sábado, 23 de octubre de 2010
Un episodio olvidable
Eso fue lo que pasó: gritos eufóricos en el Shopping para acercarse a Ricardo Fort. Y dije que es algo raro, pero en realidad es todo lo contrario: no es raro que pase esto cuando la gente ve a un sujeto como Fort. ¿Cómo no enloquecerse cuando algo como esto se acerca, pisa el mismo piso que yo? Es horroroso, pero es así. Me guste o no. En cuestión de segundos el local de Palacio de la Música quedó vacío (tanto que me hubiese dado el tiempo para arrancar la cobertura de plástico de seguridad y robarme muchos cd’s, lo pensé ¿y?). Que pase algo así es espantoso. Pero es real.
Calamaro nombra a Beto Satragni en el festivalucho de Pilsen y se escucha un silencio que da vergüenza; luego algunos indignos atrevidos sueltan un aplauso apagado; el típico aplauso de alguien que aplaude porque sabe que hay que rendir honor a alguien pero no sabe por qué ni de quién se trata. La verdad es que hay gente que apesta, que da asco, está lleno de ellos, pasan cerca de uno continuamente. Un músico argentino nombra a un uruguayo como Satragni, un tipo que fundó el beat, el candombe-funk de nuestro país, que lo llevó a Argentina, que formó a Calamaro, que compuso junto a Spinetta en Jade, junto a Charly, que fue taloneado por Sui Generies, que tocó con Miguel Abuelo, Greco, Moro, Moris, Lebón… y la gente “rockera” (dan asco los imbéciles que se autodenominan así en este país) escucha el nombre de Satragni y no tiene idea de quién es, aplauden porque se sienten en la necesidad de hacerlo. De esos indignos, a lo sumo el menos indigno habrá buscado en Wikipedia “Beto Satragni”.
¿Qué tiene que ver? No se, pero lo raro (todo lo contrario ahora: lo común, tristemente) es que la gente se rasga las vestiduras por acercarse a Ricardo Fort (ni siquiera alguien con cara normal) y no saben quién es (quien fue) Satragni. No digo que sea obligación saberlo, para nada. Pero va contra el neo-chovinismo que ha surgido acá, valorar más la mierda argentina que el oro argentino y el diamante uruguayo.
Está claro por qué pasa esto: porque Fort es un formador de opinión, o al menos es un sujeto público, comunicativo exponente de los mass media. Eso lo convierte, hoy, en un referente a nivel social. Y este no es el discurso de cierto sector intelectual (antes teníamos a Mirtha Legrand, ahora a Fort), no es un problema de falta de refinamiento o buen gusto, es un problema peor: es la construcción automática y estúpida de referentes y líderes que, en rigor, no hacen nada. ¿Qué es Ricardo Fort? Y digo este nombre por decir uno. ¿Qué hace él? ¿Qué lo define? ¿En qué se destaca? Existe, y no soy el primero en decirlo, una necesidad padre/hijo entre el espectador o cuerpo social y aquel referente que sale en Tv. Hoy el Estado precisa de los medios de comunicación, pues ahí está la más rápida y simple forma de expandir el poder, tanto que sujetos sin cerebro (y lo digo literalmente; sostengo que Ricardo Fort tiene tomates podridos en la cabeza), decía: tanto que sujetos sin cerebro ni capacidad alguna, puedan alcanzar la escala de idolo y modelo del pueblo. Y que alguien venga a decirme que nadie ve a Tinelli, que nadie quiere a Ricardo Fort ni a Tinelli, porque alguien lo ve. Yo no, claro, pero alguien lo ve y ese alguien, lamentablemente, comparte el mismo aire conmigo. Espero tenga respeto y contenga la respiración.
Que poco coherente que quedó esto. ¿Y?
26/10
Agrego que mi desalineado y caotico post no es una declaración en contra de la avanzada de la "basura" argentina en Uruguay. No es una de esas habituales y estúpidas quejas, cada vez más frecuentes, sobre los medios argentinos inmiscuidos en los medios nacionales. La proclama popular, repito; muy en boga ultimamente, padece de dos problemas. El primero es evidente y creo que no es necesario especificarlo mucho: si la "basura" argentina, la que el lector quiera seleccionar como ejemplo será válida, si ese producto malnacido se ha instalado en nuestros medios, no es sino porque hay una gran cantidad de gente que los consume. Uno pregunta entre diez personas ¿quién ve a Tinelli? y resulta que son dos o tres los que lo ven, algo extraño, porque si eso fuese cierto, no se mantendría en el horario central del principal canal abierto del Uruguay.
Un segundo punto es que la queja del argentinismo decadente (es decir; lo argentino en su peór faceta) en nuestro país, además de culpa o responsabilidad nuestra, es un reclamo absurdo: Uruguay existe por y para Argentina (y Brasil), no soy el primero ni el último en decirlo. Este país no sería tal si no fuese por intereses de dos países en serio que nos rodean. Entonces, que el hijo se queje de tener los mismos gestos y facciones que el padre, es algo absurdo. Además de el sentido de inferioridad uruguayo frente a todo lo argentino, existe una queja constante sobre el producto barato de la vecina orilla instalado en nuestro país. EL DÍA QUE EN NUESTRO BENDITO PAÍS SE ELABOREN PRODUCTOS TELEVISIVOS CON DIGNIDAD, no habrá que quejarse de la importación barata. ¿Por qué son los argentinos los dueños de la Tv uruguaya? Porque, tengo que creer, el producto nacional es peor aún (Pizza Carballo, Bendita Tv, Telemental, la ficción espantosa de Esmoris y el imbécil de Coco Etchague, etc...).
Mi post no se trata de todo esto (ahora, por decantación, si), sino más precisamente de una simple y ocasional comparación entre dos hechos que sentí conectarse (lo de Satragni y lo de Fort). Me importa un rábano si con esto "le doy de comer a Fort y a todos esos". Eso es cierto, pero a mi no me importa matar a nadie de hambre, eso se lo dejo a los que lo saben hacer.
Hoy es casi imposible no ser funcional a sistemas como estos, es muy dificil no ser fagocitado por los medios y jugar su partido. Eso es cierto, pero es otro tema.
martes, 5 de octubre de 2010
Rumbo errado: la ley del clamor popular
El hecho es simple y repetido: dos tipos entran a robar a un comercio, uno está armado, el otro no. Uno se abalanza sobre el comerciante que, en el acto, le dispara y lo mata ahí mismo. El comerciante le dispara también al otro que sale corriendo y cae en la vereda, sin morir. La policía llega y constata la muerte de uno de los malhechores y descubre que el otro, el que tenía el arma, portaba un arma de juguete. Eso ocurrió el pasado jueves en un comercio ubicado en la calle Eduardo Víctor Haedo.
No vamos a ponernos a decir ni juzgar si a los ladrones hay que matarlos, quemarlos, dejarlos libres, etc., ni tampoco si el comerciante estuvo bien o mal, o debería haber matado al otro también o no debería haber disparado. Pero lo que si podemos decir es; ¿de qué estamos hablando? Hablamos de un tipo que mata a otro porque éste amenaza con robarle en su negocio. Hablamos de un tipo que le dispara a los ladrones y mata a uno de ellos para defender su negocio. Después que el comerciante hizo lo que hizo, la policía le comunica que el arma con la que lo amenazaron era de juguete.
En resumen: el comerciante mató a un tipo desarmado y a uno con un arma de juguete, que intentaban robarle.
Lo verdaderamente terrible de esto no es el disparo, ni la muerte, ni las palabras de cocodrilesco arrepentimiento del comerciante ante las cámaras de La Tele. Lo que aterroriza brutalmente no es ya la escena (de por si lamentable y tragicómica, traída de Los tres chiflados en versión negra), lo que aterroriza es la inversión de las leyes morales: el travestimiento que sufren, de un día para el otro las concepciones de lo que está bien y mal, de lo que se puede hacer y lo que no; el quiebre de todo límite entre el bien y el mal y, también, entre el juego y la realidad. Dos tipos entran a robar, dispuestos a hacerlo, y en realidad juegan a que van a robar; juegan a robar y van a robar. Juegan a matar con un arma de juguete, pero en realidad quieren matar con un arma de juguete. Pero este sería otro tema.
Retomando: es alarmante el giro violento que toman los hechos ante la percepción de la sociedad; lo ocurrido es lo mismo de siempre, pero hoy, con el comerciante libre, ha cambiado algo. La medida tomada por el juez Daniel Tapie (a cargo del caso) se ampara en Derecho, pero más que ley es la respuesta a una agitación social; la medida de dejar en libertad al comerciante que mata a un tipo a balazos, en este mundo enfermo, responde más al pedido general de linchamiento que a las leyes puras y duras.
Y si no, miremos qué dice en los libros de Derecho, es muy simple:
Queda configurada la legítima defensa cuando se dan, necesariamente, tres condiciones:
1) una agresión injusta;
2) que exista proporción entre el medio empleado para defenderse y el empleado por el agresor;
3) que quien se defiende no haya provocado al agresor.
No hay que ser muy astuto para darse cuenta que acá lo que se hace es manipular la ley para satisfacer el pedido popular; como si estuviésemos en la Edad Media, todos sentimos cierta satisfacción al ver cumplido el pedido de la masa eufórica. Ese pedido, que no viene solo de la masa sino de las mismas autoridades al mando (recientes y antiguas declaraciones de hombres al poder lo demuestran), es el de la justicia por mano propia.
¿Se trató, en este caso puntual, de legítima defensa? La primera regla se cumplió a medias: los asaltantes arrinconaron al comerciante. Lo que es injustificable es decir que la segunda se cumplió; no existe ningún tipo de relación proporcional entre el medio empleado para atacar (mostrar un arma de juguete) y el medio empleado para defenderse (matar de un tiro a uno y herir al otro). Y me dirán ¡pero el comerciante no sabía que el arma era de juguete! Y yo diré ¿y cuál es la diferencia? ¿Cambia el hecho que el arma sea de juguete? A la mierda con esas excusas. La ley es la ley, lo sabemos desde el lejano oeste, y acá hay un tipo que mató a otro que lo amenazó; y eso merece una pena carcelaria. Pero claro, parece que ahora esta bien visto, y amparado por ley, matar para defenderse. Es absurdo que un sujeto que reacciona así esté suelto pro la calle, es estúpido. No hablamos de justicia o injusticia; hablamos de reglas, nos gusten o no esas reglas, que son las que rigen nuestra vida.
Si seguimos retrocediendo corremos el riesgo de desaparecer.
sábado, 25 de septiembre de 2010
Un acting por la diversidad
Mientras la base está en determinado tono, el punteo está en otro: es difícil de entender qué se reclama, cuando el aspecto de los implicados parece el de una murga. Con esto no se pretende un montón de personas con semblante melancólico y afligido, no, se pretende dar preponderancia a lo que debería ser lo primordial. Los derechos, la despenalización, el trabajo digno, etc., no se consiguen (o al menos no parece así) montando una farándula y un cotillón bajo risa cínica y despreocupada. No es una fiesta, pero parece tal. Se juegan cosas importantes, pero se juegan, justamente, como un juego. Todo esto obviando la singular inclusión de la despenalización del aborto como uno de los reclamos en una marcha de “minorías”. Es interesante el fenómeno por el cuál se mete todo dentro de la misma bolsa, y lo que era marcha homosexual es ahora marcha de minorías. No solo esto, sino también el hecho de incluir a la mujer, y este tal vez no sea le caso, entre las minorías. ¿Qué hace la despenalización del aborto en una marcha por la diversidad? Es triste ver como ya no se sabe ni cómo ni qué reclamar en qué lugar ni cuándo. No se trata de estar, como se plantea para patear al otro a la hoguera, en contra o a favor, de ser pro o anti algo, de ser homo o hetero, eso en este caso es lo menos importante. Ese es un asunto que no me importa tratar ahora.
Lo único que se consigue reclamando satíricamente es causar un golpe de vista, shockear la superficie de aquellos que se encuentren con la marea deambulante y feliz. Lo único que parece conseguirse es un momento de oídos que escuchen, un instante para ver y luego, simplemente, olvidarlo todo. ¿Hace cuanto que se suceden estas marchas? Y hablo de estas y no todas las marchas. Lo que se ha logrado no se ha conseguido por medio de estas manifestaciones, se ha conseguido políticamente, por medio de diálogo y papeleo, nos guste o no. El objetivo de la marcha, en suma, parece desplazado de su sentido inicial, gira en su órbita hasta olvidarse por qué lo hace: el objetivo ya no parece ser la obtención de los derechos, sino el acto mismo de decir, hacer, mostrar, exteriorizar y comunicar lo que se reclama, sin importar demasiado si está bien el medio, la forma, el canal en pos de la obtención.
Es algo escabroso a veces notar esto, cuando al que lo hace se lo acusa y señala como reaccionario, a fin de cuentas ¿a quién le parece mala una fiesta así? Justamente es terrible una fiesta así para un tema así, y lo peor es que oponérsele es apagar la música, prender la luz y acabar con la fiesta.
viernes, 17 de septiembre de 2010
¿Qué pasa con los blogs?
Procesos similares: formatos
Pero este es solo un ejemplo. Pasa, se me ocurre ahora, con la música: el vinilo ha dejado paso al casete y éste al CD/DVD, que a su vez se encuentra en vías de extinción (una extinción que no es total; se trata de una extinción perpetua pero que nunca acabará, definitivamente, con el CD). Muchos dicen que el CD desaparecerá definitivamente ante la practicidad, rapidez y “democraticidad” (en tanto que todos podemos acceder a un disco con un solo click) del formato digital. Sin embargo, según puedo llegar a entenderlo (a un proceso que, repito, se acaba de inaugurar en nuestro tiempo pero lleva larga data y se sucederá hasta el fin de los tiempos), la frenética sucesión de medios y formas comunicativas (y también otras) no comprende, como lo vaticinan los apocalípticos del CD, la aniquilación progresiva del medio obsoleto. Quiero decir: la aparición (y proliferación) de lo digital en la música, lejos de eliminar completamente el formato tangible (CD, vinilo) lo limita, es cierto, pero de ninguna manera lo mata. Lo que hace es reafirmarlo como medio. Es imposible (lo repito IMPOSIBLE) que el CD desaparezca dejando paso libre al medio digital (mp3, 4, 4, 5, 6, 7, 8,9, etc.), ya que ambos operan formas diferentes sobre lo mismo: mientras que el CD aporta ciertas formas artísticas en su caja, cierto concepto de álbum como pieza concebida y hasta una pieza de colección, lo digital aporta rapidez en el acceso y practicidad, pero pierde las concepciones del CD como objeto de colección. Juegan, en el mismo partido, funciones diferentes, posiciones diferentes en el mismo campo de juego.
Siempre existirá la necesidad humana de tener el medio en formato físico: el diario, el semanario, la revista, el comic, el álbum, el CD, el libro. Todos estos, si se pone atención, tienen su alter-ego digitalizado: el portal digital, el motion-comic, el álbum digital, mp3, e-book… y sin embargo no logra desterrar a su antecesor. Eso es porque pertenece a otra categoría. Un libro (físico) nunca podrá eliminarse por un texto de Word, pero si por un libro con tapa dura, edición de lujo, etc…
Batallas internas
Asimismo, es interesante ver como, en paralelo a la categoría física, lo digital juega su propia batalla interna. Por ejemplo, tenemos el formato físico para escuchar música: vinilo, CD, DVD. La era digital, por su parte, ha generado su propia gama interna de primos hermanos: mp3, mp4, mp5, I-pod, palm. Al igual que los primeros, se suceden entre si; van evolucionando pero no en el sentido clásico del término: se suceden de forma frenética, hipertrófica; giran furiosamente sobre su propio eje. Insisten, obstinada y bobamente, en su propia esencia: reproducir música, luego reproducirla en mejor calidad, luego agregarle imágenes, luego sonido envolvente… y así siguen y seguirán, como bólidos, hacia el infinito, no aportando algo diferente, sino recargando se sobre su propia función.
Lo mismo con el cine. Las primeras formas de cine consistían en una paleta de imágenes que se movían a gran velocidad, luego llegaría la proyección en la oscuridad. Luego, a aquella cinta única, se le agregó la edición, el montaje y todo cambió. Al montaje en la moviola se le lo está cambiando por el montaje digital. La esencia es siempre la misma: proyectar imágenes, pero cierta necesidad humana insiste en girar sobre el mismo eje de lo ya inventado.
Entonces ¿Qué pasa con el blog?
Volviendo ahora al blog, éste parece haber corrido la misma suerte que, por ejemplo el mp3 o el CD: nunca va a desaparecer, en tanto que su conformación le permite ciertas posibilidades que twitter y facebook no. Pero, sin embargo, no cesa de apagarse lentamente (reitero, sin un final).
¿Por qué? Seguramente debido a la nueva modalidad discursiva y de comunicación de la era actual. Vivimos en pleno apogeo de la imagen. Esto debido al ritmo acelerado de la sociedad actual, que no tiene tiempo para perder, por lo que, mientras antes era necesario tomarse dos o tres minutos para leer un artículo y enterarse de las tormentas que asolan Bangladesh, ahora una sola imagen conjuga dentro de sí lo que antes aparecía en dos párrafos. En pos del menor esfuerzo y la rapidez, hemos dejado de movernos por asimilación, procesamiento y racionalización de lo que recibimos del exterior, para operar por golpe de vista, por fascinación: por la fatal fascinación de ver. Hoy, una imagen vale más que mil palabras. Si antes, en la modernidad, la era del progreso, y bla bla bla, la sociedad se ponía al servicio de sujetos formados, que buscaran y se interesaran por el mundo, por sujetos que no solo recibieran la información sino que la procesaran mentalmente a fin de entenderla, en el presente ocurre lo contrario: recibimos la información (ya procesada, como se han cansado de decirnos) no para entenderla y asimilarla, no para procesarla y determinarla, sino, meramente, para “estar informados”, para actualizarnos, para estar al día. Lo que antes era una captación activa, hoy es una recepción pasiva, un bombardeo en el que lejos de tamizar y descartar lo inútil, todo se recibe inconscientemente. Somos una suerte de cámara: solo observamos y almacenamos los datos que recibimos.
El estado de la comunicación actual
Es en parte por esto, que la comunicación parece mutar siempre hacia formas más primitivas y básicas de intercambio. Los medios cada vez se empeñan más en decir las cosas con menos palabras (de hecho twitter tiene 140 caracteres para decir) y más rapidez. De esta forma democratizamos (democracia en el laxo sentido actual) la comunicación: pero también la asesinamos. La comunicación en las formas actuales, lejos de unirnos, lejos de ampliar el rango de utilidades lo único que logra es negarse a si misma: es ofrecer, de forma anormal, más y más medios para comunicar, más y más posibilidades de comunicar, olvidando lo básico de toda comunicación, la clave que debe desencadenar el acto mismo de comunicar: tener algo para decir.
viernes, 20 de agosto de 2010
Buena agenda, pésima organización
Desde mediados de junio se anunció que Pixies tocaría en Buenos Aires el 6 de octubre. En paralelo, también se confirmó la presencia de Queens of the stone age en la vecina orilla para el 13 del mismo mes, en el marco del Pepsi Music (donde estará también Green Day, Rage Against the Machine, Faith no more y Andrés Calamaro, entre otros). En julio se comenzó a manejar la posibilidad de un toque de Pixies en Montevideo. A mediados del mes pasado, Malacara Producciones (Danilo Astori Jr.) "confirmaba" a Montevideo Portal y a El Espectador (digital) el concierto para el 7 de octubre en el Teatro de Verano. Sin embargo, esa "confirmación" quedó congelada; todo el hecho pareció congelado. El concierto de Pixies pareció no importar a nadie, ni siquiera a la misma productora. Ni aviso sobre futura venta de entradas, ni propaganda, ni confirmación en la web de Malacara ni en la del grupo bostoniano.
Ese punto muerto tenía su explicación: estaba la posibilidad de armar un mejor negocio. Ya en agosto, se empezó a especular con una suerte de "festival" que tendría a Pixies y Buenos Muchachos el 7 de octubre en el Teatro de Verano, y a Calamaro junta a Queens of the stone age en el Velódromo Municipal el día 16 del mismo mes. Hoy se ha confirmado, con algunas variantes: a la fecha del jueves 7 de Pixies le sumaron (algo así como teloneros) a Buenos Muchachos en el Teatro de Verano, y el 16, en la Rural del Prado; Calamaro, Los Violadores, Queens of the stone age, No te va gustar y Hereford.
No quiero que esto suene a queja, ni a intento de desenmascarar nada, el asunto no es tan importante y esa no es mi intención, en tal caso. El hecho es que las negociaciones han sido torpes hasta para el ojo más ciego: con The Pixies aprovechan la volada y al otro día de tocar en Buenos Aires los traen por Uruguay, eso no tiene nada de malo, pero que a ese concierto organizado en principio por Malacara como unidad, le sumen (aprovechando el momento) una "fecha" más de una semana después, no me suena a festival, sino a festín... y no de música, sino de negocio. No tiene nada de malo hacer negocios con la música, de hecho creo que la música (o parte de ella) precisa del negocio para subsistir: pero cuando por ahorrar unos pesos y aprovechar fechas, tratan al público de idiota, resulta demasiado.
¿De qué Pilsen Rock me hablan, cuando las fechas son con nueve días de separación, en escenarios en distintas puntas de la ciudad? Todo suena a negocio de última hora, y mal hecho. Malacara tenía a Pixies, entonces Pilsen dijo ¿y si nos unimos al business? y metieron alguna banda uruguaya para tener una excusa, y pusieron a Buenos Muchachos con Pixies (que es lo único medianamente coherente que hicieron) y Malacara llamó a Calamaro (artista de Malacara), y aprovecharon a Queen of the stone age, que estaba de pasada en Bs As para tocar tres días antes, y de paso llamaron a Los Violadores, que estaban en el freezer, y así le dieron marco de "festival" a un par de conciertos que no tenían nada que ver entre si. ¿Y cuál es el problema de todo esto? Ninguno, el asunto es el respeto y la coherencia para traer artistas y armar "festivales". Esto fue organizado a las patadas, de casualidad, por dos empresas interesadas.
¿De Pilsen Rock? Poco y nada: el "Pilsen Rock" de Montevideo empieza un jueves en el Teatro de Verano, se toma un descanso de ocho días, y más de una semana después tiene a dos bandas uruguayas, dos argentinas y una norteamericana en un escenario opuesto al otro. El Pilsen Rock ¿no era la fiesta de la descentralización? ¿no era el amable y fiestero éxodo oriental hacia el centro del país? ¿no estaba plagado de bandas uruguayas? Yo no conozco un solo festival que empiece un jueves con dos bandas y termine a la semana siguiente con cinco conciertos más, en otro lugar diferente. Basta mirar un esquema para reírse un poco de este "festival":
Día 1: Teatro de Verano
-The Pixies
-Buenos Muchachos
Día 2: vacío de viernes
Día 3: vacío de sabado por la noche con John Travolta
Día 4: vacío triste de domingo
Día 5: vacío laboral
Día 6: vacío
Día 7: vacío
Día 8: vacío, ya me olvidé de quien tocó hace días
Día 9: vacío previo
Día 10: Rural del Prado
-Queens of the stone age
-Los violadores
-Andrés Calamaro
-Hereford
-No te va gustar
Hablan de Pixies como una suerte de "previa" a lo que va a venir después. Se nota que quieren cubrir algo que no tienen por qué disfrazar. ¿Pixies, antesala de quien? Es un insulto hablar de Pixies como "antesala" de Hereford, y mucho menos de No te va gustar. Los organizadores dan asco, hacen la letra necesaria para que gente como yo los critique con argumentos simples, logran que uno termine diciendo "mirá, así se hacen las cosas en Uruguay...". No es tan grave, pero algo hay que escribir al respecto.
Ahora, la razón por la cuál está todo el texto anterior: para escuchar, una vez más, ese gran tema que es Where is my mind, de los Pixies.
martes, 17 de agosto de 2010
Sobre Inception y la fiebre del público
Primero que nada: Inception no tiene nada que ver con Matrix, comparar ambas películas, y lo digo con todo el respeto del mundo, es una simplificación. No porque crea que Matrix es muy buena e Inception muy mala, o viceversa. Lo digo porque se ha comparado la esencia o el tema de ambas. Creo pertinente decir que, mientras Matrix se planta en un futuro apocalíptico donde son las máquinas las que gobiernan la mente del hombre y lo transportan a una simulación social, en El origen la acción es enteramente dominada por humanos; Cobb es un ladrón que obra dentro de la mente, cuando las personas duermen, extrayendo secretos o información valiosa de allí dentro y negociándola. Se puede salir y entrar del sueño, el hombre lucra en el sueño. No encuentro mucho parecido entre ambas y no creo ineludible compararlas.
Con respecto al tema que trata Inception: no es para nada innovador, aunque pedir innovación en el cine o en cualquier rama del arte a esta altura es una estupidez. Pero el problema radica en eso, justamente: muchos piensan que Inception es una novedad, y el mismo Nolan parece creerlo así. No me imagino a Nolan sentado 10 años (como dicen) escribiendo el guión, por dos razones: no lo creo un imbécil, y en segundo lugar, creo que lo que hizo durante 10 años, si así fuese, no fue crear un libreto revolucionario como algunos dicen, sino tomar cuanto tema, elemento o tópico se prestaba para la tarea, reorganizándolo y mezclándolo con otros. Cualquiera que conozca medianamente algunos argumentos de la ficción (sea en cine o en literatura) se dará cuenta que Nolan recae en temas más que recurrentes: el sueño (Philip K. Dick "Ubik"), las posibilidades de bifurcar la realidad (Borges "El jardín donde los senderos se bifurcan"), el sueño dentro de otro sueño ("Las ruinas circulares"), la arquitectura en los sueños (Ubik nuevamente), el inconsciente entrenado, el limbo, bla, bla, bla: ¿dónde está lo nuevo? En ningún lado. ¿Dónde está lo malo? En ningún lado; lo malo está fuera de la película; está en la gente que la ve y dice "es increíble, alucinante e innovadora". La película termina pagando los platos rotos.
El director tomó los tópicos mencionados y los metió en una licuadora. Luego entreveró el argumento a mas no poder. La película tiene cientos de diálogos explicativos sobre el sueño (incluida la ya insoportable frase "usamos el 10% de nuestro intelecto"), entrevera la trama, aporta datos y más datos, crece en tensión pero nunca deja descanso, lo cuál acaba por anular la tensión; para que haya momentos de tensión los tiene que haber calmos. Da vueltas sobre si misma una y otra vez, acabando por confundir al espectador. Una cosa es pedir un espectador atento, una captación activa, lo cuál es muy sano, otra muy distinta es sobrecargar una película y enroscarla sobre su propio eje para que algún intelectualóide o estudioso salga de la sala con su ego hinchado diciendo que entendió la película.
Aunque no lo parezca, Inception es una buena película algo entreverada, una genial realización audiovisual, un compilado de temas recurrentes llevado a cabo de forma digna. De ninguna manera una revolución ni una invitación a la reflexión.
PD: no pienso releer el artículo, así que puede tener repeticiones y cosas de las que luego voy a desdecirme, seguramente. Solo quería escribir un post nuevo para apoyar la industria del blog; alerta y atenta, luchando siempre en silencio contra el Facebook, Twitter y esas formas que han extinguido el MSN.
sábado, 5 de junio de 2010
Miedo y asco en aguas internacionales
Noticia:
"Atentado en Israel causa 8 muertos y amenaza con encender la zona
Al menos ocho personas han muerto hoy en un tiroteo iniciado por dos terroristas palestinos en una yeshivá o escuela judía en el barrio de Kyriat Moshé, en la parte occidental de Jerusalén, según informaron los servicios de emergencia y medios israelíes. "
Noticia 2:
"Israel detiene a 480 activistas por la paz que iban en la flota con ayuda humanitaria para Gaza
Unos 480 activistas por la paz que iban en la flota que llevaba ayuda humanitaria a Gaza fueron detenidos por las autoridades israelíes el lunes por la tarde y el martes por la mañana."
Repasemos: en ambas noticias se repiten dos elementos básicos. Primero; representantes de un país, por medio de la violencia, intentan solucionar algo. Segundo elemento; en ambos casos los protagonistas son Israelíes.
Observemos la primera noticia: lo ocurrido se califica, justa o injustamente, como "atentado en Israel", por parte de "terroristas palestinos". Víctimas: claramente israelíes, victimarios: claramente palestinos. Ahora la segunda noticia: lo ocurrido se califica como como una "detención", "Israel detiene a 480 activistas". Víctimas: claramente activistas -en su mayoría turcos-, victimarios: no existen.
¿Es tanta la diferencia entre un caso y el otro? Para nuestro sospechoso mundo parece que si. Lo que en un caso es un "atentado terrorista", en el otro deviene "detención". De ahí se desprende que para los ojos del mundo, cuando en Israel mueren ocho personas lo que aconteció fue un "atentado en Israel" perpetrado por "terroristas palestinos", pero a la vez, cuando los que mueren -casi diez- son activistas turcos -en su mayoría-, que llevan ayuda humanitaria a Gaza, lo que ocurrió no fue un "atentado" ocasionado por "terroristas", sino meramente una "detención". Los palestinos son terroristas por matar ocho personas, eso es cierto, pero si es así, no encuentro razonamiento lógico para decir que los israelíes que asesinaron a nueve personas en aguas internacionales, interceptando un barco y disparando indiscriminadamente, no son tan terroristas como los primeros.
Cuando la masacre viene de parte israelí es una "detención", arbitraria, sangrienta, a contrapelo de las leyes internacionales, que se caga en todo, pero "detención" al fin, nada más. Cuando lo mismo pasa con los otros se transforma en "terrorismo". Solo hace falta preguntarse ¿cómo denominaría el mundo lo acontecido, si en lugar de haber sido Israel quien invadió un barco con ayuda humanitaria, hubiese sido Pakistán, Iran, Palestina o Turquía? Ahí no dudaríamos en llamar eso terrorismo.
Es cierto, también cabe preguntarse por qué llega, traída de los pelos, aislada, la ayuda humanitaria a la franja de Gaza, por qué se hizo pública de tal manera, y por qué no se hace en tantos otros países. Pero eso escapa al asunto.
Por último, la penosa y desagradable carrera de ambas partes por el monopolio de las imágenes y videos -algunos en Youtube- sobre lo ocurrido, que ahora parecen estar por sobre toda explicación o argumento.
