mi vida esta noche, después de comer.

"¡Antes yo era feliz! Todo me alegraba: las mujeres al pasar, las calles, mi vivienda, y aun la hechura de mis ropas constituía para mí una preocupación agradable. Pero las mismas ideas, los mismos actos repetidos, monótonos, acabaron por sumergir mi alma en una laxitud espantosa.

"Todos los días, a la misma hora, durante treinta años, me levanté de la cama; y todos los días, en el mismo restaurante, durante treinta años, a las mismas horas, me servían los mismos platos mozos diferentes.

"Me propuse viajar. El aislamiento que sentimos en ciudades nuevas, en residencias desconocidas, me asustó. Sentíame tan abandonado sobre la tierra, tan insignificante, que volví a tomar el camino de mi casa.

"Y, entonces, la inmutable fisonomía de los muebles, fijos en el mismo lugar durante treinta años, las rozaduras de mis sillones, que yo conocí nuevos, el olor de mi casa --cada casa que habitamos, con el tiempo adquiere un olor especial-- acabaron produciéndome náuseas y la negra melancolía de vivir mecánicamente.

"Todo se repite sin cesar y de un modo lamentable. Hasta la manera de introducir --al volver cada noche-- la llave en la cerradura; el sitio donde siempre dejo las cerillas; la mirada que al entrar esparzo en torno de mi habitación, mientras el fósforo se inflama. Y todo me provoca --para verme libre de una existencia tan ruin-- a tirarme por el balcón.

"Mientras me afeito, cada mañana me seduce la idea de degollarme, y mi rostro, el mismo siempre, que se refleja en el espejo con las mejillas cubiertas de jabón, muchas veces me hizo llorar de tristeza.

"Ni siquiera me complace tropezar con personas a las cuales veía con gusto hace tiempo; las conozco tanto que adivino lo que me dirán y lo que les diré; a fuerza de razonar con las mismas, descubrimos la ilación de sus ideas. Cada cerebro es como un circo donde un pobre caballo da vueltas. Por mucho que nos empeñemos en buscar otros caminos, por muchas cabriolas que hagamos, la pista no varía de forma ni ofrece lances imprevistos ni abre puertas ignoradas. Hay que dar vueltas y más vueltas, pasando siempre por las mismas reflexiones, por los mismos chistes, por las mismas costumbres, por las mismas creencias, por los mismos desencantos.

"Al retirarme hoy a mi casa, una insistente niebla invadía el bulevar, oscureciendo los faroles de gas, que parecían candilejas. Pesaba el ambiente húmedo sobre mis hombros como una carga. Seguramente hago una digestión difícil.

"Y una buena digestión lo es todo en la vida. Ofrece inspiraciones al artista, deseos a los jóvenes enamorados, luminosas ideas a los pensadores, alegría de vivir a todo el mundo, y permite comer con abundancia --lo cual es también una dicha. Un estómago enfermo conduce al escepticismo, a la incredulidad, engendra sueños terribles y ansias de muerte. Lo he notado con frecuencia. Es posible que no me matara esta noche, haciendo una buena digestión.

"Después de haberme acomodado en el sillón donde me siento hace treinta años todos los días, miré alrededor, creyéndome víctima de un desaliento espantoso.

"¿De qué medio valerme para escapar a mi razón macilenta, más horrible aún que la desordenada locura? Cualquier empleo, cualquier trabajo me parece más odioso que la acción en que vivo. Quise poner en orden mis papeles.

"Hacía tiempo que deseaba registrar los cajones de mi escritorio, porque durante los treinta últimos años había metido allí, al azar, las cartas y las cuentas. Aquel desorden llegó a preocuparme algunas veces; pero me sobrecoge una fatiga tal en cuanto me propongo un trabajo metódico y ordenado, que nunca me atreví a empezar.

"Esta noche me senté junto a mi escritorio y abrí, resuelto a preservar algunos papeles y romper la mayor parte.

"Quedeme de pronto pensativo ante aquel hacinamiento de hojas amarillentas; luego cogí una.

"¡Oh! Si aprecian en algo su vida, no toquen jamás las cartas viejas que guardan los cajones de su escritorio. Y si no pueden resistir la tentación de abrirlos, cojan a granel, con los ojos cerrados, los paquetes de cartas para tirarlos al fuego; no lean ni una sola frase, porque sólo ver la escritura olvidada y de pronto reconocida, los lanza en un océano de recuerdos; quemen esos papeles que matan; cuando estén hechos pavesas, pisotéenlos para convertirlos en impalpables cenizas... Y si no lo hacen así, los anonadarán como acaban de anonadarme y destruirme.

"¡Ah! Las primeras cartas no me han interesado; eran de fechas recientes y de personas que viven y a las que veo, sin gusto, con alguna frecuencia. Pero, de pronto, la vista de un sobre me ha estremecido. Al reconocer los rasgos de la escritura se han cubierto mis ojos de lágrimas. Era la letra de mi mejor amigo, del compañero de mi juventud, del confidente de mis esperanzas. Y se me apareció tan claramente, con su bondadosa sonrisa, tendiéndome las manos, que sentí un escalofrío penetrante; hasta mis huesos vibraron. Sí, sí; los muertos vuelven. ¡Lo he visto! Nuestra memoria es un mundo más acabado aún que el universo; ¡puede hacer vivir hasta lo que no existe!

"Con la mano temblorosa y los ojos turbios, recorrí toda su carta, y en mi pobre corazón angustiado he sentido un desgarramiento espantoso. Mis lamentaciones eran tan lastimosas, como si me hubiesen magullado las carnes.

"Así he ido remontándome a través de mi vida, como remontamos un río, luchando contra la corriente. Aparecieron personas olvidadas, cuyos nombres no puedo recordar; pero su rostro sí lo recuerdo. En las cartas de mi madre resucitan criados antiguos, el aspecto de nuestra casa y mil detalles nimios que una inteligencia infantil recoge.

"Sí; he visto de pronto los vestidos que usó mi madre en distintas épocas y, según la moda y según el tocado, mostraba una fisonomía diferente. Sobre todo me obsesionaba con un traje de seda rameado, y recuerdo que un día, llevando aquel traje, me amonestó dulcemente: 'Roberto, hijo mío, si no procuras erguirte un poco, serás jorobado toda tu vida'.

"Luego, al abrir otro cajón, aparecieron las prendas marchitas de mis amores: un zapatito de baile, un pañuelo desgarrado, una liga de seda, trencitas de pelo, flores... Y las novelas de mi vida sentimental me sumergieron más en la triste melancolía de lo que no vuelve. ¡Ah! ¡Las frentes juveniles orladas con rubios cabellos, las manos acariciadoras, los ojos insinuantes, la sonrisa que promete un beso, el beso que asegura un paraíso!... Y ¡el primer beso!... Aquel beso delicioso, interminable, que ofusca la mirada, que abate la imaginación, que nos posee y nos glorifica, ofreciéndonos a la vez un goce ideal y la promesa de otros goces deseados.

"Cogiendo con ambas manos aquellas prendas tristes de lejanas ternuras, las cubrí de caricias furiosas y en mi corazón desolado por los recuerdos sentía resonar cada hora de abandono, sufriendo un suplicio más cruel que las monstruosas leyendas infernales. ¡Ah! ¿Por qué las abandoné o por qué me abandonaron?

"Quedaba por ver una carta fechada hacía medio siglo. Me la dictó el maestro de escritura: 'Mamita de mi alma: hoy cumplo siete años. A esa edad ya se discurre; ya sé lo que te debo. Te juro emplear bien la vida que me has dado.

'Tu hijo que te adora, Roberto'.

"Me había remontado hasta el origen. El recuerdo era desconsolador. ¿Y el porvenir? Quise profundizar en lo que me faltaba de vida, y se me apareció la vejez espantosa y solitaria, con su cortejo de achaques y dolencias... ¡Todo acabado para mí! ¡Nadie junto a mí!

"El revólver está sobre la mesa... Es tentador..."

¡No lean nunca las cartas de otros tiempos! ¡No recuerden viejas memorias!... Así es como se matan muchos hombres en cuya plácida existencia no hallamos el verdadero motivo de su fatal resolución.

lunes, 15 de junio de 2009

Pandemonium de Londres

Bueno, voy a subir este cuento que escribi hace unos días... espero que (los que tengan ganas) pasen un rato agradable y lean todo el cuento... de lo contrario, pueden leer otras cosas peores y mejores.

Pandemonium de Londres/ G.Palermo (Joker 23)

Los hechos que he de relatar, no son más que la revelación, la crónica y la traducción de cada diario personal de los implicados. El diario (o el conjunto de diarios) cuentan (con otras palabras y en primera persona) peripecias ocurridas al Sr. K y el resto de los implicados en cierta parte oscura de Londres en el 1805. Vale la pena aclarar que no es sabido si el Sr. K sobrevivió o no. Por lo tanto, es esta la única versión contada por el mismo hombre sobre los hechos. No podemos afirmar tampoco que este hombre viva o no en la actualidad, escasos años después de lo ocurrido. Por otra parte, este diario llegó a mis manos acompañado de otros diarios que, para sorpresa del narrador, están en una armonía casi perfecta con los hechos del diario del señor K. Por tanto, es fácil concluir que este conjunto de diarios registrados por diferentes personas, pertenecen a los mismos días y relatan, en parte, los mismos hechos desde la perspectiva de cada uno de los implicados.
He decidido, por el bien de la narración, transcribir los hechos ocurridos en cada diario y realizar una crónica juntando los tres relatos. El resultado fueron una serie de sucesos ocurridos y protagonizados por algunos de los autores de los diferentes diarios personales.


Cada vez más enredado en el enmarañado centro del mercado, el Sr. K se encuentra recorriendo el mismo. Es otra fría tarde ya envejecida en el húmedo Londres. Corre el día 23 de febrero de 1805 y el río Thames es el claro y simple confín del embrollo que está conformado por edificaciones tan espinosas como grises que se levantan sobre melancólicos suelos de oscuras y lustrosas piedras. Algunas más altas, otras casi al nivel del suelo, pero todas muy juntas conformando un laberinto se encuentran las distintas construcciones de lo que es un típico poblado pre-victoriano.

Misteriosos mercaderes ofreciendo productos dignos de su categoría, los más variados timadores de baja calaña buscando presas de todo tipo, habilidosos martilleros rematando desde las más lujosas propiedades hasta pequeños barriles, y hasta un hombre, de aspecto malhadado y lúgubre, sentado sobre un pequeño banco de madera que sostenía un títere de aspecto demoníaco.
Sumándose a todos estos personajes de dudosa procedencia e intenciones no muy benéficas escondidas de mala manera bajo rostros de aparentes sonrisas, solo bastaba con bajar la mirada al nivel del suelo; donde las ratas se mueven como en casa y, los pedigüeños y vividores, envueltos en mantos que acompañan el aspecto general del lugar se confunden con el suelo y las sobras en un tono gris oscuro, para completar el paisaje.
El Sr. K no se mostraba sorprendido ante este tétrico escenario, tampoco indiferente a las habladurías y murmullos indescifrables de la turba anteriormente descripta que desde el suelo profesaba los más variados deseos en un inglés indefinido y amorfo, después de todo, vivió toda la vida en Londres.
Lo que es innegable, es la superpoblación creciente que por aquellos días, y hasta hoy, padecía Londres, la cuál se encontraba cada vez más apretada, conformando un acervo de gente y edificaciones cada vez menos espacioso y más frío. Sucio y oscuro cobijo de pestes, oscuridad, rumores, leyendas, profanadores de cuerpos, miseria y riqueza.

Horas fueron las que pasó merodeando los intrincados senderos del mercado local que rodeaba con calles estrechas e irregulares el río Thames, encontrando en su camino diferentes e interesantes libros antiguos, y un viejo candelabro extranjero del “siglo pasado”. Pero nada se compara a lo que luego encontraría. Aunque, a decir verdad, y juzgando los hechos, porque esta crónica habla, como dije antes de los Supuestos Hechos, no se sabe bien si él encontró al Suceso o este lo encontró a él.
La cuestión es que mientras atravesaba el mercado, pasando por la avenida principal, dejando atrás la taberna e internándose ahora sí, en la parte más oscura de la ciudad, entró en la más negra de las noches de Londres, acercándose a donde las calles parecen ceder ante las paredes de las edificaciones que se cierran sobre uno.
A medida que el sujeto se adentraba en estas calles, la gente y la luz parecían desaparecer de forma progresiva como si existiese algún mutuo acuerdo entre ambas partes. La ruidosa fricción de los carruajes contra las calles de piedra y el resonar de los caballos también se apagaban silenciosamente, dando paso a un naciente silencio de carácter funesto que descansaba bajo el resplandor de la luna en los charcos de turbias aguas. Hacia el puerto; el río Thames reflejando la luna.
En este momento, cuando todo indicaba que el recorrido debía terminar, el Sr. K, por alguna razón que no tiene verdad ni explicación decidió continuar su recorrido, para encontrarse minutos después con la única señal de vida en las calles. El Sr. K se acercó a la luz de la otra esquina, la única que existía en esa calle a esa hora. A medida que se fue acercando, fue descubriendo que esta luz era muy débil, y se destacaba por el simple hecho de que todo a su alrededor era un panorama fúnebre.
El cielo cubría luna y estrellas con espesas nubes que descendían bajo la forma de una densa niebla que también cubría las calles, siendo cómplice de los hechos que en estas ocurrían y privando de libertad la visión de todo habitante que por aquellas calles se moviera.



Una vez parado sobre el umbral, sintió una voz quebradiza y suave que le hablaba a su lado:

-¿Se va a quedar parado ahí, o va a entrar? Porque si no me equivoco esta frío para estar a estas horas afuera.

Sorprendido, pero disimulando su espanto momentáneo, el Sr. K miró lentamente a su derecha, y vio como, a su lado, se encontraba un hombre que sentado sobre una silla que cuidaba a un lado la puerta, lo miraba fijamente.

-Solo estaba caminando... no pensaba entrar, ya me voy -respondió el Sr. K decidido a seguir rumbo.

-Es raro que alguien esté perdido a estas horas por estas calles y no quiera entrar al único lugar con luz de la zona -determinó el sombrío hombre que sin dejar su asiento volvió a mirar al Sr. K.

-No estoy perdido -replicó el Sr K.

-¿Como sabe que no está perdido… Sr. K? -dijo el hombre desde la silla para sorpresa y espanto del Sr. K.

-¿Cuando le dije mi nombre? -preguntó con tono perturbado.

-Nunca lo dijo -contestó el hombre de manera firme y prosiguió:

-Pero, si quiere saber por qué yo se su nombre, no tiene más que entrar por esta puerta. Que disfrute su estancia.

Sin intercambiar más palabras con este sujeto, el Sr. K decidió entrar al gabinete. Una vez dentro, notó que la poca luz del interior dejaba ver como ciertas figuras se movían entre la sombra y la humedad. Segundos después, desde esa misma penumbra tiesa, surgió otra figura que se destacaba por sobre el resto por una gran sonrisa que dejaba ver sus poco prolijos dientes, ojos vivaces y un pelo enmarañado que parecían suspendidos en medio de la oscuridad.
Mientras este individuo, que mantenía su sonrisa se acercaba, soltó sus primeras palabras con un tono burlón:

-Caminan sin sentido, más de lo previsto y terminan entrando al último lugar del pueblo de Londres, a la cueva más oscura y repugnante. Pero claro, cuando precisan ayuda, esa cueva horrible es su única guía. ¿Es eso lo que lo trae por aquí?

-En realidad es lo que trataba de explicarle al Sr. de la entrada, no estoy buscando ayuda, solo pasaba por su puerta, pero mi intención no es quedarme -respondió el Sr. K.

-Su intención no importa, las intenciones se quedan en la puerta -contestó aquel ser y agregó- Caminan sin sentido, y después no quieren aceptar que se perdieron, ¡Que fanfarronería insoportable! -dijo el hombre de la sonrisa que rápidamente se desdibujó tomando un tono más pavoroso y sádico.

-Disculpe caballero, no quería enfurecerlo, yo le agradezco, pero tengo que seguir mi camino -agregó el Sr. K tratando de finalizar la cuestión y retirarse lo antes posible de aquél antro de perdición.

-Bueno, creo que se hizo tarde, si aún se acuerda de como regresar, si puede ahora desandar el camino recorrido hágalo... ¡Porque puede ser tarde... puede serlo!

-De hecho si, creo recordar como retirarme -diciendo esto, el Sr. K se dispuso a salir.

Una vez fuera, ante la noche encapotada, el Sr. K se despidió rápidamente del individuo de la puerta y se fue. Mientras se alejaba del lugar sin intenciones de regresar, el hombre de la puerta le contestó:

-No se despida, no es necesario aún.

Sin volver la mirada atrás, el Sr. K se alejaba con un paso vivaz de aquél lugar que, solo parecía existir por la triste luz de su entrada. Sería esto lo que no le permitía recordar haber visto el lugar anteriormente.
Cuando el Sr. K se alejaba, una negra carroza pasó a toda velocidad por la calle. El golpe de las patas de los caballos contra el suelo y el chasquido del látigo anticiparon la llegada del carruaje, por lo que el Sr. K se dispuso a preguntarles como hacer para regresar a la calle principal.

-¡Disculpe! -exclamó el Sr. K esperando respuesta de la carroza.

Metros más adelante, el torpe, pero lujoso vehículo detuvo su paso, y desde su interior se dejó escuchar una voz que decía:

-¿Que se le ofrece buen hombre a estas altas horas?

-Quiero regresar a la Avenida Principal, perdí el rumbo -contestó el Sr. K.

-No es buena elección perder el rumbo en un lugar como este, sobretodo teniendo en cuenta los artilugios de valor que usted lleva -agregó el hombre del carro.

-Supongo que tiene razón -completó el Sr. K.

-Puede entrar si quiere, nos dirigimos hacia donde usted quiere -dijo el hombre del oscuro carro mientras en su interior se dejaban ver sombras de otros individuos. Sin obtener respuesta del Sr. K, el hombre del carro ordenó:

-¡Se hace de día, entre ahora! - y tomando del brazo al Sr. K intentó introducirlo en el carro.

Mientras el lujoso hombre de la carroza sorprendió al Sr. K intentando meterlo en el interior del carruaje, una mano de marcados huesos lo tomó por sus pies y, otro misterioso ser lo golpeó en la cabeza.
En este momento de confusión se escuchó el ladrido de dos o más perros enfurecidos que se acercaban al carro, acto seguido, estos perros asediaron la carroza atacando brutalmente a los tripulantes de los cuales tres escaparon, incluido el hombre que habló con el Sr. K, mientras que el resto, es decir otros dos, cayeron presos del ataque de aquellos diabólicos perros que continuaban destrozando sus ropas. Una voz ya conocida por el Sr. K reapareció:

-¡Ahora déjenlos! ya aprendieron su lección, para asegurarnos que así sea los llevaremos con nosotros -ante esta orden, los perros se alejaron de aquellos hombres como un reflejo en respuesta a la orden de su aparente amo.

Este no era otro que el misterioso hombre de la sonrisa demoníaca del cuál el Sr. K se estaba escapando en cierto modo, pero que en este caso, parecía haberle salvado la vida al Sr. K que permanecía desmayado en el suelo de húmedas piedras.
Esa noche no sucedió nada más, o al menos no lo recuerda el narrador de esta crónica a causa de su mal estado.

A la mañana siguiente, y ante un cielo cerrado que parece dispuesto a limpiar todo lo ocurrido en las calles de Londres con lluvia, el Sr. K despertó en una especie de mazmorra o cripta que, a simple vista parecía estar en el subsuelo de la ciudad.
Luego de unas horas recorriendo su oscura habitación de huésped, el Sr. K encontró una superficie que, en la oscuridad total parecía ser de madera, es así como, valiéndose de su sentido más útil en este sitio sin luz comenzó a golpearla.
Minutos más tarde, se emitió un ruido de llaves, y una pobre y deteriorada luz invadió la mazmorra.

-¿No le dije que era peligroso estar por estas calles sin rumbo en aquellas horas? -preguntó la voz familiar del hombre de la diabólica sonrisa.

Aquel misterioso hombre de aspecto extraño supuestamente lo había ayudado, el Sr. K preguntó:

-¿Quienes eran ellos?.

-Escorias de la vida... escorias que intentaron robarle su vida. Por suerte para usted no lo lograron, todo lo contrario, lograron que yo me quede con dos hermosos caballos y dos prisioneros.

-Supongo que le tengo que agradecer si así fue -dijo el Sr. K.

-No me agradezca, acompáñeme -sentenció el aparente maníaco.

Si bien el Sr. K dudó en todo momento del aspecto de aquel individuo, no podía negar que este lo había ayudado la noche anterior, por lo cuál decidió obedecerlo.
El Sr. K siguió al hombre aquel que se movía por el lugar con la seguridad de quien camina por un territorio que conoce muy bien.
Tras subir y bajar escaleras de piedra húmeda y resbaladiza y tras atravesar algunos pasillos, el Sr. K acabó por perder el sentido de ubicación, tal es así, que este no sabía si estaba por debajo de las calles, al nivel de las mismas o por encima, en una planta superior. En cierto momento, aquel individuo se detuvo, y tras abrir una pesada puerta de hierro, mostró, como exhibiendo su trofeo de guerra, a dos hombres que permanecían en el suelo. Junto a estos había un recipiente con una dudosa agua para tomar de color oscuro e indefinido y una gran bola de hierro de importante tamaño a la cuál estos hombres permanecían atados por medio de una cadena.

-No pueden moverse más de lo que su cadena les permite, no se preocupe -dijo el hombre con intenciones de tranquilizar al Sr. K.

-¿Por que me muestra esto tan espantoso? -preguntó aterrado el Sr. K y agregó:

-¿Quienes son? Creo que lo más normal sería llevarlos con las autoridades.

El maníaco, cuya sonrisa se desdibujó una vez más respondió:

-¿Podría comportarse como un caballero, no le parece? Podría usted agradecer por lo que está viendo en lugar de cuestionarse tantas cosas.
Estos dos desperdicios humanos son algunos de los que, la pasada noche, lo intentaron raptar -dijo el individuo que esperaba la aprobación del Sr. K y prosiguió- Está prohibido usar términos falsos e inexactos en este lugar tales como: "normal" y "autoridades". Creo que su estancia aquí le va a enseñar que es normal y que es Normal. Deberá entender además que, lo que usted llamó "autoridades", no parecen comportarse como deberían... Por eso algunos debemos sacrificarnos para enseñar a la autoridad sobre Autoridad.

-¿Por que les hace esto? -preguntó el Sr. K sin siquiera intentar comprender las palabras del individuo.

-Eso tiene que preguntárselo a ellos no a mi querido amigo, ellos tienen la respuesta, pero me temo que es demasiado tarde para que le quiten esa duda.

Cuando el Sr. K volvió la mirada a los prisioneros, advirtió que a ambos les había cortado la lengua y realizado múltiples cortes en la cara. Cuando el Sr. K bajó la mirada tratando de olvidar lo que había visto se encontró con más anormalidades; en el suelo descansaban dos navajas antiguas cubiertas totalmente de plata que se veía manchada por la sangre de las víctimas.

-¡Que cosa tan espantosa trata de hacer con estos dos! -preguntó el Sr. K dando un salto hacia atrás.

-Esa "cosa tan espantosa" que les quiero enseñar se llama: respeto -replicó el hombre con su clásico rostro pálido y burlón. Luego continuó:

-No se pueden mover demasiado están atrapados por las cadenas, están perdiendo sangre y sus cadenas no les permiten alcanzar el recipiente con agua, seguro van a aprender sobre Autoridad. Pero ahora usted no se preocupe por ellos, preocúpese por usted.
Luego de decir esto, aquel hombre se retiró de esa especie de habitación, dejando al Sr. K delante de aquellos dos hombres atados a sus cadenas. Ante semejante situación, este salió despedido de aquel lugar, y mientras recorría los corredores del lugar, escuchaba susurros, gritos y quejas que provenían desde otras habitaciones. El misterioso hombre ya no estaba.

Todavía en aquel corredor tan largo como frío, el Sr. K comenzó a elaborar pensamientos muy variados:

-¿Serán esos gritos provenientes de otros "presos" de este espécimen? ¿Cuantos habrá encerrados en estos pasillos? ¿Que finalidad tan espantosa tiene este hombre? ¿Por que permanezco aquí todavía?

Mientras todas estas interrogantes recorrían al Sr. K, este no lograba todavía dejar atrás estos pasillos intrincados: subía y bajaba escaleras, abría puertas que se cerraban a sus espaldas, escuchaba voces y posteriormente reaparecía en el mismo punto de partida.

-¡Me reflejo en los espejos... no existo, mentira de fábulas! ¿Pero para que el cuando y como... no importa tampoco el donde? Pero es muy importante -fueron algunas de las frases entrecortadas que se escuchaban detrás de las pesadas puertas que estaban hacia los lados pero también hacia arriba y abajo de los túneles.

La magnitud de este laberinto era tal que, en cierto momento, luego de caminar durante horas y horas, el Sr. K localizó una luz hacia la cuál caminó. Una vez allí, se encontró con una ventana muy pequeña, cuya gran profundidad no permitía divisar el exterior que apuntaba hacia la calle pero dejaba entrar algo de luz tenue. Faltaba poco para que comenzara la caída final de la tarde.

Sin darse cuenta que se había dormido, el Sr. K despertó cerca de esa misma minúscula ventana, ya se había hecho de noche y la lluvia entraba desde la calle por la ventana.
Ya se estaría por cumplir un día de encierro en aquel extraño lugar, además, un día sin comida y con agua apenas potable.

Luego de registrar todo lo vivido hasta aquel entonces en su diario, el Sr. K se dispuso a salir de una vez por todas de ese lábil y confuso lugar.
Una vez más en los pasillos estrechos con pisos de piedra, el Sr. K comenzó a gritar por ayuda, ninguna señal... solo la respuesta de las gotas de agua que resonaban en un pequeño charco. Todo hacía pensar que el resto de las habitaciones estaban vacías.
Luego de algunos momentos en los cuales no cesó de buscar ayuda, se dejó escuchar la primera señal de vida en aquel lugar:

-La única salida es la inmolación... una vez aquí dentro, la única salida es esa, no busque más ventanas ni más luces, no busque la puerta por la que entró, no la va a encontrar -expresó una voz desde la niebla- solo encontrará respuestas en esta Voz y en las gotas de agua.

-¿Quien es? -susurró el Sr. K.

-Eso es lo que menos importa, pero, yo solía ser como usted, una persona normal. Un buen día, me encontré perdido en aquellas calles de la superficie, así que llegué a este lugar y nunca más volví a salir. Seguramente porque no me interesó salir. Tal vez porque esta cámara bajo tierra no es más que la representación más real de una parte dormida de nuestra memoria... No es casualidad que usted esté aquí.

Aquella explicación de ese ser viviente que desde la oscuridad hablaba con tono triste parecía ser bastante coherente ya que, en cierta medida, algo parecido fue lo que le paso al Sr. K.
Luego de unos instantes de silencio la voz comenzó otra vez:

-Primero uno intenta escapar, luego se pasa todo el día mirando por esa diminuta ventana, luego corre. Días después, casi sin energías, acaba perdiendo la perspectiva del día, no recuerda la luz del sol ni como llegó aquí. Por último, confunde la realidad con la fantasía, también llamada La otra Realidad, o La Realidad más cierta. En cierta medida, yo no se si usted existe o esta es otra conversación imaginaria de las tantas que se tienen aquí abajo. No se si usted es real o Es Real dentro de mi. Este lugar parece propenso a la locura, más rápido e irrecuperable de lo que usted cree. Enloquecer o morir.

Diciendo esto, la voz se alejó riendo y vociferando cosas sin sentido aparente, frases en idiomas extraños e inconclusos. Por más que el Sr. K persiguió al hombre, este desapareció de la misma forma que el aparente amo del lugar; moviéndose con gran autarquía, acompañado de su sombra por los pasillos lóbregos.

-¡¿Como se hace para salir?!- alcanzó a gritar el Sr. K -Pregúntele a las gotas... le van a responder siempre igual- contestó el hombre ya desaparecido de la escena para sorpresa del Sr. K quien para sus interiores pensó que aquella respuesta fue simplemente irónica y estúpida, propia de alguien alienado.


Los "días" fueron pasando, si bien para el Sr. K el tiempo pasaba, éste no tenía idea cuantos días habían pasado desde la última vez que aquella voz le había hablado desde la oscuridad.
El deterioro psicológico del Sr. K era evidente, en este momento, las anotaciones de su diario comenzaban a dejar al descubierto un estado total de paranoia y confusión de la realidad. El Sr. K escuchaba aquella voz muchas veces que es menester pasar por alto porque esto implicaría, en todo caso, determinar si realmente esa voz existió una vez, y si realmente reapareció o solamente fue un efecto de la imaginación del implicado.

Un buen "día", el Sr. K se encontraba junto a su diario, cuando centró su atención en un ruido en particular, el único ruido de aquel lugar que era constante: las gotas que caían contra el suelo húmedo.
Una y otra vez se escuchó el ruido constante y regular del choque del agua contra el suelo, una y otra vez el Sr. K contestó con palabras a los ruidos. Cada vez que una gota chocaba contra el suelo, el Sr. K emitía una palabra, o en su defecto un simple sonido.
Fue esta simple mecánica la única fuente de intercambio sonoro que mantuvo el hombre durante algunos días: el ruido de la gota era para él su única compañía, la única que se hacía presente en aquel lugar, y la única fuente para interactuar con palabras.
No hace falta ampliar las razones psíquicas que llevaron al Sr. K a entablar relaciones con un simple sonido... seguramente, dicha interacción solo era posible a causa del estado de total soledad y alienación mental que padecía. En cierto modo, preguntaba y respondía a los sonidos monótonos de una simple gota de agua chocando contra el suelo.
Este estado fue tal, que el Sr. K llegó a desarrollar un síndrome de dependencia que hacía necesario el ruido constante de las gotas. A veces, cuando las gotas caían demasiado rápido el Sr. K se molestaba:

-Debería usted escuchar, dejarme hablar, no solo hablar usted sin escucharme- decía cuando las gotas eran muy rápidas y seguidas.

Otras veces, cuando la humedad era menor, las gotas se reducían, llegando en ocasiones a desaparecer. En este momento el Sr. K se encolerizaba, llegando a reclamar la reaparición de aquellos sonidos en la oscuridad:

-¡Esto no puede ser! Exijo que reaparezca, de lo contrario yo no voy a responder nunca más a sus preguntas...

En cierto momento, la manía de aquel hombre, el Sr. K, estaba en tal aumento, que comenzaría a elaborar las más variadas y alucinantes teorías. Es así como concluye que aquella voz que hace algunos días le había hablado desde la oscuridad del pasillo, tenía intenciones malignas, por lo tanto debería eliminarlo.
El Sr. K recordaba una frase de aquella voz: "Enloquecer o morir", ante esto reflexionó:

-¡Exacto! ese espécimen desagradable me quiere enloquecer, me quiere atacar, esta contra mí, esperando el más mínimo espacio para eliminarme, eso si yo no lo mato antes a él- decía mientras esperaba las respuestas de las gotas de agua al chocar contra el suelo.

Diciendo esto, el Sr. K dejó el diario sobre la pequeña ventana, y tomó la pluma con la que escribía el mismo.
El personaje, en claro estado de deterioro mental, comenzó a correr por los oscuros pasillos, cayendo en repetidas oportunidades al suelo. Luego de horas recorriendo esos pasillos, se encontró con un hombre flaco, desgarbado y con aspecto resentido. El otro hombre era pálido y tenía en sus manos un diario personal.
Sin pensarlo dos veces, el Sr. K tomó su pluma y la clavó sobre la espalda de aquel hombre, luego rasgó la herida hacia abajo y quitó la ensangrentada pluma de escribir.
El hombre gritaba en el suelo, y con ojos amenazadores miraba al Sr. K, quien, con una mirada encendida lo tomaba por el cuello asfixiándolo hasta las vísperas de la muerte.



Paralelamente a lo que sucedía en este mundo bajo tierra, sobre las calles de Londres, más precisamente en los periódicos se leía la noticia: la desaparición del Sr. K y un tal Joe Fanning. Estas recientes desapariciones se sumaban a otras tantas ocurridas meses atrás por lo que las autoridades del pueblo intensificaron las búsquedas.

Ante esto, el hombre de la risa macabra que llevara al Sr. K aquella noche para aquellos pasillos, se veía amenazado: no solo buscaban al Sr. K y a J.F., también la misteriosa desaparición de dos hombres; jinetes del especulador coronel Hart.
Tanto los dos jinetes, como el Sr. K y J.F. estaban en su "cámara de tortura" subterránea.

-Parece que es hora de deshacerse de los trofeos -decía el hombre que, sin desdibujar su risa leía el periódico local.

Una vez en los oscuros pasillos, aquel hombre comenzó a recorrerlos, y con la ayuda de su humilde y servil secuaz, llevó uno tras otro a los prisioneros para una habitación común: los dos jinetes, los cuales, además de haber perdido la lengua, parecían perder el color y los rasgos humanos, Joe Fanning; quien había sido semidescuartizado por el Sr. K también permanecía en la habitación emitiendo sus últimas señales de vida. Por último, el secuaz encontró al Sr. K, quien con los ojos sin rumbo, y un aspecto de total extravío llegó emitiendo sonidos indescifrables.

-Están todos -dijo el dueño de casa encargado de aquella situación.

-Serán liberados al filo de la medianoche, en medio de la más abrumadora confusión, en una situación física deplorable, y con un estado mental sumamente perturbado. Ustedes se preguntarán ¿Cómo voy a escapar a la culpabilidad?, es simple: el Sr. K hizo parte del trabajo, demostró que la locura alcanza a cualquiera, solo hace falta un mal día en una cripta con la sola compañía de espectros, ilusiones y gotas de agua para llegar a ella. Él –decía el hombre señalando al Sr. K- , desmembró y dejó al borde de la muerte a Joe Fanning tras un ataque de paranoia típico de este lugar, mientras que, estos otros dos jinetes, no tienen lengua, por lo tanto, dudo que puedan ser de ayuda para esclarecer esto. Para asegurarme...:

En este momento el hombre con una gran sonrisa tomó un cinturón de los pantalones de uno de los jinetes, y luego de colocarlo alrededor de la mano derecha de este, lo ajustó hasta que los huesos sonaron. Resonaron hasta quebrarse uno tras otro como las brasas en el fuego.

-Dudo que puedan escribir lo ocurrido -dijo el hombre riendo y agregó:

-¿No es así?... ¡Lo siento! Olvidaba que no tienen lengua. Seguro fueron los ratones.

Desde este momento y hasta la medianoche, el diario que registró aquellos días del Sr. K parece desaparecer, seguramente a causa del tétrico estado físico y mental del escritor en cuestión. Las últimas anotaciones del diario se tornan más confusas, se parecen mucho a los registros de una mente enferma que lo vio todo y no sabe si ese “todo” es El Todo o La Nada. Una ilusión o una experiencia real. Esto dificulta mi interpretación de los hechos.

Ahora, gracias a la ayuda de las anotaciones de otro de los diarios nos situamos en la medianoche, el Sr. K fue encapuchado junto a los otros tres reclusos de aquel infierno (capital del infierno) helado y húmedo, lo único que se escuchaba eran los ladridos de los perros, las quejas de los otros prisioneros, y las risas desenfrenadas de aquel hombre al escuchar los gritos de dolor de los prisioneros, ese espécimen que lo había capturado hace algunos días.
Luego, sintió el ruido de una carreta, segundos después, advirtió que estaba dentro del torpe vehículo. En cierto momento, y en la más oscura y turbia confusión, su cuerpo, junto al de Joe Fanning y los dos jinetes, fue lanzado chocando contra las pulidas piedras del suelo. La carreta continuó su rumbo y se perdió por las escabrosas calles.


Hasta este momento, el relato fue una crónica de los registros conjuntos de los diarios del Sr. K, Joe Fanning y un tercero sin especificar (supuestamente el maniático que los encerró en la cripta-cámara). Es momento ahora de recurrir a la misiva emitida días después por el Comisario R... quien junto a otros dos encargados del orden y la seguridad de Londres encontraron, al amanecer en medio de la roja niebla a las "víctimas".

El cuerpo del orden de Londres encontró al Sr. K, este despertó sin la capucha, a diferencia de sus otros tres acompañantes, además, advirtió que portaba una daga sumamente filosa y ensangrentada en su cinturón. A su lado estaba el cadáver de Joe Fanning, el cuál mostraba nuevas heridas más frescas. Junto a los otros dos hombres que solo se movían unos pocos centímetros, estaba una bolsa de tela.

El sol comenzó a salir, y el carruaje de la guardia pública del pueblo se acercó, de allí se bajaron tres hombres uniformados:

-¿Que es esto? -se preguntaron espantados.

-Creo que estamos ante el final del misterio de las recientes desapariciones -dijo otro de los vigilantes.

En este momento, el Sr. K, comenzó a soltar palabras de desesperación para trata de explicar lo sucedido:

-Es...es...tres calles atrás, pasillos, p-pasillos oscuros...Juicio perdido no se encuentra solo con buscarlo... se pierde solo o sin advertirlo.

Ante esto, los hombres advirtieron el mal estado mental del emisor de aquellos lamentos de mente lacerada:

-Este hombre no está bien, pero: ¿Quien los dejó aquí? y ¿Quien es el culpable? -se preguntó el uniformado.

-Este mismo delirante y apestoso hombre -respondió el otro señalado al Sr. K.

-¿Cómo está tan seguro? -preguntó el anterior vigilante.

-Es el único que no tiene capucha, además, aparentemente está loco y, si ustedes miran bien, esa daga que lleva esta ensangrentada. Esto es muy complejo como para que alguien lo arregle. Yo en su lugar no dudaría en declarar a este hombre como una víctima más de cólera, enajenación mental y muchos otros males engendrados por el deteriorado estado sanitario de una ciudad superpoblada.

Mientras este uniformado terminaba de decir estas palabras uno de los otros gritó:

-¡Aquí está la repugnante respuesta! -mientras abría la bolsa de tela que permanecía junto a los hombres.

Cuando los otros dos investigadores miraron en su interior, encontraron dos lenguas humanas, eran las de los dos jinetes que estaban agonizando en el suelo.

-Este hombre –decía el guardia señalando al Sr. K- les cortó la lengua a estos dos, acuchilló a este otro y se quiso quitar la vida tal vez... todo con esa daga que lleva allí. No hay nada más para ver, llevémoslos… este loco es el culpable.
Será una buena oportunidad para la prensa sensacionalista londinense.

En este momento el Sr. K comenzó a revolcarse en el suelo y gritaba:

-¡El maniático ríe...es él que hace que no exista!

Nota final

La pregunta no tiene respuesta, el Sr. K puede vivir o no, pero seguramente no recuerda quien fue antes de esa noche.
Mis esfuerzos por encontrar el paradero del Sr. K fueron y continúan hoy siendo inútiles a cuatro años aproximadamente de los hechos. Hace dos años que encontré esta serie de misteriosos diarios personales en aquel mercado (el mismo mercado en el que comenzó este relato) y aún hoy no encuentro respuestas a algunas preguntas.

lunes, 4 de mayo de 2009

Alarma porcina

Leer toda la entrada, de lo contrario abstenerse.

Hay dos individuos en la oficina de un importante periódico: el jefe y un súbdito. Este último, el encargado de recopilar las principales noticias le dice a su jefe:

-Acá tengo algunas noticias del plano internacional por un lado: ayer 3 de mayo de 2009, 30 personas han muerto y otras 8 han resultado heridas, dos de ellas gravedad, en un accidente ocurrido en el oeste de Irán, cuando un autobús con peregrinos iraníes que se dirigía a Irak se ha empotrado contra una vivienda. -Luego de decir esta noticia a su jefe, este último deja su café, y con los pies sobre el escritorio le dice:

-¿Y la Gripe Porcina?

-Es que esta noticia vale la pena, son 30 muertos y 8 heridos... creo que no puede faltar esta triste noticia en la sección correspondiente del diario señor -argumentó aquel periodista.

-No me importa si se murieron 30 iraníes que se dirigían a Irak... eso ya se hizo costumbre en este mundo, queda bien lamentarse por eso, pero a la gente ya le aburrió escuchar que murieron personas en Medio Oriente o en Irak... la gente (la morbosa gente) quiere noticias indignas en otros lugares. ¿Y la Gripe Porcina? La Gripe Porcina nos da lo que hoy necesitamos... nos da dinero.

Luego de esto, el empleado le continúa relatando otros acontecimientos:

-Veámos que le parece esta señor: Al menos tres personas murieron hoy y otras siete resultaron heridas en varios ataques en Irak, según fuentes del Ministerio de Interior.dos soldados iraquíes que fallecieron en un ataque de un grupo armado contra un puesto de control cerca de Hit, 170 kilómetros al oeste de Bagdad, en la provincia de Al Anbar.Los militares respondieron al ataque con disparos, mataron a uno de los atacantes y capturaron a otro, que resultó herido.

El rostro del encargado de aquel periódico se estremeció aún más:

-¿Usted joven, usted tiene algún problema de comprensión? ¿Cuantas veces le tengo que decir que la gente se aburrió de escuchar muertes en Irak, Iran y Palestina? Eso ya perdió el impulso inicial... perdió sorpresa... ¡Necesitamos ALARMA MUNDIAL!

-Entonces hablemos de la crisis mundial -replicó el empleado del periodico a su jefe, este le contestó:

-La semilla del pánico con la crisis económica ya se plantó... ya se hizo realidad... AHORA TENEMOS QUE CUBRIRLA DE TIERRA... tenemos que TAPARLA CON OTRAS NOTICIAS. Como no hay otras noticias para taparla, tenemos que inventarlas, o en su defecto AMPLIFICARLAS.

El muchacho continuó:

Esta es otra noticia de hace pocas horas: Cerca de Mosul, 400 kilómetros al norte de Bagdad, al menos seis personas resultaron heridas por el estallido de un coche bomba en el área de Al Gazlani, próxima a esta ciudad.

Esto no conformó al encargado del diario:

-¡NO! Usted no entiende... esas noticias no llaman la atención, YA SE HICIERON COSTUMBRE, ahora tenemos que empeñarnos en tapar los problemas verdaderos... para eso nos están pagando hoy, y yo voy a cumplir. La violencia cotidiana, el rampante narcotráfico y la gravedad de la crisis económica en México es un problema que se nos ha encomendado esconder.

El empleado continuaba buscando noticias:

-Todas hablan de la Gripe Porcina.

El jefe del diario recibió una llamada, luego de terminar con la llamada ordenó a su empleado:

-Escribí esto en la portada: La empresa farmacéutica francesa Sanofi Aventis informó de una inversión de 100 millones de euros en una nueva planta de vacunas, además de donar 236 mil dosis a México como apoyo al control de la enfermedad.

Luego de esto, el jefe recibió otro llamado. Cuando la llamada terminó se repitió lo mismo y ordenó:

-En la portada escribí esto también: Otro grupo farmacéutico de puntería, Roche, de Suiza, tranquilizaba al mundo al expresar su compromiso en la producción de Tamiflu, el único antiviral capaz de salir al paso de la influenza A-H1N1.

El joven empleado se asombró:

-Pero estas noticias son secundarias... lo importante son otras cosas. Estas dos empresas quieren que su nombre aparezca en la portada de los diarios, no les importa la verdad sobre las noticias.

El jefe lo miró y le dijo:

-Ellos nos pagan... los muertos en Irak no. Ahora lo único que importa es todo aquello que esté relacionado con la Gripe Porcina.

Nota:

Vale la pena aclarar que, las noticias, todas ellas son reales y recientes. Pueden comprobarlo.

Nota 2:

Si a alguien no le gusta este breve relato es porque tiene GRIPE PORCINA, si alguien tiene problemas para abrir esta página, tiene GRIPE PORCINA, si alguien no tiene ganas de leer los otros blogs tiene GRIPE PORCINA, si alguien no quiere actualizar su blog tiene GRIPE PORCINA, si alguien se ríe muy seguido tiene GRIPE PORCINA, si alguien nunca se ríe tiene GRIPE PORCINA, si alguien se cae de la escalera tiene GRIPE PORCINA, si alguno de los lectores esta podrido de escuchar y leer GRIPE PORCINA en todas partes NO TIENE GRIPE PORCINA.

Conclusiones:

Creo que no puedo creer en nada: no puedo afirmar que la gripe porcina existe, pero tampoco puedo afirmar que no. No puedo decir que es una maniobra para tapar otros problemas que se caen a pedazos, tampoco puedo decir lo contrario.

La única forma razonable para determinar si esta GRIPE PORCINA existe es la siguiente: tendría que morirme de Gripe Porcina. Pero para saber (yo) si me morí de Gripe Porcina, debería regresar a la vida en otra forma que no fuese humana, por lo tanto, me reencarnaría en un cerdo que es uno de los animales más inteligentes (está comprobado científicamente) y además, estaría familiarizado con el tema de la gripe, porque sería uno de los responsables.

sábado, 11 de abril de 2009

SSE

Bueno, acá va otro "cuento" que un no-escritor como yo escribió hace algunos días.
Espero que no se aburran...sin más:

SSE

La pantalla se encendió, sintiose el sonido que indica que la pc se está encendiendo, es el 16 de enero del 2013, afuera el sol se asoma, sin dudas, sin ninguna duda, este será otro día igual.

Luego de avisar que faltará al trabajo por alguna razón que ni él conoce, Sonny espera adelantar trabajo desde su casa y, de ser posible, disfrutar frente a su computadora de un esperado día libre. Un aparente cuadro gripal, sumado a la tormenta que se acerca por el oeste, fueron, supuestamente, los factores que hicieron que decidiera faltar al trabajo, pero, en el fondo, en lo más intrínseco de su persona, Sonny sabe, o su inconsciente sabe, que su falta al trabajo no se debe totalmente a estos factores.
Como típico ciudadano promedio de Chicago que prende su computadora a las 6:23 de la mañana, toma el camino más fácil, y se olvida de esa impresión, de esa falta aparente de motivos para faltar al trabajo.

Una vez que su computadora está prendida, una vez en internet, se dispone a consultar el pronostico meteorológico, pues, como se presupone, una tormenta se avecina.
Una vez en el pronostico, y luego de constatar el estado del tiempo, recuerda a Anders Celsius, a quien postula rápidamente como creador de los "grados celsius", pero quien mejor para sacarse esa duda que Wikipedia: La enciclopedia libre.

Segundos después la página se está cargando, Sonny aprovecha para contemplar por la ventana el crudo invierno que vive Chicago. Momentos mas tarde, cuando su mirada se dirige al monitor, su rostro palidece, todo su ser se heló. Tras estos segundos de confusión, cierra y abre los ojos otra vez, el mismo resultado, su corazón late ahora con la fuerza de los cuatro jinetes. La tercera reacción de Sonny es alejarse de la computadora, y esto, como era de esperar, no le sirve para escapar de lo que realmente sucede. Por último, Sonny, en un mar de horror, decide hacer click en "actualizar". La página se carga otra vez, y el resultado es el mismo. Su rostro que mezclaba alegría con terror cambia, y se inclina por esto último. Sonny decide cerrar la ventana de Wikipedia, error, en lugar de cerrarse, se abre otra más, ya son dos espejos. Encerrado en su propio laberinto, toma una posición mas valiente, y comienza a leer con detenimiento.
La pregunta del "millón" es: ¿que es lo que hay en la Wikipedia que causó y causa tanta mezcla de emociones en Sonny?, pues, en la "página principal" de Wikipedia, y como articulo destacado, aparece lo siguiente:

"Artículo destacado: Sonny C. Costello..."

Sin atreverse aún a seguir la lectura, Sonny concluye en su mente:

"¿Mi nombre, la inicial de mi segundo nombre y mi apellido como artículo destacado en la página inicial de Wikipedia?, esto es casi con seguridad una coincidencia, increíble, pero coincidencia al fin, no sabía que existiera alguien con un nombre y un apellido iguales a mi que se destaque en algo, pero hay lugar para todo".

Sonny decide dar un paso mayor, y con la valentía de un señor guerrero medieval continúa la lectura:

"Sonny C. Costello, nacido en Sicilia, inmigrante italiano a los Estados Unidos de América...".

Ciertamente, la Wikipedia coincidía otra vez con él, porque como lo dice la Wikipedia, Sonny nació en Sicilia e inmigró en su infancia a Norteamérica. Esto seguía sin convencer a este desconfiado personaje, pero, el siguiente paso, sería el mas problemático y dramático de la historia, en la que, a medida que Sonny se internaba en la Wikipedia, las cosas eran cada vez mas extrañas.
Siguiendo con la agitada, pero pausada lectura, Sonny encontró:

"(Sicilia, 23 de marzo de 1970 - Chicago, 17 de enero de 2013)".

El terror cubrió la mente del personaje, un temor nunca antes experimentado recorrió todo su cuerpo. Como lo decía la Wikipedia, Sonny C. Costello; se llama igual que él, nació el mismo día que él, en el mismo lugar, vive en el mismo lugar, pero hay algo que no cierra, en el artículo de Wikipedia, aparentemente, lo único que no coincide es que el personaje del artículo tiene fecha de muerte: "Chicago 17 de enero de 2013", es decir, mañana. Sonny supone:

"O esto es una broma de muy mal gusto, o hay alguien casi igual a mi...pero, ¿como se va a saber la fecha en la que morirá si todavía faltan casi 24 horas para ese día?".

Sonny determina que es un error de la página web, pero, suponiendo esto como cierto; ¿quién publicó su biografía en Wikipedia?, ¿con que fines?, ¿como sabe tanto sobre él?.

Más abajo en el artículo, aparece una foto, y efectivamente, es una foto suya, ¡Es él quien aparece en esa foto!, ese artículo es sobre él, pero ¿por que apareció en la página principal de Wikipedia?, ¿porque tiene una fecha de muerte?, y lo peor de todo: ¿si esa fecha efectivamente se refiere a su muerte, como es posible que alguien sepa lo que va a pasar en el futuro?.
Todo hace pensar a Sonny que esto es solo una broma.

El resto de la biografía se extendía por aspectos de su niñez, pasando por su llegada a Chicago, su trabajo y hasta sus problemas personales. El asombro de Sonny alcanzó límites nunca antes sospechados.

El artículo terminaba así:

"En la actualidad se encuentra bajo licencia médica aparente por un supuesto cuadro gripal".

La ventana de Wikipedia permaneció toda la mañana, y la tarde en el monitor de esa computadora, Sonny a su costado, aterrado, e inquieto, por momentos sentado en el suelo, con sus brazos tomándose las rodillas y mirando fijamente a la pantalla. Sin dudas todo esto lo estaba confundiendo.
Eran las 23:32 hs, y Sonny se levantó, se aproximó a la computadora y se dispuso a borrar el artículo de Wikipedia.
Una vez eliminado todo el artículo, y desesperado, Sonny apagó su computadora, y se acostó a dormir.

Otro día en el infierno, cuando el reloj indica las 5:13 de la mañana, Sonny se levanta y, rápidamente, enciende la computadora.
Una vez en internet decide entrar a Wikipedia y segundos después encuentra el mismo resultado que ayer, es decir, su aparente biografía como artículo destacado en Wikipedia.

El problema es aún mayor, ya que él mismo lo había borrado por completo y horas después ya estaba publicado nuevamente, y para colmo de males, también como artículo destacado.

Sonny decide entrar en el artículo, y aparecen, como era de esperar: su foto, su fecha de nacimiento, su fecha de muerte, su lugar de nacimiento, el día en que viajó de Sicilia hacia Chicago, su infancia y hasta lo que hizo el día anterior. A todo esto se le sumaron más cantidad de datos, y por consiguiente más desesperación.
En cierta parte del artículo decía:

"Hoy 17 de enero de 2013, fecha de su muerte, Sonny C. Costello faltó otra vez a su trabajo, esta vez sin avisar"

Esto sin dudas inquietaba a Sonny, quien rápidamente se dirigió a "editar" para eliminar otra vez el artículo, cuando intentó borrarlo; en la pantalla, y con letras de importante tamaño se podía leer lo siguiente:

"A menos que usted quiera evitar la verdad por el motivo que sea, no se explica su actitud de hace algunas horas, le pediría por favor que no interrumpa más este artículo.
No insista en cambiar la fecha de su muerte, porque, como usted sabrá, esas cosas aún no están a nuestro alcance, mejor dicho; no están a su alcance.

Lo saluda Atentamente Mr SSE".

Luego de leer esto, la página se cargó otra vez, apareciendo en la principal de Wikipedia con el artículo destacado mencionado anteriormente. Ahora Sonny estaba mas informado y más confundido.

Como no podía sacar los ojos de la pantalla, Sonny siguió la lectura, y encontró el siguiente subtítulo:

"Últimas horas y el accidente fatal"

Bajo este encabezado, se relataban hechos que correspondían, según el artículo, a las últimas horas de vida de Sonny C. Costello, es decir, a sus últimas horas de vida ya que todos los datos arrojados por la Wikipedia eran verdaderos y comprobables a excepción de su fecha de muerte.

Centrándonos en esta parte de la biografía, se podía leer:

"Luego de no asistir por segunda vez a su trabajo, bajo una gran depresión y sufriendo alucinaciones Sonny C. Costello dejaba de existir el día: 17 de enero de 2013 a la hora 23:15 tras quitarse la vida".

Esto supuso otra ola de terror en Sonny, ahora sabía que le quedaban poca horas de vida, y que además, se quitaría la vida él mismo.

Sonny, ya muy confundido, comenzaba a creer, a tener fe en lo que leía, después de todo, todo lo comprobable que indicaba la Wikipedia era cierto, entonces: ¿por que no creer en lo futuro?.
Esto hace que Sonny determine lo siguiente: si él cambiaba le rumbo ahora mismo, tal vez no fuera demasiado tarde, si salia de su casa, si hacía lo contrario a lo que decía en Wikipedia podría cambiar el futuro que le adelantaba la enciclopedia. Es por esto que Sonny antes de las 7 am, sale camino a su trabajo, ya que el artículo decía que él ese día faltaría otra vez a trabajar, por lo tanto, haría lo contrario, es decir: ir a trabajar.

Cuando está llegando a su lugar de trabajo, Sonny advierte un ambiente extraño, una vez dentro, le comunican que, tras la reducción de personal, habían decidido despedirlo. En este momento, Sonny no entendía lo que sucedía, y obedeció, fue despedido, debía irse de ahí.

En el momento en que sale de su trabajo tenía clara una cosa: se había cumplido lo que decía en Wikipedia, él no había trabajado ese día. Todavía tenía algo para cambiar, y era que, no tenía que regresar a su casa. Esto se volvió aún más complicado cuando, una vez en la calle, el tan anunciado temporal parecía desplegar toda su furia sobre Chicago. Negocios cerrados, calles trancadas de autos, gente corriendo. Esto dejaba una sola posibilidad: regresar a su casa.

Es así como sin tener casi ninguna otra opción, Sonny regresa a su casa en medio de una dura tormenta. Sin trabajo, confundido por el artículo de Wikipedia, y solo en su casa, se estaba generando el otro factor que indicaba la Wikipedia: la depresión. En su biografía de Wikipedia se decía que moriría hoy, sin ir a trabajar, quitándose la vida, bajo una importante depresión y confusión de la realidad. Sin dudas casi todos los factores estaban dados.

Con todas las lineas telefónicas cortadas por el temporal, le quedaba una sola alternativa para comunicarse con el "mundo": internet. Es así como, luego de prender un cigarrillo, al solo abrir la ventana de internet,apareció, como por arte de magia la página de Wikipedia, por supuesto con su biografía como artículo destacado.

Sin muchas opciones, y adentrándose en los últimos círculos del infierno, sigue la lectura de su biografía.

Horas fueron las que pasó borrando el artículo y viendo como reaparecía en la página principal, horas pasó mirando fijamente la pantalla. Cigarrillo tras cigarrillo pasaban las horas, sus "últimas" horas. Afuera el temporal.

Son las 21:32, y aparece algo nuevo en el artículo de Wikipedia:

"Según informes, Sonny, hasta pocas horas antes de morir tenía alucinaciones, imaginaba que su vida estaba siendo controlada por alguien que él desconocía, sin dudas, síntomas de una importante patología psiquiátrica que se apoderó de él en sus últimos momentos".

La hora final se acercaba, y como dejaba ver, la Wikipedia seguía cada paso suyo. De un momento a otro, suena el teléfono entre la tormenta, sin pensarlo Sonny atiende:

-Hola, ¿quien es?- dijo con un tono terrible.

-¿De verdad usted cree que por si solo puede hacerlo?- dijo una voz cuasi robótica pero firme.

-¿Hacer que?- respondió el confundido Sonny.

-¿De verdad cree que puede controlar sus actos?, ¿cree que con solo borrar un artículo va a cambiar su destino?.

-No se quien es, pero se que sabe algunas cosas sobre mi vida, y aparentemente se cree que sabe como y cuando voy a morir. Termine con esto, y díganme que quiere.

-Esto le pasa por complicar las cosas, meses antes se hizo preguntas que nunca debió hacerse. El control de las masas es de unos pocos, y usted puede preguntarse quien controla todo, pero nunca va a encontrar respuestas. Como siguió haciendo esas preguntas molestas, nuestro equipo decidió simplemente desenchufarlo, o mejor dicho, hacer que simplemente expire antes de lo programado. Borrándolo asi del sistema, como a un molésto virus.
Como usted va a pasar a mejor vida como ya sabe, y en las circunstancias que ya sabe, decidimos explicarle como funciona para sacarle su última duda, por eso lo llamo.

Sonny interrumpió: -¿Como funciona que?-

-¡El mundo!- contestó la voz. Y segundos después prosiguió:

-¿Como se explica usted que las cosas pasan?, como le dije antes, pasan como y cuando la SSE dispone. Ahora se determinó que usted era un "archivo" molesto, por lo cuál va a ser eliminado.

-¿Por que tengo que creerle?- preguntó Sonny.

-Porque realmente lo cree, y lo cree porque lo vio en Wikipedia. Usted no está loco, no vio cualquier cosa, su biografía fue puesta en Wikipedia a modo de "castigo ejemplarizante". Ese castigo fue confundirlo, y realmente, demostrarle el poder de la SSE. Le mostramos su vida, y su futuro, su final que, por otra parte está cerca.

-Hasta acá llegaron con sus juegos estúpidos, voy a cortar y terminar con todo esto, voy a recurrir a la policía, sino, vengan con abogados si les parece. Además si sabe tanto, sabrá que perdí el trabajo, y mucho tiempo hablando con usted.

-SI!, claro que si!, inténtelo, intente evadir al sistema, intente sortear nuestro servicio secreto. Le aseguro que todo lo que le dijimos en Wikipedia pasará, usted se va a quitar la vida a las 23:23, en pocos minutos se van a terminar de dar las condiciones que nosotros creamos para que ello suceda. Pasará a mejor vida. Además, ¿Como es capaz usted de afirmar que lo que estamos haciendo son "juegos estúpidos"?. Esa afirmación depende del punto de vista del observador; sobre una misma aparente "realidad", dos personas pueden interpretar cosas totalmente opuestas; usted afirma que nosotros lo estamos haciendo perder tiempo, pero nosotros sostenemos que usted no sirve más como componente de este mundo. Para usted, por su experiencia personal, esto parece algo raro e improbable, sin embargo, nosotros vivimos controlando el mundo y cada uno de sus componentes humanos, aunque usted, al igual que millones de personas desde hace muchos años nunca sospecharon nada, o más precisamente, nunca se lo preguntaron.
Como verá, para nosotros no es "raro e improbable", es verdadero y probable, el problema es que solo nosotros sabemos la "verdadera realidad", y en cierta medida, usted también lo sabe.

-Si intento salir ahora mismo van a perderme- dijo Sonny.

-Si, ¡claro que si!, inténtelo, crease tan inteligente. Apenas abra la puerta, esta tormenta será mas fuerte, claro, no lo matará, porque, como dije, se matará usted mismo, pero no le permitirá salir de donde está.

-¿Y como van a dejar claro que ustedes no me mataron?- preguntó Sonny.

-¡Porque usted mismo lo hará!- respondió el agente de la SSE con un fuerte grito, y prosiguió; -¿Cuando lo va a entender?-.

Luego de esto, Sonny soltó rápidamente el teléfono, tomó su abrigo y abrió la puerta dispuesto a salir corriendo. Esto le fue imposible, lo que la voz por el teléfono dijo se cumplió, y, la tormenta, ahora vestida de huracán lo obligó a entrar.

Son las 23:15, se acerca la supuesta hora final, Sonny está seguro que esto es una mentira, nadie puede hacer que alguien se mate. Pasan los minutos.

23:22, falta un minuto, suena el teléfono otra vez:

-Lo quería despedir- dijo la misma voz de antes.

-¿No ve que estoy vivo, y ya es la hora estúpido?.- atacó Sonny con tono irritado.

-¿No ve que no pudo salir, y ya es la hora estúpido?- replicó con tono irónico el agente por teléfono. Luego siguió:

-Mantenga la calma que todavía faltan algunos segundos- dijo el misterioso hombre de SSE.

Esperando que este minuto pasara para dejar sin palabras a aquel hombre, Sonny prendió la estufa de gas, y rápidamente retomó el teléfono:

-¿Está con frió?- preguntó la voz anónima.

-¿Como lo sabe?- replicó Sonny.

-Lo supuse, además; esa estufa a gas es nueva, ¿o me equivoco?- dijo el hombre.

-No importa eso. Pero si, es nueva... ya que no tenemos nada para hablar.- dijo cansado Sonny.

-La próxima vez no compre en tiendas de segunda mano, porque esa estufa está largando mucho gas, evidentemente, esta rota a propósito por nosotros y en pocos segundos, usted va a morir a causa del gas, y no precisamente intoxicado. Es mejor no fumar por varias razones, lastima que sea tarde.

No pasó ni un segundo, Sonny corrió hacia la estufa que efectivamente, solo emitía gas. Se hicieron las 23:23, el gas entró en contacto con el fuego de su cigarrillo y toda la habitación se encendió.

Los forenses determinaron un suicidio teniendo en cuenta la situación actual de Sonny: sin trabajo, con gripe, y obsesionado con la supuesta existencia de una corporación llamada Servicio Secreto Enciclopédico (SSE) que mediante la Wikipedia, controlaba las vidas de todo el mundo haciéndose pasar por enciclopedia.

Informe forense del Agente James:
"A la hora 23:23 del día 17 de enero de 2013 dejó de existir el Sr Sonny C. Costello de 42 años de edad en su residencia.
Sonny Costello, como suponemos tras importantes investigaciones forenses, se quitó la vida tras encender el gas de una estufa y luego encender fuego. Se presume que el entorno emocional del Sr Costello fue de importancia mayúscula, ya que estaba desocupado y aparentemente obsesionado con la enciclopedia Wikipedia, en la cuál él mismo escribió su biografía y su propia fecha de muerte. Esto deja en claro el degradante estado mental del difunto.
Tras una minuciosa interrogación, un vecino de Sonny Costello de iniciales F.S., declaró que el difunto, minutos antes de su muerte se encontraba hablando por teléfono según lo que logró escuchar.
El equipo de investigación especializada se concentró en identificar las últimas conversaciones del teléfono de Costello, y al no encontrar ninguna interacción telefónica en las últimas 72 horas antes de su muerte, determinó que; o bien el finado hablaba solo con el teléfono, como parte de su patología psiquiátrica, o la llamada fue literalmente borrada del registro, dejando una importante incógnita, ya que es muy complicado que exista un organismo o servicio que sea capaz de sortear el registro telefónico.
Las investigaciones pertinentes continuarán extendiéndose.

Atentamente: Agente J. James."

(G.Palermo/Joker 23)

viernes, 20 de marzo de 2009

"Su Asiento"

No soy escritor, pero nada ni nadie me puede impedir subir este "cuento" corto que escribí en una hora hace algunos días...y si...no tengo otra cosa para postear...
Su Asiento
El personaje en cuestión, no es nadie en particular, y al igual que millones de personas en el mundo no se "destaca" demasiado por sobre el resto de la gente. Dicho personaje no es: ningún personaje mediatico, ningún artista de renombre internacional, no es político por lo tanto sus promesas no son vacías, en resumen, es una oveja más en el millón que componen el corral que es el mundo.
Este pálido personaje, no sería objeto de interés para ninguna novela de ficción, y de hecho, no es de interés para ningún tipo de cuento. Pero en este día que se va a narrar, dicho personaje, va a abandonar por unas horas su forma común de ser y estar en la vida para ponerse el traje de un personaje que experimenta hechos inesperados. Todo esto sin moverse de "Su Asiento".

7:30 am, el sujeto en cuestión golpea su despertador, luego se recuesta otra vez sobre su almohada. Sin quererlo se duerme otros diez minutos, cuando despierta comprueba que tiene veinte minutos para entrar a su trabajo, un trabajo normal, sin nada inesperado para personas normales. Una vez dispuesto a salir, se sitúa en la parada de ómnibus, después de todo, esto es lo que hace siempre.

Ya en el transporte público, se sienta en los asientos laterales "para lisiado y/o maternal". Rápidamente, uno de los momentos de mayor tensión de su vida diaria aparece; una persona de la tercera edad subiendo al ómnibus, esta, luego de mostrar al conductor (ah, también cobrador) una misteriosa tarjeta (carné de juvilado) se dispone a buscar asiento, después de todo, se acerca su final y lo único que desea es que alguien, políticamente correcto le regale su lugar, como debe ser.

Retomando a nuestro personaje en cuestión, quien le teme a estos seres, comienza a elaborar una respuesta a la mayor interrogante diaria de su vida: ¿cuál es la mejor forma de evitar que un anciano me saque el asiento?, mientras intenta responder a esta pregunta, la señora se acerca más, y más, es que si bien los asientos están cerca de la puerta, la señora camina muy lento. En este momento, nuestro personaje, con gran paciencia concluye: "si elige mi asiento, si me mira como pidiéndomelo, yo miro por la ventana haciéndome el distraído", segundos después ocurre lo previsto, la señora se queda frente al asiento lateral "maternal", esperando que nuestro personaje tenga un buen gesto. Pasan algunos segundos más, nuestro personaje continúa con su estrategia de "mirar para otro lado" y la señora toma la lanza y dice:

-Joven, podría usted darme su lugar, estoy muy vieja.

El "joven", es decir nuestro personaje, tiene dos opciones; responderle o callar, se decide por la segunda.
Tras el silencio de nuestro personaje, la señora repite el pedido pero con un tono más cruel:

-Tengo derecho, los asientos del costado, los que miran hacia el pasillo son para personas necesitadas, como yo...por si no sabe leer.

En este momento, nuestro valiente caballero decide mandar una ofensiva hacia la anciana:

-Escuche señora, yo también soy un sujeto de derecho y lamentablemente usted también, pero no debería serlo, así que por lo tanto, tengo derecho a los asientos porque estoy necesitado también, necesito descansar para las ocho horas de trabajo que tengo por delante.

La cara de "por favor, perdón y gracias" de la señora, se transformó, y luego de la intervención de nuestro personaje, otro ser se unió a la conversación, el "conductor cobrador" que sin dejar el volante dijo:

-Mirá loco, todos tenemos que laburar, así que dejate de jodér y dale el asiento a la señora así terminamos con esto.

Luego de esta intervención, y bajo un silencio terrible en el ómnibus, nuestro personaje replicó:

-Por lo que veo, ahí dice "coche con conductor cobrador", no dice "coche con conductor juez", así que le pido que se limite a conducir y cobrar.

Esta contestación de nuestro personaje dejó mudo por algunos momentos al "conductor cobrador" que susurraba, seguramente cosas monstruosas.
A todo esto, no pasaban más que minutos, y la situación seguía igual; la señora parada, nuestro querido personaje sentado y el conductor (cobrador) profiriendo insultos en voz baja.
La señora, luego de unos segundos de descanso, decidió dar inicio al segundo round, y realizó otro pedido, esta vez, tratando de ponerse del lado de nuestro personaje, para tratar de caerle bien y convencerlo dijo:

-Yo tengo un hijo, es como vos, tiene tu edad, y no le gusta ir a trabajar, trabaja en el Correo, yo te entiendo, pero entendeme a mi, y dejame que soy una pobre viejita.

Nuestro "enojado" personaje respondió:

-¿Cuando fue que yo le dije mi edad?, ¿como sabe que su hijo es como yo, si no sabe como soy?, ¿quien dijo que no me gusta trabajar?.

Después de esto, y sin casi recursos la señora dejó salir toda su frustración, y con la honestidad y agresividad de quien está cerca de su muerte dijo:

-Ese asiento, como dice el letrero está destinado a gente como yo, y si no lo entiende lo vamos a hacer bajar del ómnibus, yo y el conductor, ¿verdad chofer?

Después de unos segundos, nuestro personaje contestó:

-Este asiento, no tiene nada de diferente al resto, solo este cartel, que, por si no sabe leer dice: "asiento maternal" y este otro dice "asiento para lisiado", que yo sepa usted no va a ser madre por suerte, y no veo que esté lisiada, de lo contrario no hubiese estado ocho minutos parada acá.

La señora enfurecida gritó:

-Entonces te tenés que bajar!, ¿verdad señor conductor?.

Rápidamente, nuestro personaje dijo:

-Se equivoca otra vez, porque ese otro cartel que hay ahí, por si no sabe leer dice: "prohibido hablar al conductor", además no hay ningún reglamento que indique que me tenga que bajar por no darle el lugar a usted.

Luego de esto, en la parada siguiente, se dejaba ver que el ómnibus se llenaría de gente, por lo cuál el conductor cobrador se dispuso a cobrar uno tras otro. Ante esto, la señora espantada, y molestando en el medio del pasillo decidió tomar de los pelos a nuestro personaje e intentó quitarlo de su lugar sin resultados positivos, en este momento, nuestro personaje cansado dijo hablándole al conductor cobrador:

-Escuche, ¿podría decirle a la señora que esta no es la forma de resolver las cosas?.

Y el conductor cobrador respondió:

-Mirá, la única manera es que le dejes el lugar. Y señora, deje de pegarle.

A esto la señora dijo:

-¿No era que no se le puede hablar al conductor?-

A lo que nuestro personaje y el conductor juntos respondieron:

-No se le puede hablar al conductor!.

-¿ y entonces?- dijo la indignada señora.

Nuestro personaje respondió:

-¿No ve que ahora esta cobrando no conduciendo?.

La señora, confundida tanto con el conductor cobrador como con nuestro personaje, decidió rendirse, y accedió a sentarse en otro lugar que le ofrecieron. En el preciso momento en que la señora se sentó, el ómnibus paró y subió otra señora de su misma edad y un estado mayor de descomposición.
La situación inicial se volvió a repetir, nuestro personaje se preguntó que hacer, y cuando todo parecía indicar otra discusión, la señora se acercó al "asiento maternal" en el que estaba nuestro personaje y le dijo:

-M´hijo, haceme el favor de dejarme el lugar que no tengo edad para estar parada.

Nuestro personaje sin pensarlo repondió:

-Si, como no- y en ese instante se levantó, se dirigió a la puerta y se bajó en la parada siguiente.

Si bien "nuestro" personaje se fue a su trabajo y se llevó con él su extraña conducta, la señora inicial, la de la discusión estaba todavía en el ómnibus, e indignada se levantó, se dirigió al "asiento maternal", ahora gobernado por la otra anciana y comenzó otra discusión, pues, ella había luchado mucho para conseguirlo y no lo tenía.

G.Palermo (Joker23)