domingo, 24 de julio de 2011

27, se veía venir

Hace un rato terminó la Copa América. Pasan las 22 hs y estoy dando una vuelta, un vagabundeo por internet, y antes de cerrar la ventana y por no se que razón, me quedo en blanco frente a la página de Google. Segundos, mirando. Después, como por obligación, entro a una página de música y aparece el título: "Shock mundial: murió Amy Winehouse". Varias cosas que me pasan a la vez cuando leo eso y me doy cuenta de que no debería asombrarme de nada (y a nadie, en realidad, le asombra) y que pasó lo más probable en la ruleta rusa (o yanqui, por qué no) de las probabilidades. Pero igual me pasan ciertas cosas por la cabeza, a saber:

Que se veía venir

Que qué terrible...

Que, otra vez, no puedo creerlo aunque lo creo

Que hay personas que no saben jugar con su personaje

Que el morbo del rock está a la orden del día

Que no me digan, ya lo se: sobredósis de no se que mierda, que la encontró la mucama

Y que en realidad ahora Amy Winehouse está -casi- igual que como estuvo desde hace cuatro o cinco años a esta parte.

Acompañando esas sensaciones para nada originales que a más de uno le deben haber pasado al enterarse, me pasó algo raro: apenas leí y entendí lo que había pasado me corrió el clásico frío por la espalda; siempre había escuchado de él, nunca había experimentado con él.

No hablemos de huellas profundas en la música, ni de legados ni de revoluciones (porque más de uno de esos especialistas lo está haciendo), Amy Winehouse tuvo talento, mucho, eso se sabe, pero pasó más tiempo en boca de todos por todo lo demás, y así terminó. Realmente, una lástima.

(No voy a terminar la nota con el obvio video sacado de YouTube)

No deja de asombrarme mi asombro. Esta especie parece condenada a eso: si te tirás de cabeza en una piscina que pierde por algún lado, tarde o temprano te vas a terminar partiendo la cabeza contra le fondo. Y cuando saltes y te esté por pasar eso que era tan previsible, en el instante en que te des contra el fondo, no vas a dejar de asombrarte. Es así.

PD: Janis Joplin, Jimi Hendrix, Brian Jones, Jim Morrison, Kurt Cobain, Amy Winehouse. Sigue más vivo que nunca el Club del 27, que no admite Justin Bieber's (aunque si se ofrece, yo le regalaría el pasaje).

5 comentarios:

NuMaN dijo...

Cuantos negritos se murieron de hambre entre la última dosis y el último suspiro de Amy?
Uy,que banal estoy...
Reservemos la pena para casos que ameriten.Todos vamos a morir!!!!!!Aghh!!

Joker 23 dijo...

Es que pensé que si escribía sobre muerte y las líneas eran un poco morbosas, iba a atraer más lectores. Pero cada vez son menos.

Los blogs están en un ciclo malo.

Detesto la frase "todos nos vamos a morir, igual". Me da asco, porque además no se la cree ni quien la dice.

andal13 dijo...

A mí me pegó mal la muerte de Amy, porque me gustaba muchísimo su arte y -seguramente esto también influya- porque cada vez me pega peor que se muera gente tanto más joven que yo.

Podríamos empezar "el club de los 25" con Lady Gaga, y esperar unos añitos para que Justin Bieber ingrese en él.

NuMaN dijo...

Por extraño que parezca,compañero,te has equivocado.Yo SI estoy seguro (no simplemente creo) que voy a morir.Detesto la gente que no enfrenta eso sin asco...Y
La muerte vende,el disco de Amy ya es número uno.Pero los lectores de tu blog creo que seguirán mas o menos los mismos.
Como todos vamos a morir algún día (detesto que me contradigan) intento tener una vida más allá de los blogs,espero no morir en el intento.Suerte.

Hipólito Darío dijo...

Si la muerte es parte de la vida...la vida es parte de la muerte. Morimos de a poco a cada instante, dichosos los que viven la vida sin pensar en la muerte. Pobres los que mueren en vida sin hacer algo que valga la pena.